domingo, 12 de diciembre de 2010

Carta para Sarah.

Carta para Sarah.

Cielo, hoy he venido a entregarte esta carta para que sepas como son las cosas y entiendas que no debes preocuparte, porque aún sin ti… la vida me va bien:

Querida Sarah, las cosas no han cambiado y aún sonrío en las mañanas al despertar, aún digo buenos días al espacio a mi derecha como si estuvieses ahí conmigo… y el día comienza como siempre con un beso imaginario a tu ausencia siempre presente. Las cosas del diario no han variado mucho y no te extraño como pensarías. No lo hago.

Las niñas aún despiertan bostezando y tallándose los ojitos con sus pequeñas manos mientras se quejan de la hora y reniegan de un vaso de leche antes de ir a llevarlas al colegio. Siguen siendo una pequeñas muy lindas de ojos hermosos y voces tiernitas, solo que ahora tienen más amigos e intentan cuidarse la una a la otra. Ya no lloran como solían hacerlo, pero aún se quejan de tener que ir a dormir temprano y aún reclaman un cuento y un abrazo. Son buenas niñas amor mío, tu al igual que yo estarías orgullosa de ellas en cada aspecto, ¿Sabes? son justo como deseabas que fueran nuestras hijas… y yo estoy feliz por ello.

Luego de dejarlas en su escuela yo me sigo directo al trabajo y pienso todo el día en ellas mientras lidio con los pendientes de la oficina e intento adelantar algunas cosas para no tener que llevarme trabajo a casa… y así poder pasar más tiempo de calidad con ellas. A veces llaman a la hora de su receso para decirme que todo está bien y que no debo preocuparme… justo como solías hacerlo tú desde casa para darme ánimos en todo. Ellas me recuerdan tanto a ti.

Al salir del trabajo voy por ellas lo más rápido que puedo, y al ir de camino a casa… siempre nos detenemos en una dulcería y compramos los que eran tus dulces favoritos. Así pasamos la tarde los tres, comiendo golosinas y haciendo tareas hasta que la comida esta lista y podemos sentarnos a la mesa a contarnos los sucesos divertidos del día. Luego de ello salimos al jardín un rato a jugar con Russel quien no ha sido capaz de aprender un solo truco que no sea dar la pata. Es un perro algo bobo, pero cuando entra a la casa lo primero que hace es echarse frente la puerta como solía hacerlo para esperarte llegar… y luego es muy difícil poder quitarlo de ahí. Las niñas lo adoran y yo le estoy agradecido, porque por más bobo que sea… es un buen amigo y un excelente acompañante.

Al caer la noche las cosas no son muy distintas, solo que hace frío y las peques se quejan por ello, así que terminan poniéndose sus abrigos y arrellanándose en el sillón para ver una película antes de irse a dormir.

A veces están tan cansadas, cielo, que se quedan dormidas ahí y me toca llevarlas cargando a sus respectivas camas, otras tantas… no quieren dormir y me toca contarles un cuento y quedarme cerca hasta que sus ojitos se cierran por completo y se quedan ahí quietecitas con sus caritas bellas tan parecidas a la tuya. Habrías de verlas, son realmente las niñas más hermosas.

Algunas veces mientras duermo… puedo escuchar unos pequeños pasos que se acercan despacio a mi sitio, y al abrir los ojos, puedo ver a Carmina ahí parada en el marco de la puerta sujetando su osito de peluche y esperando a que mi mirada se cruce con la suya… para preguntarme si tú estarás bien y volverás pronto. Yo nunca se que decirle.

¿Sabes? Hoy querían venir conmigo a verte, pero no considero una excelente idea que ellas te vean en este estado, y no porque no seas hermosa así dormida, sino porque se que se asustarían al verte conectada a tantas maquinas en un cuarto de hospital, y eso… es algo que prefiero guardar solamente para mi.

Por lo demás… no debes preocuparte, yo las cuidaré lo mejor que pueda, te lo prometo cariño.


Att.: Tú esposo que aún te adora y te espera sin extrañarte tanto.

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