sábado, 11 de septiembre de 2010

Consuelo de tontos.

Consuelo de tontos.

-Pero Juliet, dar la vida por amor no es amar, es solo otra insufrible cursilería de amantes torpes que no son capaces de amar ni su propia vida, es por eso que les es fácil decir semejante estupidez.

-¿Acaso tu no darías tu vida por mi si te lo pidiera?

-Claro –dijo con una mueca de sarcasmo –y… ¿De que me serviría matarme si al final no te tendría conmigo?

-Pues al menos probarías que tu amor era total.

-Sí, y eso sería tan útil después de muerto (repitiendo exactamente la misma mueca anterior).

-Vamos Manuel, lo importante en el amor no es uno mismo, sino el otro.

-¿Nunca has escuchado que aquel que no se ama a si mismo nunca será capaz de amar a nadie? Es decir, ¿Cuánto puede amarse uno a si mismo si esta dispuesto a suicidarse?

-Mmm… ¿Osea que tu no darías tu vida por mi, no?

-Claro que sí, la daría trabajando y viendo por ti, pero no clavándome una daga sobre el pecho.

-Pff… Trabajar lo puede hacer cualquiera, pero… ¿Acaso tu no me amas lo suficiente?

-Sí, te amo lo suficiente como para decirte de frente lo torpe que eres querida.

-Sí –dijo indignada –lo sabía, tu no me amas.

-Mmm… No, en realidad solo amo tus preciosos ojos azules y el silencio que se produce cuando cierras la boca.

-Pues yo si te amo ¿Sabes? –dijo con un tono amargo.

-¿Ah si? Y… ¿Se puede saber cuanto es que me amas?

-Mucho –respondió ella al borde del llanto.

-Perfecto, entonces no te molestará que te haga la misma pregunta. ¿Darías tú tu vida por amor a mí?

-Sí –contestó ella con decisión –siempre la daría.

-Ok –dijo el mientras le extendía a Juliet una daga con la mano –probemos ahora el valor de tus palabras cariño.

-¿Hablas enserio? –preguntó ella sorprendida.

-¿Me amas en serio? –contestó el.

-Sí –dijo ella con tristeza y cierto tono de resignación.

-Ahí lo tienes entonces querida.

-… (Juliet cae al suelo con una mueca de dolor y la daga enfundada en su pecho)

-Sip –dijo sonriendo y con tono burlón –era verdad cuando dije que amaba tus ojos y silencios. Buenas noches Juliet y dulces sueños, ojala que en el purgatorio… encuentres algún día tu consuelo.


Fin.

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