domingo, 12 de diciembre de 2010

Moscas, descripciones y simplezas.

Moscas, descripciones y simplezas.

Se acaban las palabras y los gestos románticos, no hay ideas nuevas puesto que todas ya han sido usadas antes y millones de veces. No queda nada.

Hoy he venido con la mente vacía y me he tendido sobre la mesa de la sala mirando al techo.

Un pestañeo.

Dos pestañeos.

Tres pestañeos.

(Nada cambia)

El color del techo es el mismo cada segundo y no cambiará ni al minuto ni a la hora, todo es igual y sin cambios aparentes, todo… es exactamente lo mismo.

El pecho sube y baja, la respiración es constante, tanto… como el mismísimo latido.

Un pestañeo.

Dos pestañeos.

Tres pestañeos.

(Un zumbido)

Una mosca revolotea por la sala.

Algo ha cambiado y no es precisamente el color del techo o su textura, es simplemente… que la mosca es nueva en el panorama. Sí, ya existía antes, pero es nueva este día y ante mis ojos, es nueva y solo eso, y todo… a pesar de que la escena ya había sido contemplada antes por muchos otros miles de millones de ojos. La vida es tan simple a veces.

Un pestañeo.

Dos pestañeos.

(Confusión)

Me pregunto cuanto tiempo pasará antes de poder encontrar un nuevo gesto que darle a esa persona. No lo se, simplemente… no lo se.

Un suspiro.

Ojos cerrados.

Respiración.

Latidos.

Una sonrisa.

(Euforia)

Sí, iré ahora con un gesto viejo inesperado… como la torpe mosca en el techo que por un segundo me distrajo, iré de sorpresa donde se encuentra y gritaré su nombre, iré, sí, iré, iré… con un anillo listo para reposar en su dedo entre mis manos.


-Moscas, descripciones y simplezas-

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