domingo, 12 de diciembre de 2010

Acerca del final de nuestra historia.

Acerca del final de nuestra historia.

De nuevo… he entrado, es el mismo cuarto en el mismo lugar, pero ahora cubierto de polvo.
Hacía tiempo que no te miraba.

Los recuerdos se agolpan en el pecho y me nacen estas ganas inmensas de abrazarte, pero se… que eso no será posible de ahora en adelante. El tiempo de los abrazos terminó hace mucho y fue sellado en la memoria, ahí… vivirá por siempre como todo. Como tú.

Eran los días buenos, los días del amor y de esperarse, esos días donde los amantes solían fijar un punto en el mapa de sus vidas para compartir sus pocas horas, eran esos días… donde un beso valía oro en comparación con el salario, esos días felices… donde los futuros suelen comenzar a ser planeados. Pero nuestro futuro jamás llegó.

Recuerdo aquella ensombrecida tarde mientras te esperaba de pie bajo la lluvia en aquel parque, mi cuerpo se estremeció con tan solo escuchar el sollozo de mi hermana que me decía por el móvil que tú no llegarías más, que no volverías a estrecharme de ninguna forma. En ese momento tiré el móvil al suelo y salí corriendo a tu encuentro, pero cuando llegué… ya era tarde, te habías ido en silencio y con calma, como si nunca nada hubiese pasado y solo durmieras. Estabas al fin en paz.

Aquella manta blanca sigue en mi memoria, es una de las tantas cosas de ti que jamás podría olvidar.

Ahora estamos aquí, en el lugar donde todo comenzó, en esta habitación… donde al parecer aún existes, así sea por un breve momento.

Aquí fue donde nos besamos la vez primera mientras bromeábamos acerca de las relaciones de pareja y sus cursilerías, aquí…fue donde comenzamos a volvernos así de cursis.

Se porque estamos aquí y lo entiendo perfectamente, es hora… de cerrar un ciclo.

Conservas aún ese encanto y vida a pesar de lo obvio, es difícil no querer tomar tu mano y besarte una vez más. Es difícil pensar que todo ha terminado.

Estaré bien amor, estaré bien sin ti, siento no haberte dejado ir antes, pero aún tenía que decirte una cosa, y eso era… que tu eres mi vida y pase lo que pase siempre me harás falta, pero ya no tienes porque preocuparte, te guardaré en mi memoria y en mi pecho, pero no molestaré más a tu descanso con mi tonto deseo de tenerte conmigo así sea un segundo. Porque ahora… estamos aquí.

TE AMO.

Ya mi cielo, ya puedes irte en paz.

El cuarto ha quedado nuevamente vacio… y la puerta se cerrará tras de mí. No volveré a verte mañana, al fin comprendo que las cosas son así.

Fin.

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