domingo, 12 de diciembre de 2010

Un día común.

Un día común.

Como casi siempre la mañana salía, tranquila y fresca, con el rocío sobre las rosas y el ruido de siempre en la cocina.

-¿Qué harás esta tarde?
-Supongo que lo de siempre.
-¿Café?
-No gracias, hoy solo quiero jugo.

Uno a uno los pensamientos se acumulaban en la mente del joven que con la mirada abstraída se mordía la segunda falange del dedo índice de su mano izquierda que permanecía a la altura de su boca bajo la mano derecha con los codos recargados en la mesa.

-¿Sucede algo?
-Supongo que no –dijo el mientras cerraba los ojos.
-¿Sabes? –dijo en medio de un suspiro mientras reabría los ojos. –Hace mucho que estamos así, pero yo aún te amo como al inicio.

La chica sentada sobre la barra de la cocina sonrío y dijo:

-Aún eres joven, podrías retomar tu vida.
-No, gracias, así estoy bien.

En ese momento el chico se empinó el baso de jugo, tomó su chaqueta y salió.

-Si tan solo todo esto fuera real… no tendría que pasar toda la tarde mirando una lápida.

Fin.

Carta para Sarah.

Carta para Sarah.

Cielo, hoy he venido a entregarte esta carta para que sepas como son las cosas y entiendas que no debes preocuparte, porque aún sin ti… la vida me va bien:

Querida Sarah, las cosas no han cambiado y aún sonrío en las mañanas al despertar, aún digo buenos días al espacio a mi derecha como si estuvieses ahí conmigo… y el día comienza como siempre con un beso imaginario a tu ausencia siempre presente. Las cosas del diario no han variado mucho y no te extraño como pensarías. No lo hago.

Las niñas aún despiertan bostezando y tallándose los ojitos con sus pequeñas manos mientras se quejan de la hora y reniegan de un vaso de leche antes de ir a llevarlas al colegio. Siguen siendo una pequeñas muy lindas de ojos hermosos y voces tiernitas, solo que ahora tienen más amigos e intentan cuidarse la una a la otra. Ya no lloran como solían hacerlo, pero aún se quejan de tener que ir a dormir temprano y aún reclaman un cuento y un abrazo. Son buenas niñas amor mío, tu al igual que yo estarías orgullosa de ellas en cada aspecto, ¿Sabes? son justo como deseabas que fueran nuestras hijas… y yo estoy feliz por ello.

Luego de dejarlas en su escuela yo me sigo directo al trabajo y pienso todo el día en ellas mientras lidio con los pendientes de la oficina e intento adelantar algunas cosas para no tener que llevarme trabajo a casa… y así poder pasar más tiempo de calidad con ellas. A veces llaman a la hora de su receso para decirme que todo está bien y que no debo preocuparme… justo como solías hacerlo tú desde casa para darme ánimos en todo. Ellas me recuerdan tanto a ti.

Al salir del trabajo voy por ellas lo más rápido que puedo, y al ir de camino a casa… siempre nos detenemos en una dulcería y compramos los que eran tus dulces favoritos. Así pasamos la tarde los tres, comiendo golosinas y haciendo tareas hasta que la comida esta lista y podemos sentarnos a la mesa a contarnos los sucesos divertidos del día. Luego de ello salimos al jardín un rato a jugar con Russel quien no ha sido capaz de aprender un solo truco que no sea dar la pata. Es un perro algo bobo, pero cuando entra a la casa lo primero que hace es echarse frente la puerta como solía hacerlo para esperarte llegar… y luego es muy difícil poder quitarlo de ahí. Las niñas lo adoran y yo le estoy agradecido, porque por más bobo que sea… es un buen amigo y un excelente acompañante.

Al caer la noche las cosas no son muy distintas, solo que hace frío y las peques se quejan por ello, así que terminan poniéndose sus abrigos y arrellanándose en el sillón para ver una película antes de irse a dormir.

A veces están tan cansadas, cielo, que se quedan dormidas ahí y me toca llevarlas cargando a sus respectivas camas, otras tantas… no quieren dormir y me toca contarles un cuento y quedarme cerca hasta que sus ojitos se cierran por completo y se quedan ahí quietecitas con sus caritas bellas tan parecidas a la tuya. Habrías de verlas, son realmente las niñas más hermosas.

Algunas veces mientras duermo… puedo escuchar unos pequeños pasos que se acercan despacio a mi sitio, y al abrir los ojos, puedo ver a Carmina ahí parada en el marco de la puerta sujetando su osito de peluche y esperando a que mi mirada se cruce con la suya… para preguntarme si tú estarás bien y volverás pronto. Yo nunca se que decirle.

¿Sabes? Hoy querían venir conmigo a verte, pero no considero una excelente idea que ellas te vean en este estado, y no porque no seas hermosa así dormida, sino porque se que se asustarían al verte conectada a tantas maquinas en un cuarto de hospital, y eso… es algo que prefiero guardar solamente para mi.

Por lo demás… no debes preocuparte, yo las cuidaré lo mejor que pueda, te lo prometo cariño.


Att.: Tú esposo que aún te adora y te espera sin extrañarte tanto.

Conversaciones en la barra.

Conversaciones en la barra.

-Llevas ya demasiados tragos, me temo que no puedo servirte más.
-No te preocupes, hay otros lugares además de este.
-Vamos, hace mucho que somos amigos, no me vengas con eso y hazme caso una sola vez, no tomes más, no vale la pena.
-Quizás si, quizás no, que más da.
-Deberías dejar de pensar en ella de una vez por todas.
-Pff… sería genial si fuese ella en quien estuviese pensando, pero no he tenido esa maldita buena suerte.
-Si no es en ella… ¿Entonces en quien diablos estas pensando para beber así?
-En él
-¿En él?
-Sí, en ese miserable que esta con ella en este momento, en ese maldito bastardo que ahora ocupa mi sitio al desnudarla despacio, en ese infeliz que la hace estremecer en aquel lugar tan nuestro. En él, en ese desgraciado que ahora llena mi lugar en su cuerpo.
-… Lo siento, ten, sírvete otro trago.

Fin.

Moscas, descripciones y simplezas.

Moscas, descripciones y simplezas.

Se acaban las palabras y los gestos románticos, no hay ideas nuevas puesto que todas ya han sido usadas antes y millones de veces. No queda nada.

Hoy he venido con la mente vacía y me he tendido sobre la mesa de la sala mirando al techo.

Un pestañeo.

Dos pestañeos.

Tres pestañeos.

(Nada cambia)

El color del techo es el mismo cada segundo y no cambiará ni al minuto ni a la hora, todo es igual y sin cambios aparentes, todo… es exactamente lo mismo.

El pecho sube y baja, la respiración es constante, tanto… como el mismísimo latido.

Un pestañeo.

Dos pestañeos.

Tres pestañeos.

(Un zumbido)

Una mosca revolotea por la sala.

Algo ha cambiado y no es precisamente el color del techo o su textura, es simplemente… que la mosca es nueva en el panorama. Sí, ya existía antes, pero es nueva este día y ante mis ojos, es nueva y solo eso, y todo… a pesar de que la escena ya había sido contemplada antes por muchos otros miles de millones de ojos. La vida es tan simple a veces.

Un pestañeo.

Dos pestañeos.

(Confusión)

Me pregunto cuanto tiempo pasará antes de poder encontrar un nuevo gesto que darle a esa persona. No lo se, simplemente… no lo se.

Un suspiro.

Ojos cerrados.

Respiración.

Latidos.

Una sonrisa.

(Euforia)

Sí, iré ahora con un gesto viejo inesperado… como la torpe mosca en el techo que por un segundo me distrajo, iré de sorpresa donde se encuentra y gritaré su nombre, iré, sí, iré, iré… con un anillo listo para reposar en su dedo entre mis manos.


-Moscas, descripciones y simplezas-

Sin cambios aparentes.

Sin cambios aparentes.

Quizás es hora amor mío, de rendirse a la corriente y dejarse llevar despacio y sin quejarse hasta hacer de nuestro tiempo juntos un recuerdo en el olvido. No, aún no es buen momento. ¿Recuerdas como solía ser todo entre nosotros antes de llegar hasta este punto? Yo sí, yo lo recuerdo perfectamente.

Han venido una y otra vez esas personas con sus mismos uniformes y palabras, todos aseguran que esto es un malentendido de mi parte y que con el tiempo pasará, que seré tan libre como antes… y no estaré confinado a un mismo sitio en un solo lugar. Al parecer ellos no saben que jamás he sido prisionero desde que tú estás.

Hoy ha venido tu hermana a verme y me ha pedido cada una de las fotos tuyas que conservo, dice que por mi bien yo simplemente debería dejarte ir de una vez por todas y continuar con mi vida. Sí amor, le he dado cada una de las fotos, ¿pero sabes? no necesito una foto para recordarte, tengo en mi cabeza los recuerdos de tus besos y cada instante juntos, además… tu sigues aquí conmigo.

Hey, amor, es tarde justo ahora y debo dormir un poco, ¿Quieres quedarte aquí conmigo por esta noche? Prometo no intentar tocarte nuevamente ni sentirme miserable. Gracias cariño. Te amo ¿sabes? Sí, eso no ha cambiado… ni durante estos años tras tu muerte.


Fin.

Beber

drunk ? by !pouchtreux on deviantART

Beber.

Hoy tengo ganas de beber y olvidarme por un rato… de todo lo que tenga que ver conmigo y otras penas, de los ojos y las voces, de ella, de ella más que nada. Quiero embriagarme por un rato en algún sitio, lejos del recuerdo y sus palabras, lejos de ella y mis te quieros, lejos… de todo y de mi mismo al mismo tiempo.

Hasta que la muerte nos separe.

Piano. by ~Moona on deviantART


Hasta que la muerte nos separe.
(Recuerdos frente al piano)


La he visto pasar despacio entre las notas de un piano mientras el tiempo se me iba entre lágrimas, mientras los dedos buscaban llegar a su pecho en cada tecla… y el mío se deshacía sobre su recuerdo. Sí, ella era hermosa como no habrá más belleza en todo el mundo, yo amaba esos ojos azules tan bonitos y limpios como un cielo de primavera en algún campo, eran unos ojos arrebatadores y llenos de vida que solían hacer juego con su tersa y blanca piel que tanto me gustaba acariciar cuando al atardecer le susurraba al oído que era mejor resguardarse del frío bajo alguna sabana en algún lugar de nuestra casa. Yo la amaba como nadie más en el mundo podrá amar a una mujer.


Solía despertar cada mañana antes que ella y quedarme ahí admirándola por horas e intentando memorizar cada detalle por pequeño que fuera. Recuerdo la forma en que sus cabellos caían por sobre su mejilla haciéndola parecer una frágil y cansada pequeñita que se quedaba dormida apenas terminado de corretear de un lado a otro con sus juegos inocentes y sus hadas y mariposas. Entonces, justo en el momento en que yo me disponía a besarle la frente, ella solía abrir los ojos despacio mientras se le dibujaba una sonrisa en el rostro y me decía que me amaba más que a nada. Yo caía preso de sus palabras en ese instante y me acercaba despacio a sus labios para poder robarle un beso, pero a ella nunca hacia falta robarle nada porque ella siempre correspondía de la misma forma a cada intento.


Es increíble como pasa el tiempo y uno nunca olvida un bello rostro, es decir, uno es capaz de olvidar fechas, sucesos, etc. Pero jamás un hermoso rostro, y menos aún… cuando ese rostro lo hubo amado tanto como para seguir sufriéndole a su ausencia por el resto de la vida.


Sí, la he visto nuevamente al sentarme y tocar de nuevo porque ella amaba sentarse a mi lado y besarme despacio entre cada nota, lo cual hacia que una melodía pudiese durar incluso horas mientras el cuarto se llenaba de aquella atmosfera romántica que solo es posible entre personas que están simple y puramente enamoradas. Sí, nosotros estábamos completamente locos el uno por el otro, así lo estuvimos hasta el final… y aún así seguimos juntos, porque eso de que “hasta que la muerte nos separe” solo se aplica si morimos los dos y no solamente uno. Y yo sigo aquí, tocando este piano por y para ella… hasta que la muerte nos separe.

Fin.

Filosofía de la muerte.

Filosofía de la muerte.

Con una burlona sonrisa, la muerte recibió a su invitado. Esta fue su primera pregunta:

-¿Cómo es que alguien como tú se ha muerto tan rápido?

-Veras –contestó el joven con desagrado –he sido un completo imbécil, y en un descuido… me morí, es así de simple.

La muerte dio tres pasos al frente y con un ademan le invito a seguir su historia.

-Sucede que soy del tipo de persona difícil y de pocos amigos que no gusta de nada ni nadie cerca, es decir… soy un solitario muy feliz, o más bien…lo era.

-¿Y entonces…?

-Entonces llegó ella y todo se fue al demonio, ya sabes, las cosas pasan –sonrió.
-Las cosas… sí, creo que sí, pero, ¿que cosas pasaron?

-Las de siempre, todo y nada, tu sabes.

-No, no lo se, pero supongo que fue algo así como “la conocí, me embobe, hice tonterías, quise cambiar, me esforcé y zas, me atropello un camión” ¿no es así?

-Sí, de hecho fue exactamente así –dijo el chico con una mirada de sorpresa.

-Claro que fue así muchacho, después de todo soy la muerte y lo he visto.

-Pero… y si sabias ya todo eso… ¿Por qué querías que yo te lo contara?

-Simple, el trabajo es aburrido, es más interesante cuando las personas como tú lo cuentan, porque entonces le ponen sentimiento, gestos, vida.

-Maldito sádico.

-Torpe enamorado.

En ese momento el muchacho desvió la mirada y mirando al piso le preguntó:

-¿Qué será de mí ahora?

-¿Qué se yo? –Contestó la muerte –mí único trabajo es ir a recogerlos cuando el momento llega y guiarlos hasta aquí, mi única diversión es mirarlos contarme sus relatos, mí único placer es verles sufrir, lo demás… no me es interesante.


Fin.

Acerca de un por siempre.

Acerca de un por siempre.

He estado pensando de mas esta noche… y tus ojos son lo único que soy capas de ver ante el espejo. ¿Ha pasado ya mucho tiempo no? Sí, aún te recuerdo y me sonrío al hacerlo.
Últimamente he estado preguntándome que ha sido de ti, y la respuesta parece a veces obvia, y otras tantas… parece más bien una simple tontería.

¿Dónde estas?

Hay veces que desearía sentirte una vez más como aquella vez cuando entrelazaste tu mano a la mía y me besaste sin decir más, como aquellas veces cuando tu piel acariciaba finamente la mía y nuestros cuerpos se entrelazaban bajo las sabanas de una cama puesta única y exclusivamente para nosotros en aquel cuarto de cálidas paredes y frágiles recuerdos. Hoy todo es pasado.

¿Sabes? hace poco vi a unos niños jugando en el parque a ser novios. Se veían muy bien juntos, me recordaron tanto a lo que solíamos ser nosotros… el pasado a veces pesa demasiado.

¿Recuerdas cuándo dijiste “para siempre” por vez primera? Yo sí, fue aquella vez bajo la lluvia cuando te estreche despacio mientras temblabas y susurrando te dije al oído

-Me quedaré por siempre contigo.

Sí, el humano dice frases demasiado a la ligera algunas veces, un para siempre debería ser de ambos y no de uno solo, pero a veces… también es imposible que ambos cumplan con ese tratado, es… simplemente improbable, ahora lo entiendo bien.

Hoy todo me sabe a ti y nada es suficiente.

Me pregunto cuantas veces he andado estas calles con el mismo paso lento de cuando éramos jóvenes y caminábamos juntos entre abrazos y caricias sin nada más en mente que el estar juntos. No lo se, pero se que han sido suficientes como para llegar a aborrecer la vida en este sitio, y sin embargo… no me iría nunca de este lugar.

Aún sostengo ese por siempre entre nosotros.

Soy como ese departamento abandonado y en ruinas que aún sigue en pie a pesar del tiempo y circunstancias, estoy vacio por dentro, derruido pero en pie, y poniendo buena cara a todo. El viento sopla, pero no ha conseguido derribarme.

(Te extraño.)

2:00 am. Y voy camino a ti. Necesito verte una vez más, una última vez… antes de convertir este “por siempre” en un olvido.

A veces la memoria es algo frágil Elaine, y la mía esta por colapsarse en unas horas. Será el final obligado de un por siempre sobre una mesa… y mi vida continuará sin ti en la memoria.

Los recuerdos mueren como tu… y se van contigo dejándome a tras. Nos queda la nada tras el por siempre, y un testigo mudo llamado tiempo, pero el tiempo es inclemente y ya no importa.

Elaine… no importa nada ya.

Fin.

Welcome again.

Welcome again.

On a cold morning, alone as usual… I found you (or maybe you found me), you’re welcome again (sorry if I don’t say it, but it’s just the way I am), you’ll be here for a while (so, I don’t need to know you), just enjoy.

I took you to the classroom (only because you asked me to, not that I care), you said you knew me form some years ago, but I couldn’t just remember (sorry, it was true, in fact… I still can’t) thought we must start from the beginning.

I introduced you to my friends (just common people) in hopes of making you feel like a part of the group. You made new friends, but you were always with me, sharing books, making a work team, talking, sharing time (why?). We were both different, you were a polite girl while I was… me, always trying to make you go nuts, but failing.

One day you left (thanks god), I wrote something for you (just to make you happy, not that I care) and I kept living.

A year passed and you found me (or maybe I found you), you’re welcome again (sorry if I don’t say it, but it’s just the way I am). You came totally different, now you were a little bit like me… but still being you.

Boys were crazy about you, they were totally in love with you (not that I care), good for you but not for me. They hated me because you only wanted to be with me (why for?). Then I got sick for two days which I hopped you’ll find someone else to be with, but not just for only those two days, in fact… I wanted to be alone because I made a mistake (I started to care of you).

At the first night of my sickness… you phone called me to know how I was (you shouldn’t care). I asked you how was your day and you said it went all right because you worked with some else (I felt good at that), but then… you said you missed me (that just changed all). You wished me to get well and then hung off the phone.

At the second night you called again to know how I was. I said that I was gonna be there at the morning… and I did it. You were so happy to see me, we worked together, we played… and we laughed once more and again.

I remember that one day we were discussing about names for your newly born brother, and a teacher came out of the nowhere asking if we were finally thinking about some names for our future son. We laughed and kept with it.

Some other day, your uncle came to give some English lessons to my group (we were not at the same group even that you wanted) and I had a problem with him (just like you), but you helped me to cool out even that it took some time to both of us.

After everyone heard that the man was your uncle… they all started to say he was mine too because I was your boyfriend (what a lie).

The time brought some news. You were leaving for vacations. I wrote something for you in exchange of something you wrote for me. Time came and you left. I missed you (I truly did).
One night you called home saying that you’d be back in two weeks (I felt fine). Next day I was on classes and you just appeared (I was so happy).

Couple of days passed and we had a fight. Saturday night you called saying that you felt sorry, but I didn’t care and hung (we repeated that probably five or six times more). Next night you called saying that you were drunk (that was truly stupid, you knew you weren’t). I forgave you and we backed to be friends. But time came and you left me again.

I felt so alone and you never came back, well… just once, but our plans got ruined, and I after that, I just waited for you to call, but again destiny brought us apart… and I finally lost you forever.

You know? I wish I could say “welcome again” once more some day, but I guess that there are some things that must remain lost… somewhere in the past.

Ángel o demonio.

Ángel o demonio.


Día 1.

Hoy me levanté y abrí mis alas hacia el sol, me levante pensando en lo de siempre “¿Qué soy, un ángel o un demonio?”. Como siempre… lo pensé un rato, pero la respuesta jamás llegó a mi cabeza.
Si lo pienso bien, he hecho más cosas malas que buenas, por lo tanto, creo que soy un demonio.

Día 1. (Noche)

Es hora de descansar, pero en mi cabeza… la duda quedará.

Día 2.

Hoy me levanté y abrí mis alas hacia el sol, me levante pensando en lo de siempre “¿Qué soy, un ángel o un demonio?”. Como siempre… lo pensé un rato, pero la respuesta jamás llegó a mi cabeza.
Si lo pienso bien, no soy un demonio puesto que tengo mis alas de plumas blancas, por lo tanto, creo que soy un ángel.

Día 2. (Noche)

Es hora de descansar, pero en mi cabeza… la duda quedará.

Día 3.

Hoy me levanté como siempre, pero mis alas ya no estaban, me la sabían arrancado, ya no estaban conmigo, ya no podía volar. ¿Será esto alguna clase de castigo?

Día 3. (Noche)

Es hora de descansar, pero en mi cabeza… la duda quedará.

Día 4.

Hoy desperté rodeado de gente, no son ángeles ni son demonios, más bien, son humanos. Eso quiere decir que estoy en la tierra, pero… ¿Por qué?

Día 4. (Noche)

…Soy humano.

Día 5.

Hoy al despertar ha venido ante mí un niño con una respuesta, me dijo que es aquí donde elegimos el camino y hacemos bien o mal, que esta… era mi respuesta y una nueva oportunidad, ahora lo entiendo todo y en cierta forma me alegra, todo esta como debía estar.

Día 5. (Noche)

Ya se lo que quiero y lo que antes era, pero en tu cabeza… la duda quedará.

Adán y Eva según Román.

Adán y Eva según Román.

Después de un buen rato solo, caminando sin rumbo y buscando nada, Adán en su intenso aburrimiento decidió sentarse a la sombra de un árbol a contemplar un hermoso atardecer en las dunas de un desierto, pero ni siquiera eso pudo alegrarlo.

Aunque lo tenía todo para el… el no era feliz, se sentía vacío y solo. El paraíso era increíble, pero para el ya había perdido lo interesante. Aunque se llevaba bien con los animales… el ya no hacia nada por hablar con ellos, y ellos lo habían notado, pero no podían hacer nada. Adán… se había encerrado.

Tras un largo tiempo sin comer, dormir o morir… al fin Adán se decidió a salir. Vagó por su aburrido mundo un rato mientras pensaba en aquello que se había convertido en su faltante… cuando a su mente llegó de golpe una respuesta. Una y solamente una.

Salió del mar y comenzó a correr, corrió a través de espesos bosques e inmensos campos hasta llegar a una montaña fría y blanca, trepó hasta la cima, y ahí, ahí grito con emoción su petición a dios.


-Dame una pareja –dijo Adán –todos los animales tienen una señor, y yo que lo he estado meditando… me doy cuenta de que yo también estoy necesitando una, que necesito a alguien que me entienda, alguien con quien compartir mi vida y la dicha de este paraíso, alguien… que me haga más feliz de lo que nunca he sido.


Al escuchar estas palabras en tan humilde y sentida petición… Dios respondió a Adán con la calma de un padre.


-Hijo mío, has encontrado al fin tu respuesta y tu modo de vida, no hay un el sin una ella… y me enorgullece que al fin lo comprendas. Espérame mañana bajo el árbol en las dunas, ahí te daré tu recompensa.


Tras escuchar estas palabras… Adán salió corriendo cuesta abajo con alegría en el rostro y una nueva luz en la mirada, Adán… era feliz.

El tiempo pasó lentamente para un Adán expectante y deseoso, los segundos se volvieron minutos y los minutos tormentosas horas de silenciosa espera, así pues pasó el día despacio entre suspiros… y la noche lenta entre pensamientos y sonrisas.

A la mañana siguiente todo seguía igual, nada había cambiado en absoluto, Adán aún esperaba ahí sentado por la recompensa prometida por su padre, pero al parecer… Dios se había olvidado.
Pasaron unas cuantas horas más con un Adán caminando de lado a lado bajo la sombra de aquel árbol… cuando de pronto a lo lejos comenzó a vislumbrarse algo. Era una figura de trazos finos y perfectos, se miraba hermosa contra la puesta de sol, era perfecta, inclusive más de lo que Adán en algún momento había imaginado. El tiempo se detuvo.


-Hijo mío –dijo una voz serena desde algún lugar en el cielo –su nombre es Eva y será tu esposa, son obvias las diferencias físicas en ella con respecto a ti y tu figura, pero eso se debe a que ella en todo aspecto te complementa.
Deberás cuidarla porque yo te lo encargo, y así mismo ella habrá de cuidarte porque yo se lo he pedido, harán juntos la mejor pareja porque no hay un el sin una ella, de eso, estoy completamente seguro.


Tras decir esto aquella voz se apago al instante dejando solos a los dos desconocidos.
Eva dio un paso adelante y estrechando la mano de Adán le dijo:


-Esta soy yo y será por siempre un gusto, aquí no hay un uno sin un dos.


En ese instante Adán tomó a Eva de la mano... y con una sonrisa en el rostro la beso.


-Sí, eso es verdad bonita, ya no hay un uno sin un dos, la espera ha valido la pena, ahora jamás me alejare de vos, esa será desde ahora mi promesa.


Así pues quedó sellado que para existir uno existirán los dos, así pues van en la vida tomados de la mano, todo quedo ahí y no ha cambiado, Adán y Eva… siguen juntos caminando.


Fin.

Monster.

Moonshine Monster by ~Izaart on deviantART

Monster.

Can you hear the voices calling you? They belong to me. Come and shut me, I’ll be waiting.
Can you feel it? That is me crawling into bed whit you. Don’t be nervous, I won’t hurt you… much. I only need you to be scared, I need it to survive, come on, give me a scream honey.

Acerca del final de nuestra historia.

Acerca del final de nuestra historia.

De nuevo… he entrado, es el mismo cuarto en el mismo lugar, pero ahora cubierto de polvo.
Hacía tiempo que no te miraba.

Los recuerdos se agolpan en el pecho y me nacen estas ganas inmensas de abrazarte, pero se… que eso no será posible de ahora en adelante. El tiempo de los abrazos terminó hace mucho y fue sellado en la memoria, ahí… vivirá por siempre como todo. Como tú.

Eran los días buenos, los días del amor y de esperarse, esos días donde los amantes solían fijar un punto en el mapa de sus vidas para compartir sus pocas horas, eran esos días… donde un beso valía oro en comparación con el salario, esos días felices… donde los futuros suelen comenzar a ser planeados. Pero nuestro futuro jamás llegó.

Recuerdo aquella ensombrecida tarde mientras te esperaba de pie bajo la lluvia en aquel parque, mi cuerpo se estremeció con tan solo escuchar el sollozo de mi hermana que me decía por el móvil que tú no llegarías más, que no volverías a estrecharme de ninguna forma. En ese momento tiré el móvil al suelo y salí corriendo a tu encuentro, pero cuando llegué… ya era tarde, te habías ido en silencio y con calma, como si nunca nada hubiese pasado y solo durmieras. Estabas al fin en paz.

Aquella manta blanca sigue en mi memoria, es una de las tantas cosas de ti que jamás podría olvidar.

Ahora estamos aquí, en el lugar donde todo comenzó, en esta habitación… donde al parecer aún existes, así sea por un breve momento.

Aquí fue donde nos besamos la vez primera mientras bromeábamos acerca de las relaciones de pareja y sus cursilerías, aquí…fue donde comenzamos a volvernos así de cursis.

Se porque estamos aquí y lo entiendo perfectamente, es hora… de cerrar un ciclo.

Conservas aún ese encanto y vida a pesar de lo obvio, es difícil no querer tomar tu mano y besarte una vez más. Es difícil pensar que todo ha terminado.

Estaré bien amor, estaré bien sin ti, siento no haberte dejado ir antes, pero aún tenía que decirte una cosa, y eso era… que tu eres mi vida y pase lo que pase siempre me harás falta, pero ya no tienes porque preocuparte, te guardaré en mi memoria y en mi pecho, pero no molestaré más a tu descanso con mi tonto deseo de tenerte conmigo así sea un segundo. Porque ahora… estamos aquí.

TE AMO.

Ya mi cielo, ya puedes irte en paz.

El cuarto ha quedado nuevamente vacio… y la puerta se cerrará tras de mí. No volveré a verte mañana, al fin comprendo que las cosas son así.

Fin.

martes, 16 de noviembre de 2010

Fragilidad.

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Fragilidad.


“Recuerdo tus ojos al mirarme… bajo la luna cuando las ventanas abiertas nos brindaban su luz, y tu cuerpo se estremecía desnudo y a la espera. Todo era magia, todo era… tu”.


“Y entonces… todo fue fragilidad”.

Detalles.


Solía ser lunes cuando nos tomábamos de las manos para escapar… y volvíamos de noche cubiertos de sonrisas y tiempo perfecto entre los dedos que aún no se soltaban los unos de los otros. Todo era genial.


Tus rizos solían caer hasta por debajo de tus hombros y a mi me encantaba sostenerlos entre mis dedos, en esos momentos solías sonreír de una forma tan sincera como tierna… y no podía evitar esquivarte la mirada y sonrojarme. Eras hermosa, toda una belleza que quizás jamás merecí, o supe si a caso apreciar.


Cada beso era siempre un pacto de volver a vernos… y ambos sonreíamos como tontos ante tanta felicidad. ¿Será que nuestro error fue intentar conservar ese pequeño detalle?


Nosotros.


Nosotros éramos dos niños jugando a ser adultos, crecíamos de la misma forma tonta en que crecen los soñadores, soñando… que podíamos superar a la eternidad y ser por siempre el uno del otro, pero a veces… a veces, todo es exactamente eso, un sueño.


Nos desvanecimos.

Memorias.


Hoy me recargo contra la pared y me resbalo despacio mientras la memoria juega a extenderme tu mano. No te he olvidado, no te olvidaría nunca.

Tú.


Eras, eres y serás… por siempre tú, aquella mujer que quizás… nunca debí haber conocido.

(Te extraño)



Ahora.


Sentado sobre el suelo siento nuevamente aquello, esa maldita fragilidad que jure no volver a sentir cuando te pensase.


Todo es tan burdo cuando tus manos golpean el suelo y tus lágrimas lo acarician.



He pasado los días uno a uno contándome la misma jodida historia de los amantes tontos que no supieron conservarse, de esos torpes y desesperados amantes… que se dijeron adiós sin separarse antes.


¡Malditas manos!, ¡malditas horas!, ¡maldito todo!


Lo odio.



Adiós.


Fue aquella noche cuando el viento silbó tu despedida mientras nos bordábamos el dolor en el corazón.


Mirando al techo.


¿Sabes cuantos picos tiene el techo?
Yo no, y eso que los he contado por horas cada noche desde hace 8 largos años, ahora tengo 27.


Tus manos.

Aquella vez dijiste que los vínculos profundamente arraigados jamás se olvidan… y que por lo tanto siempre me llevarías de la mano, ahora me pregunto que tan cierto sería eso.



Esta noche.


Puedo ver la luna aquí sentado mientras el cigarrillo se consume silencioso, despacio, casi como se nos consumía el tiempo aquella vez… mientras la mirábamos juntos.



Tú. (2)


Tenías ese color de ojos tan hermoso como la noche clara, ese azul tan delicado que parece convertirse en otra cosa mientras el tiempo avanza… yo amaba tus ojos, los amaba tanto.


Sonreír.


Solías decir que la clave de la vida era tener una sonrisa ante todo, y ahora quisiera ser capaz de sonreír una vez más, una vez más… como tu aquella noche mientras tus ojos exhalaban sus despedidas gota a gota.



Hoy.


Hoy es un día especial, así que encenderé otro cigarrillo.

Hoy… sería nuestro aniversario y despedida.


(Te amo)



Ese beso.


Si tan solo pudiese besarte una vez más…


El tiempo perfecto.


Estando entre tus brazos solía pensar que el reloj se hacia más lento y las horas abarcaban más sin costarnos vida en ello, solía pensar también… que si tan solo lográsemos quedarnos así… todo en la vida estaría bien. Pero estuve equivocado.


Tú. (3)


Solías abrazarme más fuerte cuando el frio de la noche amorataba tus labios y entumecía tu cuerpo, tu cabello completamente negro era tan agradable con su olor a flores… y entonces buscabas mis labios con los tuyos y ese beso robado se convertía en complicidad. Yo era feliz, no te imaginas cuanto.


El alma en la billetera.

Llevo en la billetera una foto nuestra donde estamos abrazados, no se ya cuantas veces la he tirado, pero siempre regresa a ese lugar.


Yo.
Este soy yo justo ahora, aún sin aceptar la verdad y añorando cada fragmento del pasado, este soy yo… y a veces desearía no serlo.

Nosotros.


Solía ser lunes cuando nos tomábamos de las manos para escapar… y volvíamos de noche cubiertos de sonrisas y tiempo perfecto entre los dedos que aún no se soltaban los unos de los otros. Todo era genial.


Tus rizos solían caer hasta por debajo de tus hombros y a mi me encantaba sostenerlos entre mis dedos y sentirlos como un pequeño resorte, en esos momentos solías sonreír de una forma tan sincera como tierna… y no podía evitar esquivarte la mirada y sonrojarme al tiempo que decías que toda tu eras por siempre mía y que me amabas sin igual. Eras hermosa, la más hermosa.


(Aún debes serlo)



Si tan solo pudiese estrecharte nuevamente…


Recordar es volver a morir.


Solíamos perdernos todos los lunes sin falta durante todo el día… y volver a casa por la noche sin haber hecho más nada que besarnos y abrazarnos por todas partes sin descanso, pero esa noche… esa noche todo cambió y se fue entre las sabanas bajo el encanto de tu amor.


Era tarde ya cuando nos distrajo un letrero de colores brillantes y el viento frío arreció su paso, tu te aferraste a mi como siempre solías hacerlo… y buscaste de la misma forma mis labios en ese beso cálido mientras aquel letrero parpadeaba incesante y llamando a nuestras puertas una vez tras otra como si tuviese prisa. El tiempo se detuvo y sentí tu mano tirando de la mía mientras corrías buscando una puerta y una persona, una llave y otra puerta, una cama… una cama y solo eso.


Olvidarte.


He quemado tus cartas y tus fotos, todo ha ardido entre las llamas de una estufa encendida solamente para olvidar, todo… menos la imborrable memoria de lo que fuimos, y la foto en mi cartera.


Yo. (2)


Aún sigo siendo el mismo chico, solo que ahora fumo un poco y duermo menos, pero está bien, todo está bien así.


Un cuarto de hotel con sabor a despedida.

Estabas ahí, tan emocionada como quien ha recibido la mejor noticia de su vida, con los ojos llenos de vida y la sonrisa amplia, como una niña emocionada que espera ansiosa por un abrazo. Te acercaste despacio y sin decir palabra, tomaste mi mano sin más… y me miraste con esa ternura de quien confía y ama, entonces lo entendí.


El cuarto estaba fresco mientras me llevabas de la mano nuevamente y te sentabas a mi lado sobre aquel colchón con sus sabanas blancas. Era hora de volver a casa, pero esa noche… nuestro hogar estaba ahí.


Te tomé entre los brazos despacio cuidando de todo para no lastimarte mientras tus labios se hacían tormenta contra los míos. Amé tu blanca piel mientras aquella blusa resbalaba dejando desnudos tus hombros los cuales bese a plena luz de luna bordeando por tu cuello. Te recosté suavemente sobre la cama mientras desabotonabas con prisa mi camisa y…



Luz de luna.


A través de estos ventanales… la luna se mira exacto como aquella noche, es por eso que ahora estoy de pie frente a ellos recordándote por completo.


(Sin tan solo pudiese regresar…)


Un cuarto de hotel con sabor a… bla bla bla.

… el tiempo fue lento entre tus brazos mientras nos hacíamos uno bajo las sabanas. Recuerdo tu rostro y esas lágrimas de felicidad que se escapaban mientras me abrazabas con fuerza y decías que ese momento valdría toda una vida entre nosotros…


El momento se fue.



Recuerdos.


Me pregunto cuantas veces puede morirse uno en esta vida si a veces recordar es volver a morir, yo he muerto mínimo una vez cada día desde entonces, quizás inclusive hoy… ni siquiera este con vida.


Este cuarto vacio.

Sucede que a veces cuando entro a mi habitación… la luz de la luna que entra por la ventana me da la sensación de estar ahí de nuevo, en esa noche cuando tuve un hogar y no solo una casa. Sucede a veces… que la cortina se mueve despacio mecida por el viento, y al mirar la cama… juraría que puedo verte ahí recostada y a la espera, con tus ojos mirándome fijamente y una sonrisa en los labios. Pero nunca es así, este cuarto siempre será el mismo cuarto vacío.


Aquel cuarto… lleno de nosotros dos.


Estabas ahí tendida sobre la cama mientras yo miraba la luna a través de la ventana. Tus ojos me miraban fijamente mientras sonreías y me llamabas de vuelta a tu lado.


Recuerdo tus pechos blancos casi platinados ante la luz de la luna que se filtraba por entre las cortinas, eran las 2:00 am. Y todo estaba silencioso, yo podía escuchar tu suave respiración. El ambiente se sentía en calma mientras pensaba en la forma más correcta de pedirte que jamás escapases de mi lado, pero a veces el humano hace cosas innecesarias… y al mismo tiempo inútiles.


Interrumpiste mis pensamientos con un ademan tranquilo con el que me invitabas de nuevo a tu lado moviendo las sabanas y haciéndome un espacio. Acepté tu invitación sin dudarlo. En ese momento te abrazaste a mí con un brazo y una pierna… y me preguntaste nuevamente si te amaba. La respuesta fue un rotundo sí. Te quedaste dormida al poco rato.


Recuerdo el número de lunares en tu espalda, eran un total de 12, uno de ellos sobre el omoplato derecho, el cual bese despacio mientras dormías, 3 de ellos casi que formando un triangulo del lado izquierdo de la columna un poco por debajo de la zona media… y así podría describirte el resto aún después de estos años de no verte. Simplemente… no se olvidar ni los detalles.


Aquel cuarto… sin más nosotros.


6:00 am. Salí corriendo a buscarte por las calles, ya no estabas más, habías desaparecido de mi vida sin decir ni una palabra, todo lo que habíamos sido… no existía más.
Estuve perdido durante el resto de ese día sin saber a donde ir o que hacer, estuve… en el limbo, quizás así fue como llegue a casa y por ello no supe más de mí hasta el siguiente amanecer.

Acerca de mí.


¿Te has preguntado que es de mí ahora?, te lo diré quizás después.


Última palabras.


Tu casa estaba desierta al día siguiente, todo había desaparecido, todo lo que ame… se había reducido a la nada.


Esa tarde… una mujer llamo al móvil inesperadamente para decirme que la cuenta del hotel había sido saldada y que una joven había dejado una nota que debía entregarme. Salí de prisa a su encuentro.


Al llegar a ese lugar la mujer me miró con cierta lastima, ahora comprendo el porque, pero ella jamás sabría que su nivel de lastima… es inferior del que pudo haber llegado a ser.

Esta era tu nota:


“Recuerdo tus ojos al mirarme… bajo la luna cuando las ventanas abiertas nos brindaban su luz, y tu cuerpo se estremecía desnudo y a la espera. Todo era magia, todo era… tu”.


“Y entonces… todo fue fragilidad”.


Creo que ahora entiendo todo.


Esto es lo que soy. (Yo. 3)


Soy el mismo infeliz de aquella vez, el mismo chico torpe que ha esperado volver a verte a pesar de todo, el mismo chico que aún te reserva un lugar en su vida… y que conserva aún consigo el anillo que esa noche debía cambiarlo todo.



Porque a veces las palabras sobran.


Fin.

viernes, 15 de octubre de 2010

Pajarillo.

Pajarillo.

Existo por alguna razón… que al mirar mis manos desconozco. No hay motivos, solo formas, figuras, nombres y palabras, todo ocupa un lugar, pero el todo es igual a la nada.

He visto miles de veces morir a un pajarillo… y me he pregunto en todas ellas si acaso no seré yo el pajarillo muriendo constantemente, una y otra vez sin descanso durante la misma consecutiva repetición de eventos pre fabricados para una existencia… con un propósito ininteligible. Quizás yo soy el pajarillo.

He muerto, he muerto una vez al día cuando mis ojos se cierran, a ello le hemos llamado sueño o dormir, pero… ¿Qué tan lejos esta lo uno de lo otro si a fin de cuentas en ambos somos inútiles para la vida? Hoy no quiero dormir.

He cerrado las puertas de la casa, todo ha quedado en silencio aquí dentro y en sombras allá afuera, ¿será que solo en la casa hay vida y cuando cierro las puertas… todo lo demás desaparece hasta que mis ojos deciden nuevamente darle vida a través de una ventana? No, hoy no quiero cerrar las puertas.

He visto un niño pasar hace un momento con un pajarillo en las manos, hace frío, no se si deba dejarlo fuera, pero tampoco estoy seguro de querer salir. Nop, no saldré.

Ha pasado ya una hora y el chico no regresa, estoy preocupado, creo que deberé salir a buscarlo, solo espero no quedarme dormido ni se cierren las puertas, solo espero no ser aquel pajarillo.

Es tarde, encontré al niño, esta bien al igual que el pajarillo, los he mandado a casa, pero en el proceso he sido herido, ahora se cerrarán las puertas… y me quedaré profundamente dormido, quizás este al final era mi propósito. …como quisiera ser ahora el pajarillo.

Fin.

jueves, 14 de octubre de 2010

Sobredosis

Sobredosis.
(Error humano, juicio errado)

Parecería imposible ya que debiera estar acostumbrado, pero es cierto, no hay manera de negarlo, el insomnio ya me ha afectado.

Amo la luna, pero en estas noches no puedo evitar odiarla. Sí, es fiel compañera en estos momentos, pero por más que trato no consigo ya quererla, estoy cansado de ella.

Cerré las persianas y la puerta, apagué luces e incluso callé al amor de mi vida (mi radio), cerré mis ojos por un rato deseando dormir, pero no pude. Tomé el frasco de pastillas y saqué unas cuantas, las tragué sin siquiera pensarlo.

El resultado: no estoy dormido, solo estoy cansado, me siento débil y creo estar alucinando.
Abrí entonces las persianas para ver el brillo de mi adorada luna, observe su resplandor por largo rato, escuché en silencio su murmullo y terminé por hartarme de contemplarla. Cerré mis persianas de nuevo después de hacerla callar. Tomé un libro del escritorio y me puse a leerlo. Eso tampoco ayudó. Cerré mis ojos en un nuevo intento por dormir pero de nuevo no sucedió nada y me quede despierto deseando no estarlo.

Tirado en mi cama sin nada que hacer comencé a observar la oscuridad del cuarto. Me sumergí en lo profundo de mi propio pensamiento sin darme cuenta y encontré el vacio.

Aquellas voces lejanas decían algo sumamente extraño y parecían acercarse, me vi rodeado de silencio murmurante en vacía soledad, ¡joder que estoy mal! mis pensamientos se arremolinaron y crearon imágenes vagas que en un instante se fusionaron para crearme a mí frente a mí. Las voces distantes desaparecieron dejando solo una muy clara y atemorizante… que era la mía en aquel hombre que era yo. Mi voz en total libertad rompiendo la calma de la soledad.

Vi desaparecer desde sus ojos que eran los míos a aquel que era yo en la cama, se lo comieron aquellas sombras que en la oscuridad, se dibujaban ante pensamientos divagantes y alucinaciones sin sentido.

Flotaba entonces cercano a la luna y su hermoso brillo, la vi sonreír mientras cantaba para mí un tierno arrullo y con sus brazos me abrigaba del frío (¿la luna tiene brazos?), pero ese bello arrullo no logró su cometido y ella entristecida… escondió su rostro tras de una nube. A lo lejos un gato se reía de mi suerte sobre el techo de una casa, sus ojos se clavaban en mí cual si quisiera comerme, maldito gato, solo le deseo la muerte.

Caminé por las calles largo rato sin rumbo ni motivo pero si con prisa, como queriendo llegar a algún lado pero sin llegar a el. Me detuve de pronto frente a un gran árbol sin hojas, pues todas habían caído al yo llegar. Mi sombra, cansada de estar pegada al suelo y siendo constantemente pisada por los pies prefirió escapar, la vi desprenderse del piso lentamente y… a pasos suaves tras aquel árbol fue a ocultarse. Corrí rápidamente a su encuentro, pero no pude encontrarle.

Tras el árbol una bella dama sin sombra se asomaba diciendo ser princesa de mi propio cuento de hadas, repitiendo que me conocía de siempre y que siempre estaría conmigo en todo lugar al que fuese y en cada paso que yo diera hasta el día en que muriese (yo perdí mi sombra y ella no tiene una, ¿habrá perdido ella también la suya?) pero… yo no necesito una princesa vampiro sin sombra ni reflejo en el espejo que me siga a donde valla y que me imite en todo movimiento. (¿Alguien sabe que ha sido de mi sombra?)

Seguí mi camino sin sombra y con insomnio hasta llegar a un rio donde el agua era sangre y no vino… y vi flotando un alegre cadáver. Comida de sirenas había sido aquel tío. Felizmente muerto y ahora descansando. Como envidié al maldito finado, pero no por las sirenas, sino por el jodido descanso.

Una parvada de cuervos que surcaban el cielo se detuvo frente a mí y todos comenzaron rápidamente su descenso, se posaron todos en el suelo iniciando con ello su unísono e ininteligible parloteo. Ignoré aquella absurda escena y caminé hasta quedar detrás de ellos. Repentinamente la gran sombra que proyectaban en el suelo todos en bola se esfumo, di la vuelta para observar lo que sucedía y me sorprendí al ver un hombre vestido en extraño traje rojo y con un fuerte hedor a huevos podridos. Se presentaba ante mí con una maliciosa sonrisa y extendió su mano para estrechar la mía pero… yo no estrecho manos desconocidas. Quedaron fijas nuestras miradas y el procedió a hacer su oferta, la cual fue rápidamente declinada (¿Quién rayos se cree para pedir un alma a cambio del sueño profundo?). Desapareció molesto por no permitirle ser mi dueño convirtiéndose en rojos murciélagos que emprendieron mientras yo me alejaba, su vuelo.

A lo lejos un maldito gato observaba atento cada movimiento sin decir nada y sin moverse, como si el infeliz estuviese muerto.

Crucé un sombrío desierto de frías lapidas y niebla espesa mientras escuchaba gemidos provenientes de la nada, como voces nuevas que me llamaban. Me quede muy quieto y con los ojos cerrados intentando comprenderlas, pero desaparecieron dejando solo el eco tras ellas. Rápidamente abrí mis ojos solo para llevarme una no muy grata sorpresa, ahora la niebla era amarillenta cual si estuviese enferma, el piso se había tornó árido y lleno de pequeñas piedrecillas las cuales, al andar descalzo, son una tortura hasta para las almas en pena.

Anduve perdido un rato atrapado en la amarillenta ceguera ocasionada por la niebla, pero al paso del tiempo esta misma fue disipándose ante mi desesperación, permitiéndome ver a lo lejos un tono rojo tan extraño como solo en el infierno se vería. El aire se sentía contaminado y el ambiente pesado. Seguí caminado sobre la tortura que representaba el suelo y vi a lo lejos a un hombre encapuchado en una pequeña balsa de enmohecida madera. Supuse entonces que había un río que debía ser cruzado y me apresure a su encuentro.

Aquel hombre me miraba desde el interior de la balsa pero siempre manteniendo oculto su propio rostro bajo la capucha. Intenté por todos los medios descubrir a la persona bajo la capucha, pero me fue imposible lograr esa hazaña. Subí de un brinco a su bote y pedí llegar al otro lado. El simplemente extendió su esquelética mano en señal de cobranza, y al ver que no había respuesta de mi parte a la petición de paga… me hizo bajar de la balsa sin decir ni una sola palabra. Mientras me alejaba de ahí… logré escucharlo decir con una voz sumamente baja y rasposa… “vuelva cuando traiga consigo algunas monedas de plata” (¿acaso no sabe ese sujeto que las monedas de plata comúnmente ya no se cargan?).

Por un momento quise ver mi reflejo en la calma del agua del río, pero parece ser que la gente se junta dentro de sus aguas a nadar indefinidamente mientras se queja de estar ahí (si no son felices ahí… ¿entonces porque quedarse a nadar?). Me abrí paso entre todos ellos que al fondo me jalaban y cruce el río por mi cuenta y sin necesidad de dar paga (siempre es bueno saber nadar). Caminé fuera del río y vi al gato negro sorprendido (asqueroso gato mal nacido, en ves de que me ayude se queda perdido observando el río). Levanté entonces la mirada para encontrarme con otro estorbo más en el camino, 3 cabezas en un solo perro negro gigantesco, que dicho sea, trató velozmente de comerme de un solo mordisco, pero de nada sirve tener 3 cabezas si ninguna de ellas piensa lo suficiente, así que lo burle fácilmente haciéndolo tropezar con el estorboso gato lelo (La pregunta es: ¿Cómo es que un gigantesco y torpe perro no se ha comido a tan metiche gato negro?).

Seguí mi camino calmado y de frente hasta llegar a la fuente del enrojecimiento. Un letrero frente a la puerta avisaba “cuidado con el guardián de las puertas” (supuse que hablaban de aquel perro feo). Abrí de golpe la puerta y entré en lo que podría describirse como una gran y profunda caverna enrojecida a la luz de una fuerte fogata. Aquel hombre del traje rojo estaba ahí, plantado al fondo ante una mesa vacía y con las piernas cruzadas, con su estúpida sonrisa y extraña mirada, sosteniendo un puro entre sus dedos y con una apariencia por demás alegre como la de quien festeja una victoria largo tiempo deseada.

-No todos los caminos llevan a roma –dijo el mientras encendía su puro y le daba una ligera fumada - … lo cual es bueno puesto que no soy el papa. Bienvenido a mi mundo subterráneo de dolor y agonía infinitos, espero que disfrutes de tu larga estancia bien ganada.

Al terminar con toda esa palabrería se inclino un poco hacia adelante como queriendo hacer una reverencia.

“Un hotel interesante –pensé -con un muy buen payaso como gerente”

-¿Sabes? –Dijo mientras se levantaba de su lugar al ver que yo no decía nada -los cobardes obtienen acceso directo a este lugar y sin escalas –rió -al final ni siquiera tuve que pelear yo por tu alma.

(Enserio, ¿esta este tipo drogado? o será que… soy yo quien alucina)

De nuevo, al ver que yo no contestaba, comenzó a acercarse a mí hasta que me tuvo a tiro de piedra, entonces se quedó mirándome largo rato en silencio como si estuviese buscando algo perdido en mí, pero al parecer no encontró lo que buscaba y eso lo desesperó.

-Tú amm… ¿sabes de casualidad donde estas parado chico?

-Sí –respondí – y he decirle que su hotel no me parece ni bueno ni mucho menos raro, de hecho… de donde yo vengo… el dolor es más real y es imposible acostumbrarse a el, la agonía es el día a día como en su hotel lo es el infinito, ¿y sabe algo? No tengo que caminar tanto para encontrarlo.

Después de decir aquello di un breve suspiro y con una leve sonrisa en el rostro continué.
-Solamente estoy aquí de paso para ver si consigo dormir un poco, pues por la mañana, yo le juro que de aquí me largo.

Di la vuelta ignorando al payaso de rojo como quien busca al botones para ser guiado a su cuarto, pero lo único que encontré con mi mirada… fue a ese sucio y torpe gato. En ese momento, aquel hombre grito furioso a mis espaldas.

-De este “hotel” como tu le llamas nadie se larga, y de mi nadie se burla.

Yo estaba aún mirando al gato frente a mí con sus ojos amarillos clavados en aquel payaso de rojo como a la espera de algo, pero… ¿a la espera de que? Tomé unos segundos y sin pensar en mis palabras decidí enfrentar la furia de aquel extraño sujeto, me di la vuelta buscando encontrármelo de frente y así fue. Sus ojos estaban inyectados y en su frente las venas dilatadas le daban una apariencia muy dura, pero aún así sostuve su mirada en silencio mientras buscaba en mi cabeza las palabras adecuadas para intentar resarcir el daño. Todo fue en vano.

-Yo... –comencé a decir mientras el me miraba fijamente.

-Tu nada –interrumpió – estas aquí por tu propia cobardía y eso deberías saberlo e incluso aceptarlo, tú mismo lo diste a entender cuando mencionaste eso de que el dolor es más real y la agonía el día a día en el lugar de donde tú vienes como aquí en el infierno lo es el infinito, tú mismo sabes el porque estas aquí.

Intenté por un momento hilar las cosas una a una en mi cabeza y comprender el porque de todo ello, pero al no lograrlo… no me quedo más remedio que preguntarle si acaso todo esto no era un sueño. El dio una risotada estridente y dijo…

-¿Sueño? ¿Crees que fue un sueño la cantidad de pastillas que te tomaste?

-No fue… es decir no… yo no soy suicida, solo fue… un error –grité –quería dormir y estaba desesperado, solo eso.

-Si desde luego que si, siempre es así.

El tiempo para mí estaba completamente detenido, mi cabeza en blanco y mi cuerpo agotado e incapaz de mover un solo musculo, era increíble todo ello, yo… ¿había muerto de una sobredosis? Y peor aún ¿había sido tomado por un suicida? En ese momento nada parecía tener sentido, o más bien… una parte de mí quería que no lo tuviese, entonces, en el medio de mi desesperación… el habló de nuevo.

-Lo raro es… que no encuentro la otra mitad de tu alma.

-¿A que te refieres? –pregunté.

-Pensé que sería ese gato tras de ti que me mira tan fijamente, pero no es esa, aquí solo estas tú en tu forma correspondiente.

-Vaya –dije sin comprender de que rayos hablaba y aún sin poder dar crédito a nada.

-Veras –dijo el muy tranquilamente después de un breve suspiro – los que se suicidan usando píldoras para dormir no mueren al instante, tienen una pequeña etapa de sueño, en esa pequeña etapa su alma se separa en dos partes, una masculina y una femenina. La parte masculina en el caso de los hombres representa los deseos de muerte y la femenina los deseos de vida (en las mujeres es al revés), una vez separadas las mitades, la mitad femenina o deseo de vida toma una forma ya sea humana o animal para acompañar al deseo de muerte hacia el abismo, pero eso es más como un castigo, ya que el deseo de muerte tiene que lidiar con ver a los ojos (como el asesino que es) al deseo de vida (ósea su otra mitad) en la forma más tierna y hermosa que podría tener esta. Creo que puedes imaginarte la pena y el dolor de ambas mitades al venir de camino al abismo, una mitad sufriendo por culpa de otra y pensando que sufrirá para siempre por culpa de la misma, y la otra pensando en todo el mal que hizo y en que tendrá que ver sufrir a una mitad inocente por toda la eternidad y solo por su cobardía.

-Quizás ese sea el peor castigo.

-Quizás sí muchacho, a veces hasta yo me siento mal con ello.

Nos quedamos un breve momento con el pensamiento absorto en una imagen lamentable y dolorosa hasta que el por fin retomó lo de mi mitad faltante.

-Tu chico al parecer no iras a ningún lado incompleto.

-¿Qué? – No podía creer lo que escuchaba - ¿a que te refieres?

-Es simple chico, no puedo mandar solo media alma a condena, así no funciona esto, además, ese gato te vigila por que… la otra mitad de tu alma se aferra a la vida.

-¿Y es eso posible? –pregunté sorprendido.

-No, el destino del uno siempre es el destino del otro, lo único que podría explicar esta situación sería…

-¿Un milagro? –interrumpí.

-No –dijo el de mala gana -Dios no tiene nada que ver con esto.

-¿Entonces…?

-Entonces eso significa muchacho… que tu debes ser más cuidadoso con las cosas que haces para dormir, y que yo no debo juzgar tan rápido a las personas fastidiosas –rió.

Aún algo confundido… no pude evitar preguntarle quien o que era mí otra mitad y que era ese gato o porque estaba siguiéndome, y a todo eso… esta fue su respuesta:

-Al parecer pequeño torpe tu otra mitad se nos escapó en una bella dama a la que conoces desde siempre y a quien seguirás a todo lugar y en cada paso hasta el día de tu muerte. En cuanto al gato… ¿los doctores son un fastidio no?

-¿Eso que tiene que ver?

-Eso quiere decir que sigues vivo gracias los médicos, y como los odias igual que a los gatos pues… tu subconsciente traduce su presencia con la imagen que los relaciona en tu forma de pensar y que menos temor te representa, o al menos eso creo, es por eso que te ha estado siguiendo, para decirte que los médicos están cuidándote.

(He de decir que fue una buena teoría esa que se inventó de la nada, pero bueno)

Pasó un poco de tiempo en silencio y entonces todo comenzó a moverse vertiginosamente, las imágenes fueron borrosas y de pronto… todo era blanco. Todo era blanco y allí estaba esa mujer, esa mujer con una sonrisa muy grande y unos chispeantes ojos llenos de vida. Sonreí mientras la miraba y ella se acerco de a poco, pronto nuestras manos se tocaban por las palmas como cuando intentas tocar con tus palmas las palmas de tu reflejo. Había una gran calidez ahí, era algo… irreal, pero no recuerdo haberlo dicho y sin embargo… ella me abrazo y dijo:

-Que todo esto parezca irreal no significa que realmente lo sea.

Yo la abrace contra mi cuerpo y la aferré con todas mis fuerzas mientras unas lágrimas corrían por mis mejillas, ¡Estaba abrazando la vida!, ¡yo estaba abrazando la vida! Y… la vida me abrazaba a mí. Poco después de ello… ella se desvaneció entre mis brazos con una última sonrisa pura y yo no supe más de mí. Cuando desperté era de día y yo me encontraba en una cama de hospital, la historia era simple, había tenido una sobredosis de pastillas para dormir y casi había cavado mi propia tumba, pero ahora… ahora todo estaba bien y yo… conocí la vida.

Fin.

domingo, 19 de septiembre de 2010

Deseo de una noche eterna.

Deseo de una noche eterna.

Otra noche más donde mi corazón palpita y te pertenece a ti, que siempre tan etérea te acercas dejándome ver únicamente tu cuerpo y sin mostrarme jamás tus verdaderas intenciones… hasta que ya estas demasiado cerca, tanto que es imposible evitarte.


Tú sonrisa despierta mis ojos que descansaban en los tuyos, una nueva luz ilumina este cuarto de sueños inexistentes donde tú y yo existimos siempre a la espera del otro, la fantasía se diluye la realidad de tu cuerpo donde mis manos buscan perderse eternamente entre placenteras caricias y hermosos momentos.


Soy solo un soñador más eso lo se, pero no me interesa si es así como puedo verte
¿Mí sueño predilecto? Tú.


El reloj avanza y retrocede ante nuestro cálido encuentro, el espejo se ha vestido con un leve manto nebuloso para no interrumpir con su mirada nuestro encuentro, así, entre “te amos” el silencio ha salido ya del cuarto, la vida ha cambiado drásticamente y ahora nada es lo que era hace un tiempo, el reloj solamente observa desde su mesita celoso del momento.


Tú y yo la combinación perfecta.


Un bezo en el cuello y tu cálido abrazo, mi mirada en la tuya y yo tomando tú mano, las persianas se han teñido ya de un leve carmesí anunciando con ellas un nuevo amanecer y yo no me arrepiento de la falta de sueño en esta noche, sino de que no sea infinito duradera para quedarnos así… por toda la vida entera.

Fantasma nocturno.

Fantasma nocturno.

Cae la noche y la luz de la luna entra por la ventana dándole vida a mi habitación que descansa dormida más no muerta, cierro la puerta para así cerrar mis ojos y es ahí donde todo comienza.
Veo tu rostro en la cara de la luna, una sonrisa es lo que encuentro mientras un suspiro escapa a mi indiferencia haciéndome ver levemente humano y ciertamente enamorado, los recuerdos me invaden sin poder evitarlo, pues la verdad es, que te extraño demasiado, así ha sido siempre y no me siento capaz de negarlo.

Se bien que no eres real, eres solo mi imaginación proyectando un oculto deseo de volver a verte, de pie frente a la ventana, te devuelvo la sonrisa regalándote una falsa de las mías y cierro mis ojos buscando así la realidad, pensando que cuando los abra, tu ya no existirás.

Abro entonces mis ojos buscando no encontrarte, pero ahí estas, flotando a través de la ventana cual si fueses un ángel dejándose llevar por el viento, ahora estas a mi lado.

La luz de la luna te ilumina resaltando aún más tu ya acostumbrada belleza mientras ese hermoso vestido azul baila un poco al compas de tus pasos que a mi se acercan, tiemblo, tengo miedo de voltear y mirarte a los ojos, se que pasara si lo hago, pero por más que trato, no lo puedo evitar, así pues, mi cuerpo se mueve solo, volteo, mis ojos reciben a los tuyos de lleno y me pierdo en la dulzura de tu mirada color miel.

Paralizado frente a ti, solo hay una cosa en la que pienso, en el latido agudo e incesante de mi fastidioso corazón que no te olvida a pesar del tiempo y que a cada paso tuyo se acelera, quisiera arrancarlo de mi pecho y tirarlo, pero cada ves que estoy frente a ti y pienso en ello, la frase cambia, toma un nuevo rumbo encaminado a lo absurdamente poético, es decir: Quisiera arrancar el corazón de mi pecho y regalártelo en señal de amor eterno.

Pasa el transe, me encuentro de rodillas en el piso sin poder asimilar lo que sucede, levanto la mirada para encontrarme de nuevo contigo, sonríes, extiendes tú brazo ofreciéndome ayuda para ponerme en pie, no la necesito, puedo levantarme solo y lo haré, siempre ha sido así.

Me levanto, estamos frente a frente otra vez, sonríes de nuevo mientras tu mano roza tiernamente mi mejilla como lo hacia antes, puedo sentir esa leve caricia, me recuerda todo aquello que quisiera haber olvidado y no pude.

Esta noche estamos juntos de nuevo, me abrazas y en un susurro rompes este frágil silencio que nos envolvía en un ambiente algo incomodo y demasiado tenso, quisiera ignorarte pero no puedo, es imposible hacerlo una ves que mis oídos han escuchado esa dulce voz diciendo un breve pero melodioso -te quiero-.

Mi cuerpo responde a tu voz con un abrazo involuntario que dibuja un romance al cual estaba totalmente acostumbrado, así, me dejo llevar por este sueño con tintes de alucinación en el que pareciera estar completamente despierto, justo ahora es cuando te pertenezco.

Tu cabeza se recarga en mi pecho como lo hacia antes mientras yo acariciaba tu cabello, levantas un poco la mirada y te encuentras con mis ojos que han recobrado la ternura habitual con la que en el pasado te miraban, es entonces cuando mi voz es escuchada asesinando los ángeles que pasaban en ese momento y en vez de decir un simple te quiero, mi voz dice entrecortada -te amo y extrañaba con toda el alma estos momentos-, una lagrima rueda desde tus ojos por tú mejilla y termina rompiéndose como pequeños cristales al hacer contacto con el suelo, ahora lo se, ambos somos felices en este torpe pero romántico y nocturno reencuentro.

Te beso, me besas, recuerdo y recuerdas, vuelve el mar de emociones a nosotros y nos dejamos arrastrar por la marea siendo esclavos del oportuno momento de encontrarnos juntos de nuevo.

Mi mano en tu pecho, puedo sentir el palpitar de un corazón enamorado en extremo, me recuerda mucho al que yo mismo poseo, ese que quisiera arrancar de mi pecho y regalarte en señal de amor eterno.

Tomas mi mano derecha y la alejas de tu pecho para guiarla de nuevo, ahora esta sobre tu hombro descubierto mientras la izquierda se mueve lentamente hacia tu cintura, creo ser capaz de comprender lo que estamos por hacer, sí, lo comprendo, quieres bailar un poco y yo no pretendo oponerme esta noche a nada, bailemos casi abrazados entonces, seamos felices bajo la tenue luz que nos brinda amablemente la luna bella.

Un baile corto de enamorados, caricias y miradas silenciosas, tu vestido resbalando hasta llegar al piso, dos amantes en la cama entregados a un solo momento perfecto, jadeos, gritos y suspiros, sudor intenso y caricias largas, juego de gestos y palabras, amor y placer hasta caer rendidos.

Sonríes al tiempo que tus ojos se cierran y procedes a decir en voz baja pero extremadamente segura -te veré por la mañana amor mío, puedes estar seguro de ello-, te quedas a mi lado profundamente dormida mientras yo te observo, pasa una hora y me quedo dormido, te veo en mis sueños y aún no puedo creer que realmente este soñando, pues eso significaría que lo otro fue una realidad y no un sueño, pero no tengo manera de constatarlo, bien podría estar soñando en un sueño y confundir la realidad con el primero ,sin saber, que solo fue uno de los 2 sueños.

Puedo escuchar el canto matutino de los alegres pajarillos al tiempo que el sol comienza a asomarse cálidamente por los cielos, así, poco a poco se va iluminando mi habitación en la que ambos nos quedamos juntos descansando, abro mis ojos buscando encontrarte, pero no lo hago, no hay nadie durmiendo a mi lado, has desaparecido casi sin dejar rastro.

Florecen jazmines sobre la almohada en la que tu rubio cabello reposaba, el aire huele a ellos, con tu aroma ha quedado impregnada, gracias a eso se que no has sido un sueño, ambos fuimos parte de una realidad extraña, una en la que convergen humanos y fantasmas.

¿Sabes?, justo ahora tengo una teoría acerca del porque no nos vimos esta mañana, ¿Será acaso que tu noche es mi mañana y para ti mi mañana lo opuesto a la misma palabra?, bueno, no estoy seguro de si es lo correcto o no, pero en caso de que lo sea, solo diré una cosa –Te veré en mi noche tu mañana mi amada nocturna fantasma-.

Fin.

jueves, 16 de septiembre de 2010

Así va todo.

Así va todo.
(Degenerándome)

Mi tiempo es pobre y se ha vuelto aún más escaso recortado de 42 10 a 32. Los sueños aún me hablan y sus voces son cada vez más molestas, son el despertar antes de abrir mis ojos y algunas veces mis acompañantes incorpóreas durante algunos lapsos del día donde intento evadirlas cerrando los ojos un momento, son el grito lastimero de algún suceso que no comprendo hasta demasiado tarde y que poco me importa, son una amenaza y de pronto un verso, una caricia y desapruebo, son… demasiadas cosas que no comprendo y que pronto no podré evadir del todo, son el final anunciándose ante mí y regodeándose por ello.

Este cuerpo se cansa poco a poco y la resistencia así mismo se desgasta, todo caerá en su momento y se romperá irremediablemente en fragmentos demasiado pequeños como para poder restaurarlo todo de nuevo, será entonces cuando todo aquello que traté de defender me dará la espalda finalmente y se hará uno con el telón descendente en la obra teatral que tanto he interpretado hasta el final.

He estado caminando largo tiempo en mi mente dándole vueltas a ciertos sucesos de mi vida que se supone que sucedieron y de los que yo únicamente recuerdo el haber estado ahí al termino de cada uno de ellos, y nada parece real a pesar de serlo, nada tiene sentido, a menos claro que se bloqueara mi mente y reaccionara únicamente el cuerpo, cosa que es de hecho una explicación factible, y sin embargo no me parece la más correcta, o más bien, es correcta, es solamente que no me convence del todo. El cerebro tiende a bloquear eventos traumáticos como un mecanismo de defensa, pero que tendría que defenderme en lapsos cortados de menos de 2minutos, además no hubo daño a nadie incluyéndome a mí mismo, y lo que me contaron que sucedió no era siquiera importante, solo eran tonterías.

Las pesadillas han aumentado con el tiempo a pesar de que mi ciclo de sueño no es mucho y que ha sido así desde hace tiempo, cada vez son más y me causan cada vez más miedo, antes no había voces en ellas y no despertaba a cada instante temblando, pero ahora eso es diferente, todo ha cambiado. Ahora el sudor y los temblores son algo a lo que debería estar acostumbrado ya que no hay noche en que no despierte una vez o máximo tres, todo se ha vuelto complicado, incluso han aumentado los temblores en mis manos.

Hace tiempo mis ojos desconfiados eran lo único en lo que podía confiar plenamente, ahora mis ojos son traidores a mi calma, han comenzado a poner frente a mí las imágenes de algunas personas que ya ni siquiera sería posible encontrar caminando entre nosotros porque ya no existen más, mis ojos comienzan a fallar quizás, pero que es lo que da la voz a esas personas si no es mi mente jugando a estar de acuerdo con ellos, alucino, solo eso entiendo hasta ahora. Antes solía mirar con el rabillo del ojo a los lados antes de cruzar una calle, ahora no veo nada si lo intento, nada que no sean ellos.

Conforme el tiempo pasa mi cuerpo va dejando de ser mío, los temblores antes inexistentes de mis manos se a crecentan cada vez más y ahora se han vuelto notorios si no las mantengo en constante movimiento, soy ajeno a mi propio cuerpo.

Últimamente he estado perdiendo fragmentos pequeños de mis días y no logro recordar que he hecho en esos momentos, solo se que no parecen representarme nada. A la par de ello… he estado notando constantemente ciertos intentos involuntarios de movimiento por parte de mi cuerpo: algo así como si mi cuerpo tuviese el deseo y toda la intención de golpear un muro con el puño a pesar de no ser esa mi intención.

Ha pasado mucho tiempo desde que comencé a sentir el movimiento de todo esto en mí, y desde entonces había estado intentando contenerlo, pero realmente siempre he sabido que todo tiene un límite y que ahora yo estoy alcanzando el mío. Día a día se ira haciendo más notorio todo hasta que ya no quede de mí ni el recuerdo, o quizás quede algo, pero será algo ajeno a mi propio pensamiento, será… todo aquello que yo intenté controlar dentro de mí.

Mis emociones fueron bloqueo y al ser bloqueadas en mí, pero ahora al parecer son parte de la ola que viene y eso es irónico, puedo sentirlo, puedo sentirlo todo justo ahora y nada parece bueno, pero quizás cuando todo termine… al fin yo pueda ser libre.

Desconozco el motivo o razón de todo esto, y así mismo no se el tiempo exacto que me queda, solamente se… que conforme pasa el tiempo yo me degenero.

“La peor muerte es la que te deja en vida… hasta que la misma llega”

miércoles, 15 de septiembre de 2010

Desliz de un día.

Desliz de un día.


Día uno.

Llevo sobre el pecho las palabras planificadas y ensayadas, una despedida constante y el eco de mis pensamientos palpitantes que siempre dicen: Sonríele, es normal lo que va pasando.

He escuchado una y otra vez eso mismo en la cabeza y no comprendo, será que quizás están en lo correcto mis pensamientos, será que… debo ser yo quien ponga las cosas en su lugar.

Día dos.

Hoy tengo miedo a las imágenes que se generan de forma constante y una tras otra en mi cabeza mientras repito tu nombre al viento para liberarte, tengo miedo de cometer el error que se supone debo.

Día tres.

Silencio, todo es silencio en este lugar y al fin… estoy bien.

Día cuatro. (Tarde)

Ha vuelto la calma después de la tormenta… y mis manos están ensangrentadas mientras miro a través de una ventana sentado sobre el suelo.

Que triste es mirarte ahí, dormida.

Noche del día 4.

Sonidos y luces, ha comenzado el barullo… y ya va siendo hora de volver a casa, o más bien… de llegar a ella.

Esposas, gritos, voces llenas de ira y algunos lamentos, todo ha terminado en esta escena para ambos cariño, todo… esta como debe.

Me ponen en pie a jalones mientras alguien se guarda mi error en una bolsa sellada, y me empujan luego para sacarme mientras los flashes de las cámaras buscan mi rostro (no tengo fuerzas para mirar a nadie cielo, no tengo fuerzas para nada ahora).

Que brillante es la noche mientras las patrullas resuenan con su lamento que es apenas audible e importante en mi cabeza. ¿Qué he hecho amor? ¿Que he hecho?

Día cinco. (Cuarto blanco)

¿En donde estoy?

La memoria falla, y no logro recordar nada del día de ayer.

Dicen que es un mecanismo de autodefensa, pero… ¿de que habría de protegerme el subconsciente?

Día seis.

… soy un monstruo.


Fin.

lunes, 13 de septiembre de 2010

El espejo y el circo.

its circus time... by ~gammafries on deviantART


Desde que era pequeño nunca me han gustado mucho los circos, es decir, alguna vez he ido a ellos y visto los “espectáculos” que suelen presentar, es solo que jamás me han parecido una maravilla, sino que al contrario de ello… se me han hecho aburridos a más no poder. Sí, yo se que hay animales y payasos y todo ese desmadre, pero simplemente, yo soy parte de un publico difícil.


Hablando específicamente de las cosas en los circos diré… que los trucos de esos magos eran patéticos, los payasos con sus bromas (fueran del tono que fueran) eran simplemente malas e incapaces de sacarme siquiera una sonrisa, los animales más bien me daban pena, y pues, acerca de los actos de los trapecistas… creo ninguno lograba impresionarme como yo mismo lo habría deseado.


Y bueno, para no hacer esto innecesariamente largo, solo diré que en el espejo… nada es nunca lo que parece.

http://enredados-en-mi.blogspot.com/search/label/Circo

sábado, 11 de septiembre de 2010

Consuelo de tontos.

Consuelo de tontos.

-Pero Juliet, dar la vida por amor no es amar, es solo otra insufrible cursilería de amantes torpes que no son capaces de amar ni su propia vida, es por eso que les es fácil decir semejante estupidez.

-¿Acaso tu no darías tu vida por mi si te lo pidiera?

-Claro –dijo con una mueca de sarcasmo –y… ¿De que me serviría matarme si al final no te tendría conmigo?

-Pues al menos probarías que tu amor era total.

-Sí, y eso sería tan útil después de muerto (repitiendo exactamente la misma mueca anterior).

-Vamos Manuel, lo importante en el amor no es uno mismo, sino el otro.

-¿Nunca has escuchado que aquel que no se ama a si mismo nunca será capaz de amar a nadie? Es decir, ¿Cuánto puede amarse uno a si mismo si esta dispuesto a suicidarse?

-Mmm… ¿Osea que tu no darías tu vida por mi, no?

-Claro que sí, la daría trabajando y viendo por ti, pero no clavándome una daga sobre el pecho.

-Pff… Trabajar lo puede hacer cualquiera, pero… ¿Acaso tu no me amas lo suficiente?

-Sí, te amo lo suficiente como para decirte de frente lo torpe que eres querida.

-Sí –dijo indignada –lo sabía, tu no me amas.

-Mmm… No, en realidad solo amo tus preciosos ojos azules y el silencio que se produce cuando cierras la boca.

-Pues yo si te amo ¿Sabes? –dijo con un tono amargo.

-¿Ah si? Y… ¿Se puede saber cuanto es que me amas?

-Mucho –respondió ella al borde del llanto.

-Perfecto, entonces no te molestará que te haga la misma pregunta. ¿Darías tú tu vida por amor a mí?

-Sí –contestó ella con decisión –siempre la daría.

-Ok –dijo el mientras le extendía a Juliet una daga con la mano –probemos ahora el valor de tus palabras cariño.

-¿Hablas enserio? –preguntó ella sorprendida.

-¿Me amas en serio? –contestó el.

-Sí –dijo ella con tristeza y cierto tono de resignación.

-Ahí lo tienes entonces querida.

-… (Juliet cae al suelo con una mueca de dolor y la daga enfundada en su pecho)

-Sip –dijo sonriendo y con tono burlón –era verdad cuando dije que amaba tus ojos y silencios. Buenas noches Juliet y dulces sueños, ojala que en el purgatorio… encuentres algún día tu consuelo.


Fin.

martes, 7 de septiembre de 2010

Palabras oscuras.

Palabras oscuras.

Te deseo, lo he hecho desde hace tiempo en la parte más oscura de mi mente donde la malicia le da su peso al ego. Y ahí, en ese mismo lugar, te he recreado una vez tras otra en un rincón desnudo donde tu cuerpo va haciendo juego poco a poco contra el muro mientras mis ansias vuelan locas buscando cada fragmento de tu piel imaginaria. Sí, deseo el ardor de tu cuerpo contra el mío, las gotas de sudor escapando a través de cada poro hasta mezclarse sin salida.

Hoy… Hoy es otro día y te deseo igual, de esa misma forma extrañamente silenciosa… que solo sabe imaginarte desnuda en algún sitio junto a mi.


Erotic II by ~kblovsk on deviantART

viernes, 27 de agosto de 2010

Extrañándote.

Extrañándote.
(Historia de un paciente)

Todo esta bien por aquí donde tu sombra no toca más el suelo, el tiempo pasa lento no lo niego, pero todo esta bien, aún respiro y me muevo como la última vez que me viste, aún estoy aquí.

He estado sentado en esta cama por horas o quizás días sin moverme, aún no se definir el tiempo que transcurre, solo se que ha sido mucho o demasiado poco, no lo se, solo se que te extraño un poco o quizás demasiado, aún no se definir mi estado.

¿Sabes? Hace tiempo solía quedarme frente a las barras de la ventana mirando la luna mientras tu hablabas sin cesar a cerca del futuro que se deslizaba a través de ellas mismas invitándome a tomarlo entre mis manos y hacerlo presente, aún recuerdo cada movimiento de tus labios y la forma en queme mirabas mientras decías todo eso, la verdad es que jamás podría olvidarlo.

Extraño tu cuerpo junto al mío en estas noches tan solas donde los sonidos son acallados tras las puertas cerradas de cada habitación llena y al mismo tiempo vacía. Todos duermen, todos descansan, incluso yo algunas veces puedo hacerlo, pero nunca es grato si no estas tú.

Muchas veces me he preguntado la hora exacta de cada momento, pero es difícil adivinar solamente viendo el sol, necesito un reloj lo se, pero por ahora me es imposible adquirirlo, lo tengo extrañamente prohibido y aún no se el porque, solo se que al parecer no me esta permitido nada que no sea mi ropa limpia y blanca.

Extraño tu cabello rizado cayendo sobre tus hombros mientras mirabas en silencio a las personas que solían visitarme para recordarme absurdamente las implicaciones serías y negativas que representaría sostener por más tiempo lo nuestro, extraño esa sonrisa burlona y el movimiento que hacías con la cabeza al escuchar decir esa sarta de estupideces a esas personas extrañas que jamás dejaban de repetirme eso a sol y sombra. Tú me hacías tan feliz.

Hoy miro solamente a esas personas con sus batas cuando vienen a decirme que poco a poco todo estará bien y yo dejaré de necesitarte con el tiempo y algunas ayudas de ciertas pastillas, pero ellos no saben nada, ellos no saben que me haces falta desde el día en que te conocí… tras esa extraña sensación en mi cabeza.

Breve historia.

Breve historia

Cuando era pequeño solía tenerle miedo a la cabeza de una muñeca apresada entre un montón de troncos que servían como barrera divisoria entre la casa de mis tías y su vecina. Yo solía pasar mucho tiempo ahí y cada día evitaba quedarme solo en ese punto del patio. Realmente odiaba esa cabeza tuerta y su mirada. Podía andar por todo el extenso patio caminando de un lado a otro o escalando un montículo de piedras que tenían al fondo. Todo era genial con respecto a ese patio lleno de plantas y troncos, un niño podía imaginar cientos de cosas ahí y perderse en un mundo alterno a sus anchas, pero… aún con ello esa cabeza me asustaba.

Tenía en ese entonces una prima algo mayor que yo, que también odiaba esa cabeza y quedarse sola en su presencia, así que algunas veces juntábamos piedrecillas… y las lanzábamos contra ella para luego salir corriendo, hasta que un día mis tías ordenaron a uno de mis tíos cubrir esa cabeza con más troncos, a partir de ese momento el patio pasó a ser completamente de nosotros.
A decir verdad, nunca hubo un motivo real para tenerle miedo a esa cabeza, pero a fin de cuentas éramos solo un par de niños.

Justo ahora extraño aquellos tiempos, pero no por el hecho de haber envejecido, sino porque del otro lado del espejo… los miedos que quedan son escasos y la muerte no es uno de ellos.

Extraño estar del otro lado.

martes, 10 de agosto de 2010

Algo de filosofía barata y una historia triste.

Algo de filosofía barata y una historia triste.

Baso roto.

He visto el baso resbalar de mis manos tras la quinta botella vacía que llevaba tu nombre por registro. Le he visto romperse en fragmentos diminutos y punzocortantes como las espinas clavadas en mi pecho que aún duelen a pesar del tiempo y los excesos alcohólicos de mi ya acostumbrada ingesta nocturna. Nada tiene sentido, era solamente un baso.

Humo.

He estado fumando un cigarrillo constante desde hace un rato y viendo el humo escapar a lo lejos llevado por el viento a no se donde, y en mi imperiosa necesidad de mantener mi cabeza distraída de tu recuerdo… he pensado que el humo no escapa, solo cambia de lugar y se dispersa llevado por la corriente dejando tras de sí… el amargo sabor de su beso. Y tras este nada impresionante raciocinio o pensamiento… me he dado cuenta de cuan barata puede llegar a ser la filosofía. Lo único salvable de todo es… que creo que me distrajo al menos un momento.

Luces.

Hace un rato estuve entretenido mirando un foco titilante, y me vino a la cabeza el estado anímico del ser humano, tan capaz de apagarse o encenderse con el solo hecho de un interruptor bien apretado, y mientras yo pensaba aquello… aquel botón quedó encendido y el foco iluminaba en todos lados, pero a pesar de toda esa luz… yo seguía siendo sombra en esa calle.

Esta noche.

Esta noche ha sido de paso cansino y algo lento, tan pesada como pocas y tan infinita como muchas, los caminos están cansados de esperarme y las farolas me ignoran mientras siguen su camino pasando constantemente por mi lado. No hay lugar al cual volver ni motivo para pensarlo, todo se ha vuelto tan simple como contar los pasos y las botellas vacías baso por baso, y todo eso se ha vuelto tan simple porque... todo ello es como la cuenta de las horas sin tu mano.

Tocando a la puerta.

He llegado a casa nuevamente después de otra noche amarga, todo sigue igual en este patio donde me he sentado las tardes con las manos en el rostro pensando en todo mientras pensaba en nada y pensaba en ti. Nada ha cambiado desde la última vez, todo sigue estando igual a como lo dejaste, solo que ahora nos soy yo quien toca a la puerta, sino la soledad la que va entrando.

Fin.

Juego de sombras.



Tijeras y monedas.

¿Quizás un niño y su madre a punto de abrazarse? No lo se, puede que sea eso o que no sea nada, como dije… no soy artista ni nada parecido, pero me gusta jugar un poco con las cosas, así que ese el resultado.

Avisos y aclaraciones del espejo.

Avisos y aclaraciones del espejo.

A pesar de que el espejo es un lugar para dejar escritos… De vez en cuando también les iré dejando imágenes diversas tomadas de “Deviantart” para representar algún texto o quizás simplemente una idea (Aclaro aquí que ninguna de esas imágenes me pertenece, así que cualquier queja, pregunta o “x” asunto, pueden dar click en los links de cada imagen y buscar directamente a su autor original).

Así mismo, algunas veces pondré imágenes tomadas de otros lados o inclusive mías si se da la oportunidad, pero en este aspecto… Simplemente no prometo nada, porque rara vez tengo imágenes personales o cosas así.

En cuanto al tema de videos o grabaciones… Sí, pondré algunas de vez en cuando, pero todas siguiendo más que nada a la trama del espejo y su habitante, así que serán en su mayoría cosas raras y solamente eso.

Ajeno a ello… A pesar de que la escritura es algo que me gusta, la verdad es que no suelo escribir mucha prosa ni cosas por el estilo, pero aún con ello… Haré lo posible por subir mínimo dos temas por mes, aunque claro si en algún momento no soy capaz de hacerlo, entonces simplemente tendrán que disculparme.

Por lo demás… Ya lo saben, si en algún momento no les gusta lo que hago o etc. La solución es simple, vayan a la barra de sus buscadores y escriban la dirección que más les plazca.


Saludos y gracias por el tiempo y la lectura.

sábado, 7 de agosto de 2010

El filo de la lengua.

El filo de la lengua.

A veces las palabras son como cuchillos que se clavan en el pecho dejando heridas grandes que toman tiempo en sanar, y aún en algunas ocasiones… jamás sanan.




Call me mr Knife by ~Fagertveit on deviantART

Así pues... les dejo en la enredadera otra parte con respecto a esto: http://enredados-en-mi.blogspot.com/2010/08/el-filo-de-la-lengua.html

viernes, 6 de agosto de 2010

Espacios vacios.

Espacios vacios.

Sentado sobre el suelo rocoso, un hombre con la mirada perdida sobre un acantilado piensa un poco mientras su amigo le toca la espalada con una mano y pregunta:

-¿De nuevo ella?

-Sí –contestó el con un suspiro breve -siempre es ella.

-Pero… eso fue hace mucho tiempo ya, no es bueno seguir aferrado al pasado hermano.

-Lo se –dijo sonriendo –pero hay veces que es inevitable.

Al decir eso, su amigo notó que el miraba a su lado izquierdo como buscando a alguien que le devolviese la sonrisa tierna que tontamente había dibujado en su rostro, y entonces con un movimiento de la mano… se despidió y lo dejó ahí para volver al campamento mientras pensaba que quizás, su amigo finalmente se había vuelto loco.

-¿Sabes? –Dijo una mujer parada justo a su lado –si les contaras… creo que ellos no te creerían.

-No, no lo harían –dijo el en un tono socarrón y mirando de nuevo al acantilado –no lo harían.

En ese momento aquella mujer se sentó a su lado y tomando su mano tiernamente le dijo:

-¿Sabes? Dicen que la mente suele llenar los espacios.

-Lo se –contestó el –es gracias a eso que tu estas aquí, porque al final… mi mente ha llenado los espacios vacios.

Y con una gran sonrisa y tomados de la mano… los dos amantes rieron un momento hasta que al final se besaron.

Fin.

Palabras de amor al final de un ciclo de vida.

Palabras de amor al final de un ciclo de vida.

El momento ha llegado, el sol se eleva por encima de las montañas, mi día esta aquí. He esperado según yo ya bastante, pero creo que ha valido la pena.

Te he visto crecer como persona. Has hecho bien. La tierra creció conmigo cuidando de ti. Te amé como un loco, te busqué cada día para estar contigo, te entendí como nadie más, sufrimos juntos, ha sido una gran experiencia y por ello te aprecio.

He acabado ya con mi ciclo pero sabes, te voy a extrañar durante la siguiente etapa y deseo que tú no me alcances pronto, no porque ya no te quiera, sino porque aún te queda mucho por hacer aquí, sin embargo, te prometo que en su momento nos encontraremos de nuevo.

He de confesar y agradecer que en todos estos años a pesar de todo, me has sabido hacer muy feliz, espero haberte hecho feliz también.

No te sientas mal, te prometí que nunca te iba a dejar y pienso cumplirlo, desde donde esté te estaré cuidando porque como te dije, tu eres lo más importante para mí, y cuando te juré amor eterno… fue enserio mi amor.

Eres mi vida y lo sabes, así que mientras tu estés bien… estaremos juntos pase lo que pase.

Te amo.