viernes, 15 de octubre de 2010

Pajarillo.

Pajarillo.

Existo por alguna razón… que al mirar mis manos desconozco. No hay motivos, solo formas, figuras, nombres y palabras, todo ocupa un lugar, pero el todo es igual a la nada.

He visto miles de veces morir a un pajarillo… y me he pregunto en todas ellas si acaso no seré yo el pajarillo muriendo constantemente, una y otra vez sin descanso durante la misma consecutiva repetición de eventos pre fabricados para una existencia… con un propósito ininteligible. Quizás yo soy el pajarillo.

He muerto, he muerto una vez al día cuando mis ojos se cierran, a ello le hemos llamado sueño o dormir, pero… ¿Qué tan lejos esta lo uno de lo otro si a fin de cuentas en ambos somos inútiles para la vida? Hoy no quiero dormir.

He cerrado las puertas de la casa, todo ha quedado en silencio aquí dentro y en sombras allá afuera, ¿será que solo en la casa hay vida y cuando cierro las puertas… todo lo demás desaparece hasta que mis ojos deciden nuevamente darle vida a través de una ventana? No, hoy no quiero cerrar las puertas.

He visto un niño pasar hace un momento con un pajarillo en las manos, hace frío, no se si deba dejarlo fuera, pero tampoco estoy seguro de querer salir. Nop, no saldré.

Ha pasado ya una hora y el chico no regresa, estoy preocupado, creo que deberé salir a buscarlo, solo espero no quedarme dormido ni se cierren las puertas, solo espero no ser aquel pajarillo.

Es tarde, encontré al niño, esta bien al igual que el pajarillo, los he mandado a casa, pero en el proceso he sido herido, ahora se cerrarán las puertas… y me quedaré profundamente dormido, quizás este al final era mi propósito. …como quisiera ser ahora el pajarillo.

Fin.

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