domingo, 12 de diciembre de 2010

Hasta que la muerte nos separe.

Piano. by ~Moona on deviantART


Hasta que la muerte nos separe.
(Recuerdos frente al piano)


La he visto pasar despacio entre las notas de un piano mientras el tiempo se me iba entre lágrimas, mientras los dedos buscaban llegar a su pecho en cada tecla… y el mío se deshacía sobre su recuerdo. Sí, ella era hermosa como no habrá más belleza en todo el mundo, yo amaba esos ojos azules tan bonitos y limpios como un cielo de primavera en algún campo, eran unos ojos arrebatadores y llenos de vida que solían hacer juego con su tersa y blanca piel que tanto me gustaba acariciar cuando al atardecer le susurraba al oído que era mejor resguardarse del frío bajo alguna sabana en algún lugar de nuestra casa. Yo la amaba como nadie más en el mundo podrá amar a una mujer.


Solía despertar cada mañana antes que ella y quedarme ahí admirándola por horas e intentando memorizar cada detalle por pequeño que fuera. Recuerdo la forma en que sus cabellos caían por sobre su mejilla haciéndola parecer una frágil y cansada pequeñita que se quedaba dormida apenas terminado de corretear de un lado a otro con sus juegos inocentes y sus hadas y mariposas. Entonces, justo en el momento en que yo me disponía a besarle la frente, ella solía abrir los ojos despacio mientras se le dibujaba una sonrisa en el rostro y me decía que me amaba más que a nada. Yo caía preso de sus palabras en ese instante y me acercaba despacio a sus labios para poder robarle un beso, pero a ella nunca hacia falta robarle nada porque ella siempre correspondía de la misma forma a cada intento.


Es increíble como pasa el tiempo y uno nunca olvida un bello rostro, es decir, uno es capaz de olvidar fechas, sucesos, etc. Pero jamás un hermoso rostro, y menos aún… cuando ese rostro lo hubo amado tanto como para seguir sufriéndole a su ausencia por el resto de la vida.


Sí, la he visto nuevamente al sentarme y tocar de nuevo porque ella amaba sentarse a mi lado y besarme despacio entre cada nota, lo cual hacia que una melodía pudiese durar incluso horas mientras el cuarto se llenaba de aquella atmosfera romántica que solo es posible entre personas que están simple y puramente enamoradas. Sí, nosotros estábamos completamente locos el uno por el otro, así lo estuvimos hasta el final… y aún así seguimos juntos, porque eso de que “hasta que la muerte nos separe” solo se aplica si morimos los dos y no solamente uno. Y yo sigo aquí, tocando este piano por y para ella… hasta que la muerte nos separe.

Fin.

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