martes, 18 de octubre de 2016

A la dama azul de las estrellas.


A la dama azul de las estrellas.

Conocí a una persona hace tiempo que sujetaba entre sus manos un crayón azul, no era un niño, no, pero pintaba mundos como si lo fuera, sin esfuerzos ni concentración en demasía, como si fuera un juego más y solo eso.

Alguna vez le hable, o eso es lo que recuerdo, de un lugar en el desierto donde las dunas pintaban de un color rojizo aquel paisaje estático y sombrío. Bajo el arco de rocas que se formaba en mi mente al explicarle, el pintó un millón de estrellas azuladas y brillantes, tan hermosas eran... que me quede maravillado ante la imagen que el pintaba, y de pronto, de sus finos labios se escaparon tres palabras... "ahí está ella" y quizás sin entenderlo, yo sentí ternura por aquella dama que pintaban las estrellas.

A veces lo recuerdo cabizbajo en una acera, con su crayón marchito y desgastado, jugando a ser silencio... y jugando a la vez a ser silbido. Sus pasos me recuerdan a una calle, una calle de esas que ya casi nadie en realidad transita, y es que su casa, una caja de cartón en una esquina, es la única a la cual se le han pintado azules ventanales.

Hoy me han contado de su muerte a la vera de unos años, su cuerpo yace ahora entre un millón de estrellas y no puedo evitar sentir ternura al encontrarlo dormido, acurrucado entre los brazos de la dama... que hoy pintan en el cielo las estrellas. Mañana quizás lo encuentre ya más viejo, en alguna parte de su mundo imaginario, sujetando su crayón azul como si fuese un niño... y me pinte otra vez, alguna vez, a la mujer perdida que en su vida él hubo amado, y es que es la ley al parecer de todo artista... el dedicarle su arte a la musa... que lo hubo alguna vez abandonado.

-A la dama azul de las estrellas-

(Porque a pesar de la distancia, uno busca a veces el amor en las estrellas a lo lejos... o desde las ventanas pintarrajeadas con crayola... en una casita de cartón improvisada sobre el suelo)

lunes, 4 de abril de 2016

De ironías y personas harto afortunadas.


De ironías y personas harto afortunadas.
(Y otras que ni tanto)


-¿Alguna vez has estado enamorada? -Le pregunté de pronto mientras caminábamos el uno junto al otro aquella tarde a la salida del colegio.

-Sí -me respondió a la vez con un suspiro largo y triste -alguna vez, de la persona equivocada.

-Pues entonces esa persona debe ser realmente afortunada, ¿no lo crés? -le solté de pronto mientras ella seguía andando sin percatarse de mi resago en el camino.

Ella se detuvo entonces abruptamente, quizás sorprendida por mis palabras, quizás alagada por lo que pudieran haber significado en su cabeza hasta cierto punto. Así y todo, se giró despacio a mirarme, confundida al parecer, indecisa acerca de atreverse o no a preguntarme los motivos de mi comentario absurdo. Y sin embargo... a los pocos segundos, y viéndose atrapada ante mi mirada curiosa, tornose de pronto en una chiquilla coqueta, de esas que juegan a provocarte con su voz más dulce y sus miradas más cautivadoras. Se acercó despacio entonces, midiéndome, jugando con mis sentidos e intentando atraparme en su juego de seducciones para hacerme quedar como un idiota. Así pues, estando frente a frente y muy de cerca... la chica lista hubo soltado la pregunta:

-¿Por qué? -me dijo casi besándome y con la voz más queda que le fuese posible en ese instante.

Su aliento se enfrentaba cálidamente con mis labios, y claro, mentiría si dijera que no me moría de ganas por besarla, pero, evitando la catástrofe de perder una guerra ante aquella mujersita latosa, y haciendo gala de mi eterna falta de tacto y de galantería, le respondí (Y esto con la mayor de mis sonrisas), que:

 -Ha de ser maravilloso ser querido por tanta gente en este mundo, ¿no crés?, pues todos en algún momento nos hemos enamorado de la misma persona, la persona equivocada.

Su cara seductora pasó entonces por más fases, primero una de seriedad extrema y a la vez intriga, y luego... a una risa alegre y estridente mientras captaba el sentido de la frase entera y me jalaba para caminar el resto del trayecto tomados del brazo bajo el sol de aquel verano ardiente.

Y es que a veces es difícil enamorarse tan perdidamente... de una mujer que te mira menos como un posible pretendiente y más quizás como un hermano, mientras mira a cada tanto y al cruzar la calle... a aquel maestro mayor y a la vez sofisticado... que le atrae tan ciegamente, a pesar de saber que nunca le hará caso.


-Fin-

jueves, 22 de agosto de 2013

Perros de circo.

Perros de circo.

Guardemos silencio por los perros de circo que brincan a la orden de tu lengua,
de aquel látigo imaginario que solo surte efecto en los idiotas...
y en aquellos corazones enamorados, masoquistas de mierda,
como perros en tu circo de miseria y poco encanto.

-Perros de circo-

sábado, 23 de febrero de 2013

Intermedio.


Intermedio.

En el ocaso, Driada se levanta intermitentemente tocando a la puerta, henchida de deseo, rogando al alba el tiempo antes de las horas, que manchadas de café, unan el mañana y el ahora. Lista, siempre lista y arrebatadora, arrebujada entre cobijas y pantuflas, esperando encontrar en un resquicio de mi almohada… un espacio ajeno al mundo y serenarse.

El ciclo de la vida… combatido por el sueño.

jueves, 1 de noviembre de 2012

Este cuento de ilusiones verdaderas.

Viene de:  http://enredados-en-mi.blogspot.mx/2012/11/herminia.html


En este cuento de ilusiones verdaderas.
(Un beso a la abuela)


Te espere bajo el árbol mustio de mi patio deslucido mientras las sombras de la noche devoraban a su paso las breves rendijas de luz que, abandonadas por el sol, morían. Un viento fuerte vagaba de un lado a otro silbando su canción silente  y penetrando en cada hueso de mi cuerpo recordándome las viejas heridas y algunas más recientes. Mi corazón bailaba. Mis memorias a el volvían.

Era de noche cuando al fin apareciste, ligera y cantarina como siempre, tan hermosa como si el tiempo jamás hubiese existido entre nosotros, como si nunca hubieses sido ni más vieja, ni yo más viejo, ni este patio tan jodidamente deslucido. Te abracé tan fuerte que pensé que te rompería, pero tú solamente sonreíste como siempre, como cada vez que me veías, como cada vez que fui torpe e inocente. Recuerdo que solía ser indomable y atrevido, un huracán inacabable que además hablaba pero nunca destruía, que jamás estaba quieto, que jamás el mundo por completo el entendía. Solías entonces escaparte, cerrar la puerta del baño y encenderte un cigarrillo, buscarte un minuto de descanso para poder de nuevo amarme, y yo, como un niño alegre y a la vez extraño… solía quedarme afuera y aún hablarle a tu escondite. Los ojos se me iluminaban cuando al llegar mi madre a casa, tú salías, entonces mi amor era un amor completo, inagotable. Mi abuela, mi madre, mis amores infantiles pero por siempre inolvidables. Me soltaste despacio de tu abrazo y caminaste.

A lo lejos había miles de voces, lamentos y sollozos surcaban por el aire. Los muertos… Permanecen por siempre en nuestros corazones.

Te tomé despacio de la mano y caminé contigo por aquel sendero anaranjado. Había cañas en el suelo y otras cosas, viejas fotografías nuestras y unas tuyas, la familia que tuviste, los niños que crecieron. Los hombres que aún te buscan y te esperan. Una lágrima rodó por tu mejilla helada. Había cigarros y dulces al final sobre una mesa, las fotos de mi abuelo y muchas velas. Incienso y una coca. Tu vida entera se anidaba aún en mi pecho. Me miraste entonces sin decirme una palabra y yo lo hube entendido. Me senté junto a ti sobre esa mesa como si nada y admiramos la luna en silencio mientras escapaban aros de humo desde tus labios encendidos. Los dulces desaparecieron despacio y el olor de la canela flotaba por el viento mientras bebíamos a sorbos tu vicio por la coca. Tu cabello rojo casi anaranjado brillaba a la luz de la luna mientras sonreías tiernamente y señalabas con el dedo un interruptor de luz junto a la puerta, yo recordé cuando era niño… Y entonces lo encendí.

Había miles de luces de colores resplandeciendo en todas partes, momentos que pasaban de lado a lado o a través de mi. Un niño que corría de cuarto en cuarto por la casa enciendo así todas las luces mientras una mujer de cabellos de rojos le perseguía apagando los interruptores encendidos y jadeando mientras aquel niño reía. Un bebe en una tinita azul del baño mientras esa mujer algo más joven y su madre lo atendían. Una mujer encerrada en el baño fumando un cigarrillo mientras alguien ahí afuera sin descanso hablaba y preguntaba. Una lágrima rodó por mi mejilla. Después de todos estos años sigo el mismo, un huracán inacabable que además habla pero nunca destruye, que jamás se queda quieto y que nunca entiende por completo al mundo, que ama las cosas brillantes y nunca cesa en sus preguntas pero siempre busca igual una respuesta.

Lloré como un niño al mirar mis manos frágiles y pequeñas. Un mechón de cabello rizado caía sin más sobre mi cara… y era entonces pequeño niño de aspecto delgaducho que no volvería a ver a su querida abuela según decían sus padres. Te arrodillaste frente a mí en ese instante y sonreíste, tus brillantes ojos llenos de lágrimas se desbordaron… y en mi frente quedó marcado un beso como antes, entonces, sin más, te desapareciste.

Era temprano por la madrugada, el sol casi salía nuevamente sobre de nosotros los vivos, y mientras el ambiente por sobre las calles se tranquilizaba… un vaso hacía a la vez de recuerdo de una noche y también de cenicero. Mi abuela, mi amor de niño, mi infancia y la mujer perfecta, mi lucero, el mejor final para todos mis inicios.


-Un beso a la abuela-


“Te espere bajo el árbol mustio de mi patio deslucido. Mi corazón bailaba. La felicidad que nunca olvido”.


martes, 30 de agosto de 2011

Goodnight my little three.


Goodnight my little three.


It was cold outside and the three looked so sad that it could be thought he also needed a friend.
One girl was there, looking through the window as it rained.


-I’ll make you smile and look as if you were me.


The three didn’t move, he was just standing there between the gust and the heavy rain.


-I’ll make you warm and safe, just you wait… and I’ll be holding close enough to help.


There outside the windows as it rained… there was a three always looking for a tender happy girl.


“Don’t come, it’s not time and I want you to stay in there, I’ll be fine, just don’t come or else you’d be endangering yourself”


The echoes of the wind didn’t help the keeper; the girl took a stroll outside its place. It was raining and she heard the thunder, she jumped a little every time it scared.

-Just you wait, just you wait, we’ll soon enough be happy; you’ll learn to love the place we stay.

“Don’t come, don’t come or else we’ll dying, I want not to cause that shame”

-Just wait, a tender hug and you’ll be warmth, no wind will ever cold your skin again… nor the rain will make you look so sad as a broken man who has no faith.

Crack!!!

“Close your eyes, were both already dead”


There under the rain was nothing, a pitched black spot and a corpse that laid, the sound of thunder, a house that only stood and stared.



-Goodnight my little three-