martes, 30 de agosto de 2011

Goodnight my little three.


Goodnight my little three.


It was cold outside and the three looked so sad that it could be thought he also needed a friend.
One girl was there, looking through the window as it rained.


-I’ll make you smile and look as if you were me.


The three didn’t move, he was just standing there between the gust and the heavy rain.


-I’ll make you warm and safe, just you wait… and I’ll be holding close enough to help.


There outside the windows as it rained… there was a three always looking for a tender happy girl.


“Don’t come, it’s not time and I want you to stay in there, I’ll be fine, just don’t come or else you’d be endangering yourself”


The echoes of the wind didn’t help the keeper; the girl took a stroll outside its place. It was raining and she heard the thunder, she jumped a little every time it scared.

-Just you wait, just you wait, we’ll soon enough be happy; you’ll learn to love the place we stay.

“Don’t come, don’t come or else we’ll dying, I want not to cause that shame”

-Just wait, a tender hug and you’ll be warmth, no wind will ever cold your skin again… nor the rain will make you look so sad as a broken man who has no faith.

Crack!!!

“Close your eyes, were both already dead”


There under the rain was nothing, a pitched black spot and a corpse that laid, the sound of thunder, a house that only stood and stared.



-Goodnight my little three-

sábado, 6 de agosto de 2011

Bastardía.


Bastardía.

Me levanté despacio y encendí un cigarrillo mientras me vestía. Eran las doce de la noche en punto y ella estaba ahí, envuelta entre las sabanas y con su mirada fija, observando y esperando, con los ojos llenos de rencor que siempre me ponía. Le arroje mi billetera sin pensarlo, había suficiente dinero ahí como para pagar la habitación y que aún me debiera la gratitud de la propina. Podía odiarme, sí, pero a final de cuentas… era para eso para lo que se le pagaba a una prostituta. El amor no era necesario en ningún sitio. Salí de la habitación a paso lento mientras ella se rompía en sollozos y me dirigí con calma hacia la salida por la recepción. La noche era oscura pero acogedora, lo suficiente como para sacarme una sonrisa e invitarme por un trago.

Caminé a contra esquina sobre la acera de enfrente, un tablero luminoso se suspendía en lo alto de un lugar medianamente alegre donde los murmullos de las voces no eran sino el eco de otro infierno disfrazado de fiesta. Y ahí estaba yo, al pie del umbral pensando en todo, en cada cosa y cada rostro, sintiendo el mismo asco pero a la vez alivio. El mundo era una mierda, sí, pero por eso mismo yo podía ser perfecto, porque si el mundo es mierda entonces yo también tengo derecho a serlo, a final de cuentas… las excusas para hacer daño siempre son la mayoría, incluyendo las verdades, todo depende del ojo del que mira… ¡maldito relativismo!.

Ordené una copa al sujeto de la barra y procedí a sentarme en una mesa. El ruido de la música y de las risas era relajante, miré a la barra en busca de algo nuevo, un tipo se quitaba el anillo y lo escondía en su cartera. Sí, definitivamente era un cazador nocturno, uno de esos que a pesar de estar casados aún buscan siempre una aventura de una noche. Esperé un poco sin dejar de mirarlo mientras una hermosa joven me hacía entrega de mi trago. Su rostro era el de un hombre serio, su porte el de uno adinerado, era obvio que no saldría de aquel antro solo.

Una joven notoriamente menor a el no tardó en acercarse, su sonrisa era picara y se le veía interesada, supuse entonces que no había juego ni victima de engaño, al menos no ahí, pero si en la casa del sujeto, porque estos dos… estos dos ya sabían a lo que iban, una noche es una noche y solo eso, y si ellos no respetan y ellas no se saben respetar… entonces no puede haber victima sino complicidad. Bebí mi trago en silencio mientras veía el descarado coqueteo y los primeros besos, mientras veía como casi un hotel les quedaba corto.

Desvié la mirada por un instante, una mujer en otra orilla captó mis ojos con los suyos y sonrió, hizo un ademan como de brindis con su copa y al instante la llevo a sus labios en tono provocativo. Yo no hice caso y simplemente regresé a lo mío. A las afueras del bar el viento soplaba como siempre, la soledad de la noche no era sino un recordatorio olvidado para todos los presentes, porque una vez que saliéramos de ahí… nuevamente estaríamos solos y prisioneros de la vida que intentábamos no pensar entre tragos, estupideces y diversiones.

Un sonido cercano me sacó de mi ensimismamiento, era el sonido de una silla al arrastrarse para abrirle paso a alguien hacia sus adentros. Aquella mujer estaba ahí, conmigo, comenzando a coquetearme con su mirada traviesa y su rubio cabello. Me levante en ese instante sin mediar palabra, sin interesarme siquiera por un segundo en ella. Yo ya había tenido mi diversión de una noche apenas hacía un rato… y la verdad es que no deseaba de ello ni un instante más, de todas formas… ya no me quedaba más dinero en mi cartera ni cartera que arrojar. Salí en ese instante de aquel sitio, con una sonrisa en el rostro y el corazón en paz, dispuesto a internarme al fin en aquella oscura y silenciosa noche.

El viento era tal y como había descrito, tan frío y crudo como siempre. Caminé a través del parque para volver a casa, los jóvenes árboles se mecían de un lado a otro mientras los viejos crujían en sus sitios. Un anciano vagabundo temblaba apenas cobijado por las hojas de un periódico viejo, me acerque despacio y saque mi arma ¡BAM! Le había hecho un favor a el y al mundo, lo había librado del frío y de su miseria, había eliminado la preocupación de muchos, los juicios de otros tantos, y sobre todo… había combatido por un instante la sobrepoblación. Nadie lo investigaría nunca, quizás saldría la noticia en los periódicos de mañana, yo lo había hecho inclusive en un famoso, pero nadie nunca jamás se detendría a investigarlo, a final de cuentas… a la policía no le ha importado nunca el destino de algún vago.

Llegué al poco tiempo a las puertas de mi casa, yo estaba a salvo en ese sitio y la noche era como todas, inacabable y absurda, tan aburrida como siempre, tan llana y a la vez tan llena, tan jodidamente disfrutable en la memoria de lo malo, tan relajantemente tranquilizadora a mi cabeza como excusa de lo bueno. Saqué entonces mi anillo de entre las bolsas de mi chaqueta y con toda la calma nuevamente lo apuntalé en mi dedo como si nunca se hubiese ido. Sí, yo era exactamente igual que el resto, solo que yo lo hacía por el simple hecho de no sentirme diferente mientras odiaba ser como eran ellos al saberme diferente, a final de cuentas… sí el mundo era una mierda… entonces yo también podía serlo y ser aún perfecto.


-Bastardía-

viernes, 1 de julio de 2011

Por siempre.



Por siempre.


Mientras su mirada descendía apagándose despacio y perdiéndose en la nada el la tomó despacio por la mejilla, su mano tibia la despertó por un momento y entonces se obligo a mirarle. Una lágrima escapaba de sus ojos en ese instante.

-¿Acaso vas a dejar que termine de esta forma? No puedo creerte, ¿es que acaso no valemos lo suficiente como para luchar por esto?

Ella lo miró en silencio por un instante, su mano seguía ahí, sosteniendo su rostro y buscándole en el fondo sus verdades. Aquel príncipe azul estaba ahí, frente a ella a pesar de todo, y aún así, ella no pudo evitar esquivarle la mirada. El tiempo pasaba despacio y el silencio acrecentaba, el frío de la noche le calaba los huesos, pero ante todo, era aún mucho más pesado el frió entre los cuerpos inertes que se disputaban el sentido de las cosas. Una melodía distante flotaba por el viento, el sonido de un vals antiguo o quizás el murmullo de la despedida. Todo estaba dicho, y sin embargo… sin embargo a veces las cosas no son lo que parecen.

La tomó de súbito por el brazo, y en un movimiento veloz, sus labios se encontraron con los suyos. El príncipe la había besado nuevamente, nuevamente como todas aquellas veces cuando la noche caía y el se acercaba a despedirse, nuevamente como todas aquellas veces frente al rio, como aquellas veces cuando entre los dos se hacia silencio. Era increíble, pero el estaba ahí pidiendo más, con esos ojos llenos de fuerza que siempre le gustaron y que ahora parecían ahogarse por un instante en desasosiego. El amor se desbordaba en esos ojos, la mirada honesta parecía despedirse ante as puertas de la muerte, pero a pesar de todo, el seguía ahí por y para ella.

-No voy a soltarte –le dijo en un murmullo –no voy a soltarte ni hoy ni nunca porque tu lugar es conmigo, no voy a soltarte, porque si te suelto… moriré en este instante.

Sus ojos se abrieron tan grandes y hermosos como eran en ese instante, las piernas le temblaban mientras le miraba directo a los ojos como si buscase una última palabra perdida entre las otras, una lágrima más rodo entonces por su mejilla, y de pronto, lo abrazó sin más como si eso hubiese sido lo que toda la vida hubiese deseado.

-Te amo –dijo el joven sin pensarlo. –Te amo por siempre y mi vida va contigo, si te vas…

Ella le interrumpió en ese instante colocándole el dedo índice sobre los labios. Lo beso despacio bajo la luz de la luna mientras sus siluetas escapaban por en medio de las sombras en algún lugar olvidado.

-Lo se –le dijo ella. –hoy lo entiendo más que nunca.



Fin.

lunes, 13 de junio de 2011

Incoherencias personales.

Incoherencias personales.

Escaparon de mi corazón las emociones bajo la luz oscura de un foco inexistente, el tiempo era una eternidad a cada paso, los días se prolongaban sin más al infinito.

En una casa había una silla, la luz se filtraba por atreves de las cortinas en un silencio tibio como los pétalos de una rosa, mi abuela estaba ahí, pero nunca pude besarla como alguna vez había querido.

A lo lejos sonaba una hermosa melodía, la voz de una mujer con soltura el sonido acompañaba, un gato se movía entre las hojas, fue así el canto de una urraca.

Recuerdo los ojos de mi hermana dormida, un azul claro como ningún otro, y luego, bajos sus parpados, ni idea.

El llanto de un bebe surcaba el cielo, mi corazón latía con fuerza mientras los tambores se apagaban a mi paso. Soy Omar y soy el viento en movimiento, soy el todo y soy la nada.

Una paloma al vuelo en una esquina, su pico roto y una pata ensangrentada, el mundo era un tapete sucio, mi mirada se extendía al fin sobre la nada.

En el desierto las plumas de una golondrina, un ojo atento que a lo lejos me miraba, la voz dormida del silencio, una mujer que tras el tiempo me esperaba.

En el resquicio de una puerta, mi corazón con su latido, en mi pecho una silueta se movía, un cuervo con su pico se adentraba.

Del viento soy y al viento vuelvo, un cuervo rojo en el viento su morada, en el desierto, allá en la nada, un cuervo rojo y solo eso, ahí, en el deserto a mi corazón el viento llama.

jueves, 26 de mayo de 2011

Amor.


Y cuando la gente encuentra el amor...
escapa hasta que las horas menguan entre la noche,
cuando del sol ya solamente se encuentra con el recuerdo,
cuando la luz ha muerto en su camino.

Y es entonces…
cuando el humano entiende.

(...)

viernes, 20 de mayo de 2011

Growing up.

Growing up.
(Perceptions of a lifetime)

I remember the times when we were so small and insignificants with our thoughts of a perfect world as we were growing in a peaceful and careless way. Black and white were only colors and not the opposite sides on the same coin lost at the middle of the air after being tossed by god on a weird experimentation about the nature of humanity.

(I’m sick, so what?)

Then it came the time when we were blinded by self pleasure, all of the pity took control and then betrayed the clearest thoughts about perfection. I grinned at the world and made a reverence, all I saw was clowns on a circus of passing time. And when all of the leaves started to follow a demise… I wrapped my heart and left my place amongst the others, loneliness became my only friend in life.

(And yet we were such beauty)

 Under the glow of a heavy moon I pierced my soul by acknowledging my place; all of the colors I saw were mere illusions, the remains of the thoughts at the mind of a kid. All of the passions were together under the same roof as all the sins, money reached out for just a body, a bit of warmth to feel from smooth skin. And after the loss of all the games… one man reached out for some redemption. Gates were closed in the land of god.

(And still I think about tomorrow) 

On a garden so cruelly infested… I raised my hand and decided to walk along, all of the eyes met mine and left a burden, the thorns came along across the words.

 (…Break me, break me and let me go)

 On the corners of my mind I decided to compel my information, all I could gather in order to craft my mask, and while I was searching for some answers… I found my self being cool enough to fool them, but I just felt empty by the inside. Then all of the lights went down inside the theater, the actor was lost and without a place to hide, applauses then became a whisper, the final joke I really couldn’t stand.

(Silence and just that)

 Under the rain I left my memories and emotions, I conserved my name for just in case, then with a step I reached for the bottom, all I always wished was in there.

 (Am I alone?)

 Eyes were closed when the heart stopped beating; I never knew how far I went against the light, all I could remember was the smiling of the darkness, the trembling hand that held on mine, and while I was totally blinded… my eyes still saw a tiny spark. A bunch of fireflies burned in silence, a peaceful fire was burning black.

(An ode to perfection)

I took my time and thought about the nothingness, all that human being embraces between its hands, then again I felt the anger, time was only a waste of life.

 (Under the skin)

Ideals became a whispering memory, the only tragedy left alive inside my brain, all of the voices told me to look over, to go back and search again the place. A tear escaped from my absent eyes while the skin felt as cold as dead, my fingers reached for the fire, I felt nothing but despair. And while unconsciousness won for last the battle… I faded away inside the wind.

(Then I became the dust)

 The warmth of a fire, the pollution growing under my skin, all of the shadows gathering my pieces, reanimation started to believe on a new life. I was there on the boarder of a coast, my eyes were gazing at the sea, the peaceful scenery of the crashing waves… my heart was nothing but a rock awaiting for emotions to come and crash against just like the ocean. I was a living being, but at the same time… I was nothing but a wanderer.

 (But I still exist)

 I woke up in the middle of the nothingness; my eyes could see but wanted to shut. All of the world was a shameful place so full of darkness, the light faded long ago inside the hearts of people and was replaced by true darkness, but in the end… I was the only different in there and that made the odd man out. It’s strange how people grasps the wrong for self convenience and still they call it right, how the light becomes the darkness but  still they call it light even thought they now it’s not, and if somehow you’re different from them… then you become the unholy and the one who’s wrong.  I was there, but at the same time… I wanted to disappear.

(Break me now before I’ll do)

 The world was cold and so the people, a mass of existence only living by inertia, by its convenience and not because they truly wanted, a place polluted by the lies and the wrong conceptions of the joy. I could see it slowly, I could read them before they acted, I could see trough them, I could feel them and wanted to stab them, all of it was in slow motion to my eyes, and yet, I wanted nothing but to hurt them bad in order to end their unlearned suffering.

(Was I truly mistaken?)


All of the thoughts corroded my mind but I only watched as they hurt each other, I had my fun, and at the same time… I wanted nothing from them but to stay away. I realized my own perfection, the wrong perfection, but still perfection against their own. I was God at the end of the day.

(How naive)

 I couldn’t help but hurt them, I wanted more but they couldn’t, I wanted perfection, but perfection was not in their hands or in me by kneeling to them, so I started to hurt them until I got tired of the games.

 (Then I realized perfection)

 I sat down on a corner of the world where I was silent and silence was my friend, where the light slipped trough but didn’t touch me, where I knew nothing from them but the darkness embrace. And so I finally recalled the numbers, the places and the times I spent, I recalled the lovers, the people and all of the games, perfection was something, but at the same time… we never ever really cared.

(And so I wasn’t surprised)

I remember the times when we were so small and insignificants with our thoughts of a perfect world as we were growing in a peaceful and careless way. Black and white were only colors and not the opposite sides on the same coin lost at the middle of the air. And on the way down to reach perfection… I found myself and lost again.

(…)

lunes, 2 de mayo de 2011

Carta de amor y muerte.

Carta de amor y muerte.

A quién corresponda:

Yo maté a Berenice Suarez, su cuerpo yace junto al mío en este instante mientras usted lee y relee una vez tras otra esta carta que gentilmente le ha sido entregada por mi querido amigo y confidente Alonso. El no sabe nada acerca de su contenido, pero usted se lo dirá todo en un instante, cuando eso suceda… Vaya, creo ese detalle es mejor reservarlo aún por un instante. En fin, usted leerá esta carta despacio intentando asimilarlo todo palabra por palabra, pero por un instante se dará quizás el lujo de pensar que todo es una broma, un chiste formulado con la total intensión de molestarlo, y en el fondo lo estará, estará molesto y probablemente pensando que Alonso esta metido en ello, pero luego de un instante… Usted simplemente se quedará mirando fijamente a mi querido amigo y esperando cualquier nota de un error o nerviosismo, pero al cabo de unos segundos… No le quedará más que aceptar la noticia como tal, entonces palidecerá de forma notoria ante los ojos de mi amigo, su mano derecha surcara el espacio rumbo al pecho, y ahí, sus dedos presionaran notoriamente justo sobre el lugar de su latido, habrá un vacio en el centro de su pecho, una especie de nerviosismo casi seguridad… de que algo esta mal y usted esta a dos segundos de romperse. Lo hará, se romperá despacio frente a Alonso, quien dicho sea, lo sostendrá por el brazo justo antes de que sus rodillas logren llegar al suelo, cuando eso suceda, lo más probable es que Alonso le pregunte algo como: “¿Esta usted bien?” o algo parecido. En ese instante usted no será capaz de pronunciar palabra alguna, así que le tenderá la carta que aún sujetaba en su mano luego de aquel drama, el la tomará despacio y comenzará a leerla con escepticismo, lo primero que leerá será “Yo maté a Berenice Suarez”, en ese momento el también palidecerá y se irá de espaldas contra el sillón que esta justo contra su pared bajo el marco inferior de la ventana, su voz se cortará entre cada frase mientras el niega que sea posible tal afirmación, intentará moverse, pero estará lo suficientemente descoordinado ante la sorpresa, que parecerá más bien un recién nacido moviéndose en la cuna a la mitad de un llanto, al poco tiempo se levantará del suelo y saldrá corriendo en dirección a mi casa, ahí no encontrará nada sino abandono, pero igual se quedará un rato gritando maldiciones a mi nombre y llorando como un idiota o quizás como el querido amigo que siempre fue para mi. En cuanto a usted… Usted simplemente llorará de rodillas en ese sitio, sin pronunciar palabra y sin moverse, con una ira mezclada entre otras varias emociones, entonces simplemente, usted seguirá leyendo la carta e intentando hacerse una idea clara de las cosas, en todo caso, seguiremos así:

“Yo maté a Berenice Suarez, lo hice consciente de su posición social a la par que su estado civil, la he matado por amor o quizás por celos, por ser de otro y nunca mía, por amarla y saber que me amaba pero nada podía. La he matado porque la quería, porque los celos vienen siempre como compañeros involuntarios del amor”.

Tras este párrafo, usted arrugará la carta entre sus dedos y maldecirá mi nombre, golpeará el suelo con todas las fuerzas de su mano, luego unas lágrimas escurrirán por sus mejillas, y como un niño llamando entre sollozos a su madre, usted dirá su nombre mientras hace la típica pregunta “¿Por qué Berenice, porque me hiciste esto?”, entonces su llanto se volcará en una cólera, y de alguna forma gritará ahora maldiciones en su nombre. Esto durará tan solo un breve instante, luego de ello se levantará con el llanto contenido y buscará a sus hombres de confianza, les ordenará la búsqueda de los cadáveres, y entre ello, la pronta eliminación de mi cuerpo sobre el de su esposa. Pasarán algunas horas antes de encontrarnos, así que para evitar eso y por amor y respeto al cadáver de mi adorada Berenice… le facilitaré yo mismo los datos para que no sufra su cuerpo desnudo a la intemperie.

“Mi amada descansa en un jardín de rosas bajo el manto de mi cuerpo, se le mira hermosa bajo las estrellas de un cielo iluminado para ella, sus labios siguen rosados y tibios, su beso aún se encuentra fresco en la memoria”

Seguramente aún con ello le tomará algunos minutos darse cuenta, lo analizará en su mente una vez tras otra sin resultados, entonces, cuando usted esté por rendirse, alguien entrará por su puerta diciéndole que ha encontrado los cadáveres, será Alonso, mi querido Alonso, porque el siempre fue bastante listo y me conocía demasiado. Al poco rato usted y el saldrán hacía el convento añejo, aquel que nadie usa pero sigue intacto con excepción de las enredaderas que lo han invadido a la par de las rosas. Ahí en centro estaremos nosotros dos, con las manos estrechadas y yo durmiendo en paz sobre su pecho, felices a final de cuentas, juntos como debió haber sido en vida.

Alonso correrá a vernos, intentará hablarme y mover mi cuerpo como buscando despertarme. No habrá respuesta alguna.

“Yo maté a Berenice Suarez, la maté para hacerla libre, porque ella me amaba y yo la quería, porque ella me quiso y nos amaba juntos, porque yo la amaba y usted no la merecía, porque ella era ella y nunca lo fue suya”.

“Sí, yo maté a Berenice Suarez, pero no por molestarlo, sino porque ella misma lo quería”.

Así pues y tras todo esto, usted simplemente dará la orden de quemarnos juntos, no como una alabanza hacia el amor, sino como un castigo a los pecadores por su mano. Alonso será a quién usted envíe a prendernos fuego, no será justo, pero al menos para mí será algo grato. “Alonso amigo mío, Alonso mi querido hermano, hoy estamos juntos, hoy tú eres el testigo de un amor al fin logrado, danos entonces, la libertad que tanto hubimos deseado”.

Alonso… Gracias por todo y ojala puedas algún día perdonarme por el mal rato.


“Berenice… Somos libres ahora y para siempre”.


A quién corresponda.

lunes, 25 de abril de 2011

Paper pieces.

Paper pieces.

I wrote something on a paper to help me not forget, it was something really important I guess, otherwise I wouldn’t wrote it, the thing is, that I forgot even thought I tried not to , so, I ran in search of that sheet in order to remember what I needed not to forget. Was it something I had to say and I forgot to? Feels like it.

Life’s as cruel as it seems to be, I found the sheet literally murdered by my bunny friend, I took up the only pieces left, paper pieces whit separated words and letters that meant nothing, the message was lost.

I spent a night trying to remember but I couldn’t so I spent another night trying to restore or rearrange the message in order to understand what was it and why was it so important for me not to forget about it.
It was like trying to descifrate an enigma so this is as far as I could go:

Jss ianne, I lve yu wth al my soul nd hart…
Bt I alws frget to tll u whn we tak
Rmmbr?
N tis life nd ftr it.
I lve yo mousy, never frgt it.

Now the only thing I need to do is to find out what is this suppose to mean to me, or was it for someone else? Well, I just hope this words will get to the person that they belong.

jueves, 7 de abril de 2011

Avisos tardíos.

Avisos tardíos.


Como no todo en la vida es perfecto, así mismo el espejo refleja su lado humano y pide disculpas por los avisos y explicaciones tardíos. No hay en realidad una escusa para esto, simplemente sucede que el olvido nos juega a todos la misma broma, y entonces… entonces sucede que olvidamos los detalles sin importar su talla o nuestros mismos deseos de no olvidarlos.

Así pues, pasemos a los avisos pendientes:

1)Los tags… Todo mundo sabe ya su funcionamiento, y aunque algunas personas no los usan, aquí en el espejo son bastante útiles para encontrarlo todo. Los temas han sido puestos bajo los tags relacionados, así que la búsqueda es más sencilla en cuanto a estilos, textos y contenidos, así que si un día por ejemplo quieren leer solo románticos o de un tipo en concreto pues… Solo hace falta dar un click y listo.

2)Con respecto a los textos relacionados con el espejo y su habitante… Esos textos han sido puestos bajo un tag propio para hacer de su lectura y seguimiento algo más sencillo a pesar de que no hay un orden definido respecto a los mismos.

3)Si a futuro llegase a salir otra historia continua, desmenuzada en capítulos e interrumpida por otras como en el caso del espejo, entonces se recurrirá al mismo método asignándole a esta misma un tag especial para así facilitar a futuro su lectura de corrido.

4)Los textos compartidos con la enredadera han sido colocados bajo el tag de “Enredados”. Estos textos son más que nada ideas o formas de pensar y ver el mundo por parte del espejo y su funcionamiento es simple: Bajo cada texto marcado con ese tag hay siempre un enlace hacia algún texto posteado en la enredadera que normalmente habla o ejemplifica (según sea el caso) lo previamente mencionado por el habitante del espejo. Así mismo hay en la enredadera algunos textos del espejo (como el circo por ejemplo), que han sido marcados con un tag especial en la enredadera para facilitar su lectura si vas, ya sea desde el espejo, o si llegaste a la enredadera por tu cuenta. Es por esa razón que se les ha denominado con el nombre de enredados, porque van del espejo a la enredadera y de la enredadera siguen enmarañándose entre otros textos hasta, quizás y en algunos casos, volver al espejo donde pertenecen.

5)El espejo y la enredadera son hermanos y comparten algunos textos, pero a pesar de ello… Hay que recordar que ambos se mueven en forma diferente, así que si un texto continuo tarda en aparecer en alguno de los dos pues… Simplemente no se desesperen, solo recuerden que no siempre es fácil seguirle el hilo a las ideas cuando se escriben sobre la marcha.

6)El espejo esta siempre en constante cambio y/o evolución, quizás no se nota mucho, pero siempre están en movimiento las ideas, así que si a futuro algo sale… Simplemente se les ira avisando en otro post.

7)Cualquier comentario es bienvenido ya sea en el espejo o en la enredadera, pero así mismo, nada de ello es obligatorio.

8)Para cualquier tipo de queja, sugerencia, insulto y/o amenaza de muerte, favor de enviarme un mensaje. No prometo leerlo, pero si se da el caso y es interesante… Quizás y en una de esas me digno a responder.

Y bueno, una vez dicho y aclarado todo lo anterior… Yo procedo a despedirme por ahora no sin antes desearles una buena vida, y una genial muerte.

Saludos, y gracias por leerme.

miércoles, 30 de marzo de 2011

Sermones e indiferencia.

Sermones e indiferencia.

-¡Hermana! –Te dije con sorpresa –Hacía tiempo que no te veía, dime, ¿Dónde te habías metido todo este tiempo?
-…
-Sí, supongo que los muertos no tendrían mucho que decir al respecto –sonreí.
-No has cambiado, ¿no?
-En realidad… eres tu la que no ha cambiado, e inclusive ahora… te preferiría más cuando usabas lentes.
-Sí, recuerdo que siempre te gustaron, pero igual y ese no es el punto.
-¿Es que acaso vienes a recordar?
-¿Recordar?
-Sí, a hablar de los viejos tiempos o cosas así.
-No… en realidad vine a hablar de ti.
-¿De mi?
-Sí.
-Otro sermón supongo.
-Sabes bien que no vendría si no fuera necesario ponerte un alto.
Suspiré.
-Sí, los amigos siempre están cuando los necesitas, ¿No es así?
-Esto no es un juego –dijiste molesta.
-No, probablemente no, pero igual se me hace divertido.
-Estás muy altanero ¿No crees? Creo que ya es hora de irle bajando a tu actitud.
-Si tanto te molesta entonces ven y detenme, ¿O es que acaso no venías a controlarme?
-…
-Eso pensé.
-Realmente estas siendo más odioso que todas aquellas veces.
-Sí, desafortunadamente no me importa, igual ya no soy el mismo chico que conociste, así que no deberías perder el tiempo conmigo.
-¿Perder… el tiempo? ¿Acaso te volviste loco?
-No lo se, es decir, te estoy viendo en este instante, así que quizás y si me he vuelto loco, ¿Acaso eso importa?
-¡Sí! –Gritaste –Sabes muy bien que esto no esta bien, sabes muy bien que tu no estas bien así.
-¿Y tu si lo sabes porque…?
-¡Porque te conozco!
-Vaya, otra persona más que asegura conocerme.
-Basta, deja de hablarme en ese tono.
-No.
-¿Quien diablos te piensas que eres?
-Quien a mi me de la gana.
-¡Basta!
-Ahora que lo pienso, jamás he podido recordarte diciendo mi nombre, es decir, tú y yo éramos como hermanos y los mejores amigos, pero aún así… no logro recordarte llamándome por mi nombre ni una sola vez.
-Claro, pero a cambio tuvimos mil apodos, ¿No es así?
-Sí, pero yo recuerdo haberte llamado muchas veces por el tuyo.
-Porque a pesar de todo… nunca pudiste dejar de lado ciertos formalismos que usabas como muro. Ahora, ¿me dirás que te sucede Salem?
-Salem… tenía mucho que no escuchaba ese apodo, pero preferiría que no me llamases así de nuevo.
-¿Por?
-Porque los tiempos han cambiado y ya no soy el mismo de antes, inclusive mi nombre no es el mismo, porque ya no uso el primero, sino el segundo desde hace años.
- Om…
-No, no te atrevas a decirlo –te interrumpí –ese nombre no te corresponde, tu tiempo se detuvo en el anterior, pero aún así… ya no hay cabida para ti en este instante, así que no me llames por ningún nombre, ni por el presente ni por el pasado, porque tu ya no tienes futuro en esta historia.
-Ya veo, así que nuevamente estas intentando eliminarte, ¿No es así?
-No, simplemente intento retomarme y aceptarme como realmente soy.
-¿Retomar que? ¿El camino que llevabas cuando te conocí? ¿Aquel camino donde nada te importaba y tus emociones habían sido eliminadas al igual que tus recuerdos?
-No… porque aquella vez, el chico que conociste, si bien eliminó sus emociones y recuerdos… al menos conservó las ganas de no ser sino una persona más buscando algún fragmento de luz bajo el cual resguardarse, pero todo ello no era sino un deseo acarreado por el amor a otras personas y el buscar hacer lo correcto para que otros lo mirasen, así pues, ese chico era solamente una farsa enmascarando otra farsa, pero ahora… ahora las cosas han cambiado, porque mis ojos son mejores, porque puedo verlo todo con mayor claridad que antes.
-¿Y como se mira el abismo desde ahí?
-¿El abismo? ¿Y tú vienes a preguntarme eso? Por favor, eres la persona que menos derecho tendría de mirarme de ese modo, porque tu cobardía te llevó al abismo mucho antes ¿No es así?
-…
-Eso pensé.
-¿Como se siente la falta de luz?
-Asumo que no tan mal como se sentía el rechazo –sonreí con malicia.
-La falta de luz… eso explicaría tus ojos más vacios que antes y esa aura tan fría y llena de oscuridad. Ni si quiera cuando te conocí estabas tan lejos de todo y tan ausente de ti. Tu arrogancia te esta carcomiendo despacio.
-La oscuridad a la que tanto temes, no es sino una contraparte de a luz, y así como muchos se ahogan en las sombras y respiran en la luz, otros tantos nos ahogamos en la luz y respiramos en las sombras.
-¿Cuanto más planeas ensuciarte?
-¿Consideras sucio que yo pueda vivir sin nadie?, ¿Que los convencionalismos no me importen porque no son la felicidad sino un montón de reglas que inclusive nunca sirvieron para amar o enamorarse? El amor se siente, no se aprende, y no se busca, se encuentra por si solo y cuando menos te lo esperas, no se piensa, se siente y vive, pero en este mundo… Todo importa más que ello, porque todo es consumismo, poder, y miedo, porque importa más el dinero y la comodidad que el amor, porque importa más el que más puede que el que más quiere, porque el miedo a quedarse solo puede más que las ganas de realmente ser amado. Dime, ¿Es que acaso la oscuridad es más sucia que la luz? Porque en esta oscuridad aún soy más incapaz de mentir que aquellos que buscan luz, porque en eta oscuridad mis ojos miran de mejor forma el amor que aquellos que lo buscan, porque en esta misma oscuridad… se que ser diferente me hace infinitamente superior, porque al menos aún respeto lo que soy y lo que quiero en vez de simplemente sacrificarlo para ser como el resto, porque el cuerpo no es un adorno sino algo que debe ser siempre respetado, pero en estos tiempos… es quizás lo mínimamente respetable, porque en las nuevas ideas de libertad hemos caído en libertinaje, porque si hubiera un poco más de respeto personal… entonces no estaríamos regalándonos al primero que pasa por la calle y nos hace una promesa de comodidad y libertades.
-¿Y si te equivocas?
-¿Y si no?
-El mundo cambia, evoluciona y avanza, no puedes simplemente cerrarte.
-¿La luz es ser una marioneta con pensamientos basados en el miedo y el libertinaje? Porque lo que yo veo es a mucha gente buscando ser amada sin pensar en amar al otro o al menos amarse a ellos mismos. Lo que yo veo es gente comprando gente y gente aceptando por no quedarse solos. Lo que yo veo es a gente entregándose por dinero o placer y sin pensar en el auto respeto, porque las prostitutas y prostitutos al menos cobran por el placer que dan y quizás reciben, pero… ¿Y que hay de los que en estos tiempos lo hacen de a gratis?
-Tu forma de mirar al mundo…
-¿Acaso esperabas que mis ojos se centrarán solamente en lo bonito?
-Superficies… tú eras ciego.
-Aún soy ciego, porque no soy superficial, sino pensante y profundo.
-¿Cómo es no sentir?
-¿Y me lo pregunta una persona inexistente?
-Sabes a que me refiero.
-No es que no sienta, es solo que no me prestaré a ser de quien no me merezca, porque si quieres algo, debes dar algo de igual valor, y con esto no me refiero a vienes físicos, sino a la igualdad en una relación, porque no planeo regalarme a lo que el otro pida sin exigirle lo mismo como complemento. El amor no es una excusa ni un arma, sino un mutuo acuerdo, así que debe haber igualdad en todo aspecto.
-A veces realmente pareces demasiado viejo.
-Nunca me he sentido joven y además estoy algo agotado.
-Debe ser la falta de sueño.
-No… la verdad es que siempre me he sentido así.
-¿Y entonces… esta actitud tuya es lo que consideras correcto?
-¿Correcto? ¿Qué es realmente correcto en esta vida?
-Relatividad… siempre odiaste ello, y sin embargo ahora lo utilizas.
-No, no te confundas hermana, la relatividad sigue sin interesarme, más bien… creo que las reglas han cambiado a placer de los tiempos y conveniencias, porque aquello que antes defendían… ahora es lo opuesto a lo que defienden.
-¿Y tu?
-¿Yo?, yo simplemente defiendo lo mismo que he defendido siempre.
-¿Y es que acaso piensas que con esa actitud cambiarás al mundo?
-¿Cambiar al mundo? No, no, esto no tiene nada que ver con ello, el mundo no me importa, es solo que tampoco tengo ganas de convertirme en un hipócrita conveniente.
-¿Y es mejor ser un infeliz que un hipócrita?
-Sí, porque en realidad un hipócrita tampoco es feliz, solo finge serlo, y al final del día, quizás todos esos son peores que yo.
-¿Cuanto más seguirás hiriéndote?
-Cuanto haga falta, pero a decir verdad… no considero estar hiriéndome, quizás lo sientes así porque aún te recuerdo al chico aquel que conociste hace tiempo, ese que llevaba una herida inmensa en el corazón y la cubría con sus dos manos para que nadie la viera y no tuviese que tomarse de otra persona para continuar su camino. Pero ahora las cosas son diferentes, porque ya no estoy cubriendo mis heridas, sino aceptando las cosas de este mundo como son.
-¿Cómo son? –Me interrumpiste –¿Aceptarlas como son es dejarte absorber por la oscuridad?
-Tú piensas que es dejarme absorber, yo por otro lado, pienso que más bien estoy aceptando ambos lados de la moneda, porque no pretendo escapar de tu mundo, pero tampoco pretendo ignorar el mío.
-¿Ah no? ¿Y entonces porque sigues alejando a las personas? ¿Por qué sigues descartándolas y mirándolas por debajo? ¿Por qué estas solo a estas alturas? ¿Por qué sigues caminando sin dar la mano?
-Me aburres.
-Sí, pero claro que te aburro, porque a nadie le gusta escuchar las verdades, ¿No es así?
-No, en realidad me aburres porque de hecho me aburres, tu forma de pensar es tan simple como la de todos, tan burdamente simple, tan simplemente hueca.
-¿Y la tuya?
-No lo se, pero igual y puedo contestarte todas tus preguntas.
-¡Hazlo!, hazlo si en verdad eres capaz.
-Las alejo porque me aburren, porque no me son interesantes ni me sirven para nada, porque no necesito a nadie sino a mi mismo, además, no me gusta conservar vínculos inútiles. Las descarto porque no me causan nada, y solo las miro por debajo cuando sus egos exceden la verdad de sus intelectos, porque no me gusta la gente que piensa demasiado de si misma y se burla del resto, porque si bien mi ego es grande… al menos yo no voy por ahí haciendo menos al resto, porque de todas formas no me importan tanto como para mirarlos de un modo especifico. Estoy solo porque no hay nadie que pueda realmente caminar a mi lado y estar bien, porque al parecer soy una especie venenosa. Y no es que no de la mano, porque más bien siempre la he dado, es solo que como dije antes, no planeo quedarme donde no sepan como tenerme.
-¿Y Sabes tu como tener a los demás?
-Sí, el ser humano requiere poquísimas cosas para ser realmente feliz, el lio es que ellos mismo no saben respetar en los demás lo que ellos exigen para ellos mismos, así que sí, yo si se como tener a los demás, pero desafortunadamente… no sirve si solo es un lado el que lo aplica.
-¿Y yo supe tenerte?
-Mmm… no sabría responderte eso, porque a final de cuentas… tu y yo nunca pusimos reglas entre nosotros, es decir, hacíamos lo que se nos diera la gana el uno con el otro y jamás nos quejábamos de nada, porque esa era nuestra completa libertad.
-¿Y ahora eres libre?
-Quizás no del todo, pero si bastante más que antes, porque aún contigo… jamás fui del todo libre, porque inclusive tu no eras suficiente para llenarme por completo.
-¿Y ella?
-¿Ella? Asumo que hablas de…
-Sí, no hace falta que digas ni su nombre.
-No lo se.
-¿No lo sabes?
-Nop.
-Pero si aquella vez se veían bastante bien juntos…
-Probablemente sí, pero igual no tengo una respuesta, porque jamás pudimos comprobarlo.
-¿Sabes que siempre te quise feliz y con alguien especial no?
-Sí, aún lo recuerdo, pero sería mentira decirte que he pensado mucho en ello.
-¿Me dirás que no quieres ser feliz?
-En realidad… soy bastante feliz con las cosas más simples que podrías pensar. Lo único que necesito es algo de paz, lo demás llega solo.
-Pero la soledad…
-Por favor, no me hables de la soledad como si tú supieras algo al respecto, porque cuando tú me conociste, yo estaba inclusive más solo de lo que tú lo estabas.
-Y aún así no le temías a la soledad.
-Y aún ahora no le temo, porque siempre he estado solo a pesar de las personas, porque realmente es más fácil todo de esa forma.
-¿En verdad lo piensas así?
-Inclusive tú te fuiste, ¿No es así?
-…
-Calma, no te estoy reprochando nada en absoluto. La verdad es… que ello no me interesa en lo más mínimo.
-Realmente has cambiado, pero no se si enorgullecerme o preocuparme por tu suerte.
-No deberías preocuparte, he lidiado con mi propia suerte toda la vida, y nada ha salido como esperaba, pero a final de cuentas todo es asunto mío y yo mismo me haré cargo. Relájate, yo siempre estoy bien.
-No… tú solías enmascarar todo utilizando esa frase, pero eres un pésimo mentiroso.
-Sí, siempre he sido malo contando mentiras, y en cierta forma eso me enorgullece, porque solo puede significarse que no tengo la suficiente practica en ello.
-Sí, tú regla de total honestidad.
-Soledad, oscuridad, el abismo… todas esas cosas ya no son algo de lo que debas preocuparte, porque este ya no es tu sitio ni yo el mismo chico de antes. Yo aceptaré las cosas una a una a mi modo, sin nadie que me detenga, porque quizás nadie vale lo suficiente para ello.
- Te perderás de nuevo, solo que esta vez… estoy segura de que acabarás en el fondo si no te cuidas.
-Pues entonces resérvame un lugar a tu lado, así al menos tendremos más tiempo juntos en algún momento y entonces tus sermones serán correctos.
-Sí, más tiempo juntos… como siempre debió haber sido.
-Entonces… si es verdad que entiendes ello, retírate, ya no hace falta que hablemos más, porque a estas alturas, nada de lo que digas realmente importa, porque lo muerto, muerto está, y el pasado… es una cadena que no planeo arrastrar más tiempo.
-…
-No preocupes, eres libre de venir a verme cuando quieras, solo no esperes encontrarme como antes.
-Bastará con verte entonces, porque el resto ya lo he visto.
-Adiós –dijimos al unísono.

lunes, 28 de marzo de 2011

Bajo la lluvia.




So This Is What It Feels Like by ~yantotzkie on deviantART


Bajo la lluvia.


Tengo en la memoria el recuerdo de un niño llorando bajo la lluvia una noche en algún parque.


Y sí, tengo el recuerdo, pero no se a quien diablos corresponda.


(…)

sábado, 26 de marzo de 2011

Primal idea.

Primal idea.

For everyone who writes… There’s always a primal idea, a line of thought that leads every single word you write… To the point where it could be called “something” instead of being just called “a bunch of doodles”, that would mean that everyone who writes… writes that because of a personal reason, which means, it’s his own idea or emotion, so, the writer knows exactly what he writes and the reasons why he does it, but even with that… I’ve heard a lot of writers always saying when they’re asked… That the readers define each and everyone at his own pace whatever they like about their writings, and yes, at that part I’m agreed with them, but still… I’ve heard them using that as an excuse for not to explain the real meaning of its work, and that’s where I’m against them, because I as a reader, would like to know not only my idea but his own.

It’ll maybe sound harsh but… I can’t stand those who call themselves writers and still are unable to explain something as easy as their own writing, I mean, if you’re not gonna give an explanation when you’re seriously asked and only gonna hide into an excuse… Then why did you wrote and published on the first time? Because if it was gonna be only personal… Then it was a waste of time to make it into something that a lot of people would read. A real writer should never avoid that topic.

Speaking about that… I’ll only say I’m not a writer or something like that; I would rather to be called a writing mime. And yes, about the meanings… What if on purpose I’d write something with more than one meaning? Wouldn’t it be funny to think that the author was even more concentrated into giving not just one topic but more at once and without affecting the bases of his own writing? Because… I usually do that, and if they ask me… I’ll give all the reasons and listen to some new ones, because I like to know what the people think at every time, because… I’m a mime and love the invisible world of the thoughts and like to exchange mines with the rest of the world.

With all of that said… I’ll only add my farewell from the mime over the mirror that laughs of the existence and all of the stuff.

Enjoy the silence my beloved ones.


http://enredados-en-mi.blogspot.com/2011/03/cycle.html

lunes, 21 de marzo de 2011

Perspectiva de un lugar sin gente.

Perspectiva de un lugar sin gente.

“Habría sido mejor quitarse las máscaras por una sola noche y dejar de lado las mentiras, pero aún obsesionados con encajar en este mundo humano… preferimos seguir sus pasos y dejarlas puestas”.

El viento era frío aquella tarde sobre el punto de encuentro, los árboles se mecían despacio esparciendo sus hojas por el suelo mientras te esperaba inmóvil y con la vista fija en el objetivo.
Eran casi las 4:00 pm. Habías llegado justo a tiempo y llevabas ya desde entonces aquella sonrisa falsa. Me aproximé a recibirte antes que nadie y te murmuré al oído.

-¿Estas segura de querer hacer esto?
-Sí –respondiste de inmediato. –¿Es que acaso te has arrepentido de algo?
-No tendría porque hacerlo.
-Mmm… Siempre me han causado extrañeza tus reacciones, es decir, jamás he podido saber lo que estas pensando.
-Quizás sea mejor así, porque de otra forma… Probablemente terminarías por despreciarme.

En ese instante sonreíste sin decir más y seguiste tu camino. Los otros invitados comenzaban a llegar y se amontonaban para saludarse los unos a los otros formando un grupo medianamente grande a plena calle. Todo estaba dicho, y sin embargo… Aún había palabras escondidas en el aire. Al poco rato salieron a recibirnos los dueños de la casa. La fiesta estaba por comenzar y los ánimos estaban a tope al igual que las expectativas. Todos sabían muy bien como eran aquellas fiestas y hasta donde los límites se volvían importantes. Así pues, todos estaban listos para divertirse.

Tú solías escabullirte con tus amigas, que eran más tranquilas, a cuchichear por todos lados de cosas sin importancia, yo por otra parte… Solía apegarme a mis compañeros y terminar hablando de bobadas con mis amigas. El tiempo pasaba realmente rápido y las estupideces no se hacían esperar, así que nosotros terminábamos mojados de los pies a la cabeza y formando equipos para jugarnos un partido de soccer entre hombres y mujeres. En esos momentos tu solías mirarme con algo de desapruebo como si fuese un chiquillo haciendo algo indebido, pero luego sonreías y te acercabas para decirme algo en un tono tierno o a veces para hacerme una broma mientras me acariciabas con cariño la cabeza. La gente solía mirarnos raro por el simple hecho de que yo te dejase tocarme, ya que era sabido por todos que siempre hube odiado hasta el más mínimo contacto, pero en tu caso… Simplemente no me causaba nada el que hicieses ello. Ese día sin embargo, tú y yo no nos quedamos mucho en aquella fiesta, puesto que solamente había sido un pretexto entre ambos para lograr estar fuera de casa.

Esa tarde nos escabullimos por a través de las calles y sus escaleras hasta llegar al centro comercial. Eran las 5:30 y te veías linda. Aún recuerdo la ropa que llevabas aquella vez. Te veías hermosa en aquellos pantalones beige con montones de bolsitas y con ese suéter azul cielo arremangado y de pronunciado cuello redondo. Sí, esa tarde la habíamos marcado entre nosotros para al fin tenernos en una cita sin molestias, solo que… Quizás y aún sabiéndolas… Yo no contaba del todo con tus intenciones.

El viento había comenzado a enfriarse más por esas horas, pero aún ello no te importaba y a mi menos, así que decidimos hacer un recorrido y entrar al cine al terminar. La película no fue realmente divertida, pero eso poco importaba en aquel instante, lo único que te importaba… era aquello que tenías desde hace algunos días ya en la mente.

Al término de la película salimos a caminar un rato. No hubo palabras y simplemente me besaste en silencio mientras me tomabas de la mano para llevarme a algún lado. La vista ante mis ojos fue sorpresivamente increíble a pesar de ya habérmelo esperado. Una mirada picara adornaba tu rostro bajo aquel cielo oscurecido mientras tu mano derecha señalaba algún inmueble y tu mano izquierda se aferraba ante mi manga como si fueses una pequeñuela. Un restaurante de comida china era todo aquello que adornaba en ese instante mi mirada.

-Mmm… La verdad es que nunca he probado la comida china, así que…
-No bobo, no me refiero a eso sino a…
-¿No lo has olvidado no?
-… No, pero igual no importa, porque estoy segura de que esto es lo que quiero.

Eran las 7:20 cuando entramos en aquel recinto. El ambiente era tranquilo mientras se tensaban nuestros corazones. Habría sido mejor quitarse las máscaras por una sola noche y dejar de lado las mentiras, pero aún obsesionados con encajar en este mundo humano… preferimos seguir sus pasos y dejarlas puestas.

Te dirigiste sin vacilar hacia el encargado, y en un breve intercambio de palabras… tenías la llave al cielo colgando de tu mano. Las puertas fueron abiertas mientras tu beso buscaba expandirse por mi cuerpo y estallarme en mil pasiones. Las prisas reinaban por tu piel que se estremecía a cada instante y ante cada roce. Los sonidos se intensificaban entre esas cuatro paredes sin darme oportunidad alguna de rectificarme. Tu cuerpo caliente se hacia sentir por a través de la ropa mientras tus manos buscaban hacerse camino por debajo de la mía. La respiración se hacía pesada y cada vez más fuerte. El sudor asomaba por tu cuerpo en finas gotas mientras tu voz se hacia susurro y se arrastraba entre palabras diversas buscando provocarme. Tu cabello quebrado se enredaba entre mis dedos mientras tu olor a flores viajaba a través de mi olfato, una nube azul paso volando ante mis ojos... Y entonces, sin más, tus pechos florecieron hermosos delante de mis manos. El frío en las calles no era sino un recuerdo que se perdía distante ante aquella noche bajo el peso de tu cuerpo sobre las sabanas de una cama en un lugar olvidado.

Recuerdo tu rostro en ese instante, aquella mezcla de emoción, miedo, y añoranza… que a su vez me hacia pensar de alguna forma en una especie de confusa y ciertamente enfermiza forma de esperanza. Es así como el paraíso puede volverse en dos segundos el infierno, y es justamente así como todo sucedió entre nosotros cuando las palabras escondidas en el aire al final se aparecieron.

-¿Qué pasa? –preguntaste.
-Quizás un poco de todo y a la vez un poco de nada.
-Por favor, no bromees con esto, es importante para mí.
-Sí, y para mí también, es por eso precisamente que me detengo ahora en vez de esperar más tarde.
-¿Que diablos te pasa? –Preguntaste molesta mientras te cubrías el cuerpo con la cobija –¿Es que acaso no te gusto?
-An, esto no es respecto a mis gustos a pesar de que entran también ahí.
-¿A que demonios te refieres? ¡Explícate de una maldita vez!
-An… Hay cosas que simplemente deberían quedarse como están.
-Basta, ¿Quién carajos te has creído para hacerme esto? ¡Contéstame!
-… No voy a pelear contigo justo ahora, ni mucho menos por un tema como este.
-Cobarde, eso es lo que eres, un maldito cobarde. –Unas lágrimas rodaron por tu mejilla en ese instante.
-Probablemente si, pero al menos no soy yo quien esta pensando en acostarse con alguien solamente por el simple hecho de que sus amigos y compañeros le hacen burla por x motivo.
-…
-No, no, no te quedes callada justo ahora. ¿Acaso pensaste que no me daría cuenta? –Sonreí –Al final… todas las personas son iguales, burdas y superficiales, engañándose a si mismas, temiendo estupideces, haciendo estupideces, contradiciéndose solas, siendo convenientes.
-¿Y es que acaso tu te sientes mejor que todos?
-¿Yo?, yo no siento nada. ¿Querías saber sobre mis gustos y motivos? Perfecto An, mis motivos para no estar contigo son precisamente que: 1)No voy a cooperar con algo de lo que quizás luego te arrepientas y que solo haces por una estupidez. 2)No siento nada por ti, no me causas nada, porque si bien eres bonita, eso no es suficiente para hacerme sentir algo, porque ¿Sabes? quizás y ni siquiera soy capaz de sentir nada por nadie, porque tu gente, tu mundo, todo ello, no me agrada mucho que digamos, porque si bien no soy superior a nadie, al menos intento apegarme a un camino correcto y justo para todos y no solamente un camino conveniente para mi. Esa es la diferencia entre la mayoría de ustedes y yo. Y sí, puedes mirarme raro y pensar lo que te venga en gana de mí, pero la verdad es An, que tu misma te darás cuenta pronto del tamaño de tu estupidez, y entonces tal vez, te detendrás a pensarlo y te darás cuenta de que sea como sea hoy te he hecho un favor.

En ese instante te levantaste de la cama con el cuerpo envuelto entre las sabanas y caminaste hacia mí sin mirarme y con la cabeza baja. Unas lágrimas cayeron contra el suelo y de pronto te detuviste.

-Eres un bastardo –dijiste entre sollozos –un bastardo y solo eso.
-Sí, y puedes odiarme cuanto gustes, ello me tiene sin cuidado justo ahora.

Una mano surcó el aire y la sentí fuertemente contra mi mejilla. Me habías abofeteado.

-¿Y porque diablos has estado conmigo todo este tiempo entonces?
-Porque tu me lo pediste y yo no tenía nada mejor que hacer ni un motivo real para oponerme.
-Eres… –dijiste mientras apretabas fuertemente el puño.
-Sí, probablemente soy eso y mucho más, desafortunadamente para ti, ello tampoco me interesa justo ahora, y si te soy honesto… no creo que a futuro llegue a interesarme tampoco –sonreí.
-No, solo eres un hijito de papi con miedo a todo y un ego inmenso que jamás podrá amar a nadie ni ser amado, porque simplemente no mereces nada que no sea estar solo por el resto de tu vida. Eso es lo que eres y me alegra que no te importe, porque al menos así ya estarás preparado para poder sobrellevarlo sin necesidad de ayuda.
-… Quisiera poder saber que es lo que debería sentir en este instante, pero me temo que no puedo.
-No te esfuerces, no hace falta que rebajes a mi nivel por una tontería.
-… Lo siento.
-No, no lo sientas, al menos por una vez has sido honesto con respecto a ti mismo y el resto del mundo que tanto odias. ¡Felicidades! Estas jodido.
-… Te dije que terminarías despreciándome, ahora vez que no me equivoque.
-Sí, –me dijiste mientras terminabas de vestirte –que te aproveche.

Tras aquellas palabras procediste a abandonar el cuarto dejándome completamente sólo. Yo me quede ahí en silencio por un rato sin saber aún que sentir con respecto a todo. Quizás y al final… Todo aquello que dijiste sea simplemente lo correcto, pero aún con ello… Hay muy pocas cosas a las que podría aferrarme en esta vida, así que al final, quedarme solo es solamente una probabilidad más que no me causa ningún problema, porque de todas formas siempre me he sentido sólo en un lugar sin gente.

miércoles, 9 de marzo de 2011

Carta para una amiga.

Carta para una amiga.

Cuando tengas algún problema y sientas que ya no puedes más… Siempre recuerda que puedes contar conmigo, puesto que yo estaré dispuesto a ayudarte en todo momento, porque por ti haría lo que fuera, porque te quiero.

Cuando te sientas sola o tengas ganas de hablar con alguien… No olvides que siempre estaré ahí para hacerte compañía y escucharte, porque somos amigos, y los amigos siempre estarán ahí para cuando los necesites.

Cuando te sientas triste, no dudes jamás en venir a buscarme, ya que yo encontraré la forma de hacerte feliz y arrancarte siempre una sonrisa.

Cuando las cosas parezcan difíciles… Mira siempre a tu lado, que yo estaré ahí para apoyarte en cada aspecto.

Cuando sientas que lo has perdido todo… Tan solo detente a pensar por un momento, entonces verás que pase lo que pase siempre me tendrás a mí.

Cuando llegues al punto de pensar que no importas a nadie… Entonces piénsalo de nuevo, porque para mí siempre serás alguien importante.

Cuando te sientas indefensa y necesites de alguien que te proteja… Ante todo quiero que sepas que yo siempre estaré dispuesto a protegerte, porque no me cuesta nada el intentar cuidarte el alma y todo lo que te conforma. Y más porque tu eres como una hermana para mi.

Y si el tiempo llegase en algún punto a separarnos… La distancia sería solamente el pretexto más adecuado para quererte más a cada instante, porque la amistad no muere ante la distancia, sino que se fortalece y vive por siempre en el recuerdo.

Te dejo entonces esta carta diciendo todo, porque no hace falta decir más cuando se ha llegado al punto de entenderse los silencios.

Estaré por siempre.

Esa es mi promesa para contigo.


Te quiere: Tu amigo.

viernes, 18 de febrero de 2011

Notas de madrugada para la mujer amada.

Notas de madrugada para la mujer amada.

Si entendieras la bella fragilidad de nuestras cosas... te darías cuenta del correcto uso de la palabra relación, porque por más fuertes que sean los cimientos, siempre será frágil y requerirá cuidados.

Te mostraría entonces con un beso el valor de los silencios, y con palabras el valor de los corazones, porque todo vale aunque su valor sea relativo, porque en una relación todo cuenta y es contable.

Si entendieras solamente mis miradas... aún con ellas y por más extrañas, sabrías que estos ojos saben solamente mirarte de lunes a domingo y a todas horas, porque son los ojos de un enamorado, un novio, un amante y un esposo, porque no puedo ser una sin ser las otras, y no puedo ello si no es por ti.

Te abrazaría entonces de forma desesperada y casi suplicante, para que entendieras el miedo que me dan los más levísimos espacios, porque tu cuerpo es mío y e mío es tuyo, porque somos uno y no nos desearía nunca separados.

Sí, te recorrería la piel entera nombrándote cada parte, cada centímetro y fragmento de tu cuerpo amado... y entonces sería una clase de anatomía porque todo lo amo, porque encuentro belleza en cada grupo de lunares y una historia en cada marca y cada pliegue, porque tu cuerpo es uno de mis vienes más preciados... por el solo hecho de ser tuyo y ser tan nuestro.

Si entendieras la razón de mis silencios, sabrías que me faltan a pesar de todo las palabras, que no me sirven más los piropos y te amos... para expresarte mi amor de forma clara en la medida de los años.

Te diría entonces acerca del tiempo... que es solamente una mera forma de nombrarnos una limitante, porque yo no podría amarte jamás en números o cantidades... si estas fueran contables en una calculadora o con los dedos, porque este amor que por ti yo siento, no conoce del tiempo limitantes.

Si entendieras hasta este punto de mi escrito... entonces ya sabrías demasiado y entenderías la razón de tus latidos, suspirarías quizás por un instante... y entenderías que te estuve amando aún en la ausencia de tus ojos y tus manos.

Te alegraría entonces saber de mí y de mis cosas, de mis amores anhelantes y jamás perecederos, de mis palabras para ti en cada instante, de mis ganas enormes de fundirnos en un beso, de mi eterno antojo por tus labios... y mi obsesión extrema por la forma de los mismos.

Y es por eso que quizás te escribo esto, porque a estas horas de la madrugada mi pecho añora... aquel mañana cuando no tenga que añorarte más mi pecho, porque estarás ahí sin falta a todas horas, y no solo en mi mente, sino dormida entre mis brazos sobre nuestro lecho.

Sí, te escribo esto porque me haces falta en estas horas de la madrugada, en este instante en este cuarto en estos centímetros sin luz... donde mis dedos juegan con el teclado a escribirte una nota mientras mi mente te dibuja sonriente entre mis brazos y a punto de regalarme un dulce beso.

Y es que es así, si entendieras la bella fragilidad de nuestras cosas... te darías cuenta del correcto uso de la palabra relación, porque por más fuertes que sean los cimientos, si tu me besases justo ahora... yo ya no te permitiría nunca más el irte lejos.


-Si entendieras-

Confesión de amor a dos mujeres.

Confesión de amor a dos mujeres.

He de confesar que recientemente he comenzado a mirar con estos ojos a otra mujer. Lo he hecho frente a las narices de mi amada, pero no me siento tan culpable como podría pensarse, sino que más bien… lo siento tan correcto como amarla al mismo tiempo.

Podrían pensar entonces que ello me hace una mala persona, pero diré a mi favor que las malas personas serían más bien los que no pudiesen amarla en mis mismas condiciones, porque amarla no es más un crimen que el quererla siempre cerca al igual que a mi mujer, y si eso es en verdad un crimen… entonces lo admito y soy culpable.

Diré entonces a mi defensa que han sido sus ojos los culpables… en conjunto con su sonrisa sincera, bellamente esculpida, diré entonces que fue amor a primera vista y jamás podría retractarme, diré que quizás inclusive… mi esposa ha sido en parte la culpable. Sí, diré eso y muchas otras cosas mientras haga falta, eso y más mientras pueda tenerla, eso y más por tenerlas en mi vida a ambas.

He pensado largo rato en aquel instante breve que selló nuestros destinos cuando su mano sujeto la mía en aquel cálido momento. Todo fue tan hermoso en aquella escena tan intima… que jamás me habría perdonado el no haberla hecho mía en un abrazo tierno como solo los que lo entiendan podrían llegarse a imaginar. Yo no me arrepiento de cómo han sido las cosas desde aquel entonces… y creo que jamás podría arrepentirme de algo como ello. Si dijera ahora que amo a mi esposa con toda el alma y el corazón… quizás y nadie me creería, pero así son las cosas en cada latido de mi pecho y es inevitable. Las cosas son simplemente así.

Diré entonces que amo a mi esposa más que a nada, pero que también hay otra persona que llena mis días de alegría, y es que soy y he sido tan afortunado… que se me permite tenerlas a las dos sin queja alguna. Así pues, si alguien ha malentendido, yo les pido una disculpa, es solo que la otra mujer que amo a la par que a mi bella esposa… es a mi hijita desde que los doctores nos hubieron presentado.

He de confesar entonces… que recientemente he comenzado a mirar con estos ojos a otra mujer. Lo he hecho frente a las narices de mi amada, pero no me siento tan culpable como podría pensarse, sino que más bien… lo siento tan correcto como amarla al mismo tiempo.

Diré entonces a mi defensa que han sido sus ojos los culpables… en conjunto con su sonrisa sincera, bellamente esculpida, diré entonces que fue amor a primera vista y jamás podría retractarme, diré que quizás inclusive… mi esposa ha sido en parte la culpable. Sí, diré eso y muchas otras cosas mientras haga falta, eso y más mientras pueda tenerla, eso y más por tenerlas en mi vida a ambas.

-Confesión de amor a dos mujeres-

Recordatorios del día.

Recordatorios del día.

• Limpiar… algo había que limpiar, estoy seguro.
• Comprar a las niñas en el mercado.
• Recoger los víveres del colegio.
• Checar el helado.
• Comprarle una niña al conejo.
• (Espacio en blanco por falta de memoria)
• Llevar el móvil de Jessi a casa.
• Llamarle a las niñas para decir que estamos bien.
• Asegurarme de recoger su tarea.
• Checar que hagan a Jess… O.o?
• … Tomar un momento para entender lo anterior.
• Verificar la lista y corregir absolutamente todo.
• Abrazar a las niñas, besar al conejo… ¿y jugar con mi esposa?
• Reorganizar lo anterior
• Comprar una secretaria
• Buscar más papel… o al revés.
• Preparar una peli.
• Ver la cena.
• Recostar al conejo.
• Guardar a las peques.
• Dormirnos un cuento
• Contar otra noche.

Y la más importante de todas:

• No quitarme nunca el anillo del dedo.


(Te amo Cariño, gracias por soportarme y por estar conmigo.)

Mañana.

Mañana.

Mañana nos levantaremos a la misma hora, en el mismo lugar de siempre y sin ninguna sorpresa, nos levantaremos despacio tras haber mirado al otro… y haremos la rutina del día a día, nada habrá cambiado en absoluto, la vida siempre será esta misma.

No veo el crimen en el hecho de despertar día a día a tu lado, si esa es monotonía, yo la escogería por siempre en cada uno de mis días porque no considero nada mejor que ese simple hecho de mirarte dormida al otro lado de la cama cada mañana al despertar, simplemente es así y eso tampoco cambiará.

Respecto a la misma rutina diré que es solo en parte, que es rutina solamente en el hecho de arreglarse e irse a trabajar, el resto… siempre ha sido un aspecto cambiante por los bordes pero constante en sus simientes.

Sí, mañana será otro día como todos, con la misma mujer, el mismo horario y procedimientos habituales, el mismo día ajeno al nombre, año y número de mes, el mismo día que ayer, antier y el resto tras haberte conocido y decidir que nunca más te quería lejana a mi vida y emociones. Sí, mañana será el mismo día que hoy, pero igual será grato mientras estés conmigo.

Hablando de hoy, te diré palabras diferentes comenzando desde ya en este escrito que es algo ajeno al día a día.

Comenzaré por decirte gracias por existir y por prestarle los ojos a estas palabras que son apenas una pequeña muestra de cómo pueden ser diferentes los días entre nosotros a pesar de ser iguales. Seguiré después por repetirte que te amo inclusive más de lo que te amaré mañana pero dejando en claro el día de mañana, que nunca podría amarte menos de lo que te ame el día de ayer. Continuando con ello te mencionaré despacio entre palabras que la decisión más correcta no ha sido estar contigo, sino haber insistido en que te quedases hasta lo que somos sin pensarlo algo incorrecto. Sí, hoy es uno de esos días donde podría simplemente morirme entre tus brazos sin quejarme de nada más. Te amo.

Retomando los mañanas, agregaré que será un placer mirarte al despertar y repetir el día a día… porque a mi me gusta esto de despertarte y saberte y por el resto de mi vida.

-Mañana-

Nota 1.

Nota 1.

• Recuerda decirle que la amas, es importante que ella lo sepa de ti directamente y no solamente de los detalles a pesar de que estos últimos sean muy bonitos.

• Mírala a los ojos cuando te hable y pon atención a todo lo que dice, es importante para ella que la escuches en todo momento y sepas reconfortarla si el momento lo amerita.

• No olvides abrazarla mucho y estar atento a sus necesidades.

• Tómala de la mano si ella extiende la suya o si se siente preocupada por algo.

• Si ella no habla entonces háblale tú de lo que sea, a veces solo se necesita entrar en confianza para abordar los temas importantes.

• Agradécele todos los días por ser parte de tu vida y permitirte ser parte de la suya, recuerda que si las cosas fueran diferentes… tú no estarías leyendo esto.

• Pregúntale siempre como estuvo su día, eso muestra interés y da la pauta para una conversación a la par que deja en claro que ella te interesa.

• No prometas lo que no podrás cumplir, una decepción es algo que no toman bien algunas mujeres.

• Sonríele, eso les da confianza y les hace saber que todo esta bien entre ustedes.

• Respétala, si ella es importante para ti, debes comenzar por respetarla.

• Retribuye sus esfuerzos esforzándote de igual manera y no te permitas olvidarlo.

• Jamás le niegues un beso.

• Quiérela como es y no intentes cambiarla, después de todo, si estás con ella es por algo.

• No la dejes sola cuando haya problemas, aprende a ser más tolerante.

• Jamás la dejes sola cuando más te necesite.

• Amala de buena manera y como solo tú podrías hacerlo, jamás imites a alguien más ni intentes ser lo que no eres.

• Nunca le mientas, la confianza es algo frágil y recuperarla muy difícil.

• Si cometes un error se el primero en aceptarlo.

• Dale su espacio si lo pide, solo no dejes de estar pendiente de ella.

• No la presiones.

• Cuídala, recuerda que ella es tu todo y tú la adoras y la amas más que a nada.

• No seas egoísta ni unilateral, recuerda que las cosas de pareja son de dos.

• No permitas terceros, solo deben importar los que conforman la relación.

• Jamás le levantes la mano e intenta no levantar la voz.

• Piensa en ella antes que en ti mismo.

• No hagas lo que no quieras que te hagan.

• Hazla feliz y se feliz tu mismo.

• Lee esta nota cada vez que te haga falta.

sábado, 5 de febrero de 2011

Batallas y caídas.

Batallas y caídas.

Cada gota que tocaba el suelo se transformaba en diminutos cristales que brincaban por todos lados. La tormenta se tornaba más fuerte a cada segundo.

Bajo los cristales se veían aquellos salvajes resplandores de un lado a otro rugiendo como los truenos que sonoros surcaban el cielo. Corrían de un lado a otro chocando con todo a su paso. El aire era pesado y olía a desesperación mientras el suelo absorbía en el la muerte. La niebla se hacía densa e impenetrable a los ojos. Llevaba a cuestas una vida.

Los gritos de aquellos que contemplaban el manto blanco se perdían en la nada. El frío penetraba sus cuerpos mudos ante el gran algodón, pero más que frío… Era el miedo lo que sentían, porque una vez que se tiñera de rojo la cortina, todo habría acabado. El fango absorbería en el lo que la niebla a cuestas cargaba.

Aquellos resplandores incansables abrían el rio en dos mientras los ojos de aquel ángel producían aún más cristales miserables dispersándose entre los demás. El ambiente tenso comenzaba a quemar, se llenaba de ira, frustración y odio. La sangre que alguna vez se enlazaba y respetaba por ser una se congelaba y se rompía bruscamente en algún lugar de un gélido cementerio. Aquellas luces que eran siempre la misma, clamaban por una vida o quizás las dos. El tiempo agonizaba, para el hierro que cediera ante la tumba… se detendría de una vez y para siempre.

La traición era por si sola la madre de no uno, sino dos pecados, y los dos títeres, los padres del silencio eterno y el olvido. Las caras de aquellas marionetas se iluminaban ante el resplandor del choque de las filosas aliadas. Un error o el dudar representaría un cambio en la coloración del agua del rio… Y a su vez un destino fatal.

La diferencia de estilos era notoria entre ellos. Peleaban sin tregua y con toda su fuerza, pero mientras uno quería acabar lo más pronto posible con el otro… El otro se regocijaba en la cara de sufrimiento de su oponente. No quería partirlo aún, quería hacerlo sufrir y suplicar la muerte. Quería romperlo completamente.
La niebla comenzaba a disiparse, la lluvia dejaba de caer, y cuando todo regresase a la normalidad… la pelea debía ya de haber terminado.

La fatiga se hacía presente, todo dependía de un golpe final. Corrieron ambos al encuentro con el destino. El resultado fue el que todos habían predicho. Hubo un silencio sepulcral… y el tiempo se detuvo para uno de ellos mientras el otro tomaba aire y sonreía maliciosamente.

domingo, 30 de enero de 2011

Minutos previos.

Minutos previos.

El reloj marcó las 4:00 mientras evitaba sus ojos para no herirla con mi imperiosa necesidad que se convertiría en tormento apenas ella escapara de mi vida. El tiempo parecía lento ante esa escena, tan lento… que podría haber contado mis latidos e interrumpir la caída de cada hoja con mis manos, pero el que fuese lento no quería decir que interrumpiera así su paso. La estreché fuertemente entre mis brazos sin decir palabra. Eran las 4:01 y el tren seguía su retraso.

Alguna vez cuando éramos niños… yo soñé con una vida tomados de la mano, pero la vida no es un sueño, sino una cruenta realidad que se levanta ante nosotros y se burla en ironías, así pues, era nuestra vida juntos la que acababa tomados de las manos.

La tomé de la mano mientras llegaba el ferrocarril aquella tarde. No había palabras por decir ni pendientes por resolver entre nosotros. Ella era libre como el viento… y yo un iluso que lo perdía todo en un instante. Eran las 4:02 y sus ojos evitaban ahora los míos. Un sonido distante anunciaba el final de una vida y marcaba el inicio de otra. La bese despacio mientras se dibujaba a lo lejos el humo de la locomotora. Ella se alejo al instante y levanto su maleta. Ya no había espacio para mí en su vida.

Eran las 4:15, el tiempo se nos había ido en silencio, sin mirarnos, sin sentirnos cerca, sin estar quizás en el mismo sitio. Yo ya la había perdido desde antes.

Fin.

domingo, 16 de enero de 2011

Y vi morir a una polilla.



Y vi morir a una polilla.

Esta noche me hube sentado a la intemperie bajo las estrellas, encendido una fogata y quedado ahí, rodeado de la más apacible oscuridad, pero protegido por el fuego de la hoguera. Sucedió entonces bajo la mirada muda de las estrellas… que una polilla se abalanzó sobre la llama y fue consumida al instante, sin sonido alguno o grito proferido, sin lamentaciones, sin miedo.

Ese breve instante se hizo ante mí la metáfora perfecta de aquel nosotros, de ese pasado nuestro que tanto me aferré y que tanto más me costó soltar. Ese pasado punzante, doloroso y ciertamente aborrecido. Ese error fatal para el corazón, aquella bala perdida que jamás debió haber sido. Ese sueño tan engañosamente parecido a la perfección. Sí, fui yo la polilla aquella vez, y tú la llama bajo la mirada muda de las estrellas. Fui yo quien atraído por tu luz… se incendió en tu cuerpo y se perdió por siempre en algún punto de la nada, sin sonido alguno o grito proferido, sin lamentaciones, sin miedo, sin nada.

Hoy me queda el recuerdo de la vida previa en una copa de vino tinto, en los labios que la tocan, en el dulce sabor del mismo. Y tras toda esta fachada, una polilla incendiándose ante las llamas de una luz que no sabe de benevolencias.


-Y vi morir a una polilla-

sábado, 8 de enero de 2011

Acerca de la vida y los excesos.

Acerca de la vida y los excesos.

“Sucede que a veces uno mira la realidad solamente como un manto de tela único sin un trasfondo, pero la verdad es que todo tiene un trasfondo, y de hecho a veces no es uno solo, sino muchos que se agrupan de una forma incomoda y a veces casi inimaginable, así pues… uno puede culpar de todo a su propia forma de vida.”

I.-El hombre del traje blanco.

Yo era una de esas personas poco creyentes en el amor y los sucesos inexplicables, un escéptico si así me quieren llamar, pero ese día cambió mi vida. Ese día yo iba llegando apenas a las puertas de mi casa cuando la vi ahí, tirada en una de las esquinas, rota, vencida, borracha. La tomé entre mis brazos despacio y la levante para llevarla dentro, ella no hizo ni un solo ruido. Las puertas se abrieron con un rechinido leve y yo proseguí hacia su interior. Las luces estaban encendidas como si alguien ya estuviese dentro y me esperase, entonces mire en busca de respuestas… y solo encontré el humo asqueroso de un cigarrillo.
-¿Quién es ella?- preguntó un hombre.
Era sábado por la noche y el calor era insoportable, y sin embargo… el tipo iba de traje blanco con todo y chaleco además de lindos zapatos y un hermoso sombrero.
Sonreí con cierta malicia y le dije:
-Es quien yo diga que sea y de todas formas no te es importante, porque aquí la pregunta clave es… quien carajos eres y como es que entraste.
El tipo me miro como escrutándome con los ojos y dijo tras soltar una bocanada:
-Soy quien soy y eso me basta, y si te preguntas por mi entrada, te diré que ha sido tan fácil como girar una perilla.
Era imposible.
Caminé a la sala sin decir una sola palabra y deposite el cuerpo de aquella chica despacio sobre un pequeño sillón blanco mientras pensaba en quien demonios podía ser aquel sujeto. A mi mente jamás vino una sola respuesta.

II.-Una charla incongruente.

Sucedió que mientras yo estaba con una rodilla sobre el piso y aún contemplando a la chica que había depositado en el sillón, el tipo del traje blanco había aprovechado para arrellanarse en un sofá a mis espaldas, y así pues, tras otra bocanada, había comenzado a hablar.
-Es una linda casa con lindas cosas, parece una buena vida. Eres un tipo afortunado.
-Sí, soy un tipo con mucha suerte, y sin embargo… estoy en mi sala con una chica borracha y un completo desconocido que al parecer esta aquí para hacer absolutamente nada sino fastidiarme.
-¡Ouch!, esos comentarios son muy hirientes. –dijo en un tono irónico mientras le daba otra fumada a su cigarrillo –En realidad… estoy aquí por motivos algo extraños y difíciles de explicar, pero claro, un motivo es un motivo a final de cuentas, así que no deberías ser tan rudo.
-Si tú lo dices.
En ese instante el tipo aquel se levantó del sillón y comenzó a caminar de lado a lado de la habitación haciendo todo tipo de preguntas, las cuales yo contesté como pude.
-¿Quién es la chica?
- … No lo se, pero igual no se quien rayos eres tu.
-Eso no te incumbe por ahora –dijo en un tono molesto y con la cara algo roja. –limítate a contestar mis preguntas.
-…
-¿Por qué no estas borracho?
-¿Por qué debería de estarlo?
-¡Porque bebiste demasiado chico listo! –me miró con cierta ira. –no creas que no se donde has estado y que has hecho, y no solo hoy, sino desde hace tiempo. Eres patético, simplemente lo eres.
-Claro –dije como si no me importase –y a ti te importa porque…
-No – me interrumpió con un grito –no es que me importe, sino que más bien quiero enjuiciarte –sonrió –¿Sabes? siempre me ha parecido divertido venir a mirar en persona los rostros incrédulos de algunas personas como tu que se creen especiales o intocables en la vida.
-No me creo intocable.
-No, solo bebes y desperdicias tu vida en fiestas, parrandas y mujeres, pero… ¿Te has enamorado? ¿Has sentido interés alguno por alguien que no seas tú? –Me miró con desprecio y contestó sin darme tiempo –No, tú jamás te has interesado por nadie que no seas tú, jamás te has enamorado porque no sabes sino amarte a ti mismo. Me das pena, no conoces el valor de tu propia vida, pero yo sí, y por eso mismo… es que he venido esta noche.
-Ya, claro, ahora todo tiene sentido ¿no? seguramente me dirás que eres… no se, ¿El diablo?, además, no se si te has dado cuenta, pero metí a una desconocida a mi casa solo porque estaba borracha y durmiendo afuera, ¿Acaso no cuenta eso como interesarse por alguien?
-Sí, cuanto altruismo, tu interés es apabullante –sonrió –te daré una estrellita para tu frente.
En ese momento nos distrajo un suspiro proveniente de la chica en el sillón quien dicho sea… se encontraba sentada ante nosotros mirándonos con unos ojos llenos de ternura, y entonces dijo:
-Me duele la cabeza, ¿no podrían bajar un poco la voz?
-No –contestó el de forma cortante pero amable.
En ese momento las únicas luces que quedaban encendidas en el mundo eran las de mi sala y las de las farolas en la calle.

III.- La historia de la bella durmiente.

-Yo era una dama lindísima –comenzó a decir sin tomar en cuenta al tipo del traje blanco –Sí, era lindísima hasta hace unos días cuando al pincharme el dedo con una rueca… morí.
-Está borracha –atiné a decir en ese instante.
-¿En serio genio?, yo pensé que más bien estábamos atrapados en una dimensión alterna y ella se había convertido de pronto en la bella durmiente.
-No estoy borracha –contestó ella de inmediato –Bueno, no mucho.
En ese momento ella extendió el brazo derecho mostrándonos una pequeña marca amoratada donde al parecer había entrado una aguja un incontable número de veces.
-Está drogada –dijo el tipo del traje blanco –¡Genial!, Tenemos una adicta entre nosotros, esto se pone cada vez mejor y se convierte en todo un circo.
Ella lo miró con curiosidad… y entonces preguntó:
-¿Quién eres tú?
-Querida, has favor de presentarte antes si quieres una presentación de mi parte.
-Me parece excelente entonces, mi nombre es… ¿Cuál era mi nombre Julián?
-¿Y yo como habría de saberlo? –contesté
-¿Quizás porque ya nos habíamos conocido antes?
-Ah claro, ¿Y como me dijiste que te llamabas mientras te recogía del suelo?
-Ok, perfecto, ¿Sabes, Julián? Si así lo quieres esta bien, te contaré una historia entonces a ver si haces memoria.
El tipo del traje blanco la miraba fijamente.
-Verás –continuó diciendo –quizás ya lo has olvidado querido, pero tú y yo nos conocimos una noche hace dos meses en un bar. Yo era la chica ebria que necesitaba un amigo… y tu el patán que se aprovecharía de mi estado –sonrío. Así que vamos Julián, ¿Quién soy yo?
-Disculpa, pero en dos meses se conoce a mucha gente y a decir verdad, no tengo tiempo ni estoy de humor para adivinanzas.
-¿Adivinanzas? Eres…
-Odioso –interrumpió el tipo del traje blanco mientras encendía otro cigarrillo.
-No, odioso es aún una palabra muy amable para el.
-Estúpido, torpe, aborrecible, ¿Escoria? ¿Una basura?, por favor, no soy yo el que culpa a los demás de su propia estupidez. ¿O es que acaso yo tengo la culpa de que te embriagaras tanto como para no saber decir que no? ¿No, verdad? Yo no te dije embriágate, yo solamente te di lo que necesitabas, calidez humana, un hombro para llorar tus penas… y mi tiempo, pero de haber sabido que esto sería así… entonces habría posado mis ojos en otra persona y mis manos en cuerpo ajeno.
Ella me miró con un desprecio indescriptible mientras su cara enrojecía y apretaba con fuerza los puños.
-¿Sabes a caso porque estoy aquí Julián? ¿Sabes porque llegue a esto?
-No, y a decir verdad tus problemas personales me tienen sin cui…
-No Julián, no, las cosas no son así –dijo antes de que yo pudiera terminar mi oración–¿Sabes? esa noche no necesitaba irme a la cama contigo, lo que necesitaba era un amigo, alguien que me escuchara, no un maldito mujeriego que se portara como un príncipe de una sola noche solo para acostarse conmigo –sonrío con una mezcla de ira y vergüenza. No tienes una sola idea de lo humillada que me sentí por ti.
-No, y no me importa.
-Pero claro que no te importa –dijo el tipo del traje blanco tras soltar otra bocanada –después de todo… tu solamente hiciste el daño. El resto no es problema tuyo porque no te afecta, ¿no?, es decir, no es lo mismo ser la victima que el victimario ¿verdad?
-Esto no tiene nada que ver con…
-Comencé a drogarme luego de esa noche –añadió ella con los ojos a punto de desbordársele.
-Yo…
-He luchado conmigo misma todos los días las 24 horas del día durante estos dos meses… por no venir a buscarte, por no sentirme una basura, y si bien tú no eras el problema inicial… al final fuiste el último punto de fractura.
-Lo siento.
-¿Cómo puede un hombre tan encantador como tu ser una basura así de grande? ¡¡Dime!! –Me gritó mientras lloraba -¿Cómo puedes vivir de esa forma tan cruel sin sentir remordimiento?
-… No lo se.
-Pero claro que no lo sabes –dijo el tipo aquel con una amplia sonrisa en el rostro y una evidente alegría reflejada –una persona como tu nunca podría saberlo, porque precisamente no le interesa. Así pues mi querido amigo, tu eres una escoria y solo eso.
-¿Escoria eh?
-Sí, me temo que no hay otra forma de llamar a una persona como tú que jamás ha desarrollado una conciencia porque no siente ni intereses ni culpas. No eres siquiera responsable de tus actos, solo eres capaz de pensar en ti y de velar por ti, y aún así… eres descuidado.
En ese instante mientras el decía todas aquellas palabras… mi pecho se sentía increíblemente pesado y mi mente vagaba por miles de escenas que confirmaban una a una sus verdades.
¿Y la bella durmiente? Ella solo miraba las luces a través de la ventana en silencio.

IV.-Presentaciones tardías y un juicio justo.

Yo estaba rendido y de rodillas sobre el suelo cuando una mano se extendió frente mis ojos, miré entonces a buscar a su dueño… y me encontré unos labios rojos que sonreían como si nada. En ese instante sentí como si todo el peso de mi cuerpo se hubiese desvanecido y proseguí a tomar su mano. Ella solo me miró con cierta ternura y dijo…
-No todos somos tan crueles como para dejar en el suelo a un hombre caído.
Sonreí.
En ese instante las luces se apagaron por completo y ella retiró su mano. El ambiente se puso completamente extraño. El frío inundaba la habitación a la par que un sentimiento de pesadez llenaba cada parte de mi cuerpo. Todo estaba tenso en ese lugar equiparable a la nada. Por un momento me pareció escuchar muchos susurros lejanos llamando mi nombre y sentí un horrible escalofrió recorrerme la espina. No estaba del todo equivocado. Mis ojos eran incapaces de ver algo, así que permanecí sin moverme de mi sitio, ahí, de rodillas sobre un suelo cada vez más frío en un lugar no identificado por las sombras que lo cubrían. No se exactamente cuanto tiempo pasé de esa forma, pero si se que lo sentí como una eternidad atorada en el fondo de mi pecho.
Los susurros fueron entonces interrumpidos por el sonido de unos pasos que hacían eco en una aparente distancia la cual resulto no ser más que si acaso unos cuantos centímetros. Mis ojos lograron reconocer una silueta entre la oscuridad. Era él, el tipo del traje blanco estaba de pie justo frente a mí y sin decir palabra alguna. Sentí entonces la palma de una gélida mano posarse sobre mi frente y echar mi cabeza hacia atrás para dejarme mirando a lo que sería el techo… si es que aún seguíamos en la sala de mi casa. Intenté entonces mover mi cuerpo con todas mis fuerzas, pero por más que lo intenté no fui capaz de hacerlo, así pues… quedé a merced del tipo del traje blanco.
Una voz rasgó nuevamente el silencio gritando mi nombre con total desesperación. Era ella, la bella durmiente estaba perdida entre las sombras pero aún buscándome.
-Tienes suerte muchacho, a pesar de todo… al parecer hay alguien que no te juzga tan severamente aún sabiendo la clase de basura que eres.
A lo lejos aún se escuchaba aquella voz gritando mi nombre.
-¿Juzgarme? ¿Quién eres tu para juzgarme sino un don nadie?
-Cierto, había olvidado presentarme. –Arrojó hacia mi rostro una bocanada más de humo de su cigarrillo –Verás, mi nombre es Azrael, soy mejor conocido como el Ángel de la muerte o un Memitim, pero en tu caso y dadas las circunstancias… supongo que puedes llamarme como te de la gana.
Tras aquella breve presentación Azrael dio un paso al frente saliendo así de la oscuridad que lo envolvía. Era como si su cuerpo emitiera una especie de luz tenue y no muy amplia, pero si lo suficiente como para permitirle a la bella durmiente el ubicarnos.
-Vaya, al fin los encuentro, ya comenzaba a pensar que quizás y me había quedado ciega por tanta maldita oscuridad… –sonrió.
La escena de ese instante quizás la sorprendió un poco, ya que casi al momento de vernos su sonrisa desapareció y una palidez total tomó posesión de su bello rostro.
-¡Julián! –dijo con notoria preocupación en la voz. –¿Qué esta sucediendo aquí? ¿Qué diablos esta pasando?
-Tu nombre es Ana, ¿No? –dijo el Memitim de cuyo dedo índice pendía una gota próxima a caer con rumbo directo a mi garganta.
-Sí… ¿Pero como podrías tu saber eso si yo jamás te dije mi nombre?
-Sucede mi querida Ana, que a pesar de lo conveniente que fue tu aparición en esta noche para así probar mi punto ante Julián acerca de si mismo, tú has quedado envuelta en lo que podría denominarse como un juicio, solo que en este caso, el juicio ya ha terminado y estamos por llegar a la condena.
-¿Condena? ¿Y se puede saber quien eres tu para juzgarle? No, no, espera, antes que nada, ¿De que rayos se le acusa y quien defiende su caso? –dijo ella en un tono extremadamente molesto mientras miraba con indignación al Memitim.
-Su caso ya ha sido revisado Ana, es más, tu colaboraste en la parte de probarlo culpable tras contarnos tu historia y lo que te hizo, y en cuanto al resto… Mucho gusto Ana, mi nombre es Azrael (o Samael) y soy un Memitim o Ángel de la muerte.
-Me importa un carajo tu nombre Azrael, si vas a juzgarlo esta bien, pero al menos hazlo de forma justa.
-¿Justa, dices?
-Sí –gritó con furia. –No es solo culparlo y mirar las pruebas en su contra como asumo que hiciste y en lo cual, sin saberlo, te ayudé, sino que también es darle la oportunidad de defenderse.
-¿Y es que la escoria como el puede aún ser defendida?
-Sí, todos podemos ser defendidos en un juicio así se tengan las peores pruebas en nuestra contra.
El memitim sonrió completamente ante esa frase y dijo en tono amable:
-Entonces, si las cosas son así mi querida Ana… ¿Te gustaría darme una lección y mostrarme como supuestamente deben hacerse las cosas?
-Sí –dijo ella llena de seguridad mientras sus ojos me miraban prometiéndome que nada nunca me sucedería. –Quizás Julián no es la mejor persona del mundo, pero tampoco creo que sea tan malo como se pensaría, sino que más bien… es descuidado por algún motivo, quizás inclusive temeroso de algo.
-Sí, lo de descuidado no cabe duda, es decir, en todo este tiempo jamás se tomó un segundo para darse cuenta de que con lo que bebió esta noche… apenas debería poder caminar.
-Sí, supongo que es verdad, aunque claro, no es que esta noche este siendo del todo normal, ¿No es así Samael? –Sonrió ampliamente.
-Diremos que en cierta forma tienes razón. Prosigue.
-Veras Samael, quizás a la hora juzgarlo… sus crímenes puedan parecerte muchos y la vez muy crueles, pero en este caso (estoy hablando de mí) sería injusto culparlo de todo a el, ya que en cierta forma, lo que el me hizo fue algo que yo jamás evité.
-Explícate.
-Aquella noche yo estaba con los ánimos caídos por diferentes cuestiones en mi vida y fui precisamente a ese bar a beber un trago e intentar olvidarme de todo por un instante, cosa que de hecho logré, aunque no del modo que esperaba. El estaba en la barra en ese instante, tan apuesto y tan… tan genial, tan agradablemente humano. Podría entonces decirse que fui yo la boba, porque al verlo así… yo misma fui quien se acerco para hacerle la platica.
Fue entonces cuando el comenzó a portarse como todo un caballero, a escucharme, a tocarme de forma aparentemente amable y desinteresada, como un viejo amigo que estaría dispuesto a siempre escucharte.
-¿Pero no fue así no?
-No –dijo ella con tono de decepción y arrepentimiento.
-¿Entonces cual es su defensa, querida?
-Que en realidad la culpa de lo sucedido fue también mía.
-¿A que te refieres?
-Yo fui quien se acerco, fui yo quien confió en el, y finalmente… el jamás me obligo a nada. Yo siempre tuve el derecho y la opción de negarme a estar con el, pero no lo hice, yo misma no le puse un alto a las cosas, yo misma le permití dañarme, yo misma… me hice daño.
-Entiendo…
Las lágrimas corrían por el rostro de la bella Ana mientras el Memitim guardaba un silencio sepulcral aún con la gota pendiendo de su dedo.
-¿Sabes? –Dijo de pronto –Me parece interesante la forma en que a pesar de todo lo defiendes, es decir, a pesar del mal momento, de la humillación, de las consecuencias de sus actos… tu aún eres capaz de defenderlo como si lo perdonases todo a pesar de tu recientemente adquirida adicción a las drogas.
-Es que lo hago –dijo ella seriamente mientras intentaba secarse las lágrimas a toda costa.
-¿Es que acaso crees que el haría lo mismo estando en tu lugar?
-No, –replicó ella –pero el no es yo.
-Claro, porque a el no le importas en absoluto, porque a el no le importa absolutamente nadie que no sea el mismo, porque el es solo una basura.
-¿Y tu jamás te has puesto a pensar en el porque de su actitud con el mundo?
-No me gusta malgastar mi tiempo en tonterías, disculpa.
-Excelente entonces, porque acabas de probarme que quizás eres igual a el.
-¿A que te refieres con eso?
-Fácil, –declaró ella con confianza –acabas de probarme que a ti tampoco te importa nada que no seas tú mismo, es decir, no sabes nada acerca de tus victimas, y sí, recalco la palabra “victimas”, porque en tu juicio no hay sino eso, gente que tu mismo ya has decidido que es culpable sin siquiera haber investigado los motivos.
Ella le miraba con suprema superioridad, como si le hubiese asestado el golpe final con aquellas palabras tan directas y fuertes que había pronunciado sin el más mínimo reparo.
-¿Y es que acaso tu si sabes algo acerca de el?
-Mucho me temo que si mi querido Samael.
-Si es así… supongo que tendrías entonces toda la razón en cada una de las cosas que has dicho en, y acerca de su defensa.
-¿Eso significa que…?
El Memitim, sin mediar palabra, dejó caer desde su dedo la gota que pendía en dirección a mi garganta para darme el gusto a muerte, pero justo en el camino, esta misma fue interceptada por el movimiento oportuno de su otra mano.
Ana lo miraba desde su lugar con un temor plenamente reflejado en su rostro y un nerviosismo total.
-Eso significa, mi querida Ana, que tú y tu amigo Julián aún podrán seguir caminando al mismo tiempo por esta vida en vez de solamente encontrarse una vez más en la siguiente.
Ana sonrió mientras yo sentía la inmovilidad de mi cuerpo disiparse y los otros sentidos desvanecerse.

V.-Explicaciones y finales felices.

Era temprano por la mañana cuando nos despertamos. La luz del sol entraba por la ventana iluminando cada rincón de la habitación antes consumida por las sombras… y el mundo seguía su curso como siempre, como si nada más nunca hubiese sucedido. Ana estaba frente a mí, con esa mirada tierna y suave que aquella noche había sabido apreciar pero que nunca valoré. Extendí mi mano hacia su rostro y le acaricié la mejilla mientras le daba las gracias por haber estado conmigo en todo eso a pesar de mi terrible comportamiento hacia ella en el filo de aquella noche. Ella sonrió como una niña tras haber hecho algo bueno por alguien y descendió desde su lugar en el sillón para estar conmigo. En ese instante señale la parte amoratada de su brazo y ella dijo:
-Lo se, no te preocupes, trabajaré en ello y estaré bien de ahora en adelante.
-Trabajaremos y estaremos –la corregí.
Ella sonrió aún más y me estrecho con fuerza.
-¿Por qué dirías tu algo así Julián?, Es decir, ¿Normalmente no te interesarías por nadie o si?
-Probablemente no –contesté –pero me has dado motivos para interesarme ahora por ti.
-Si es por lo sucedido… preferiría que no me hicieras favores Julián, no lo hice para obtener una recompensa.
-No, –le dije mientras sujetaba su mano –no es por eso Ana, es porque justo ahora creo que lo vales.
-¿Lo valgo? –preguntó con sorpresa.
-Sí, así es.
Se hizo entonces un profundo silencio entre nosotros y ella pareció dubitativa, como si aún no terminase de creer en mis palabras, así que me acerque despacio a ella y en cuanto estuve lo suficientemente cerca… le robe un beso. Ella correspondió ese beso sin queja alguna, pero justo al terminar y cuando ella intentaba pronunciar alguna palabra, la interrumpí:
-¿Sabes? Nunca me ha parecido que el amor sea algo real en el mundo, me refiero, todos hablan de ello, todos dicen que es una maravilla, pero al mismo tiempo cada quien hace de el lo que le da la gana sin realmente pensar en el resto (o en este caso, su pareja), así que siempre he pensado que es mejor no amar para así evitar salir dañado, no acostumbrarse a una persona para así no terminar por extrañarla, no quedarse lo suficiente como para permitirte ser engañado, ni mucho menos para pensar tu mismo en engañarles y dolerte si lo haces.
Esquivé la mirada.
-Julián… te investigue un poco y se por todo lo que has pasado –dijo mientras sostenía mi rostro entre sus manos –pero esa forma de pensar no fue la mejor idea que pudiste haber tenido.
-Lo se, pero al menos me hizo la vida un poco más sencilla.
-¿Tanto como para terminar siendo juzgado por un ser fantástico?
-… No sabría que decir al respecto.
Se hecho a reír de forma completamente estridente.
-No te preocupes, a final de cuentas…no ha sido tan mala la experiencia para nadie.
-Claro –le espeté a regañadientes –es fácil decir eso cuando no es tu vida la que ha estado en juego.
-Calma Julián, nada ha pasado ni pasará de ahora en adelante, mejor olvídate de ello y dime que haremos ahora.
La miré con ternura.
-¿Sabes? La noche en que te conocí me gustaste, pero al mismo tiempo me dio miedo descubrir ello, porque quizás quedarme más de lo acostumbrado contigo… se habría convertido en un problema demasiado grande.
-Entonces… ¿Debo entender que seré un problema para ti?
-No, justo ahora pienso que más bien sería un honor que me dejases tenerte cerca…
Ella se lanzo a mis brazos con una expresión por demás alegre y me beso de nuevo sin dejarme decir nada más.
La mañana era cálida como sus labios mientras nuestra historia comenzaba a escribirse sobre aquellas páginas blancas tras miles de trasfondos y jugadas erróneas… que habían terminado por llevarnos hasta esa escena que sería apenas el inicio de todo. A partir de ese día, yo he dejado de tirar mi vida en borracheras y relaciones de una noche, y más bien me he dedicado a acompañar a Ana en cada paso para rehabilitarse y construir juntos nuestras vidas. Y con eso último no me refiero a casarnos o algo así, sino a que hemos seguido saliendo y haciendo las cosas juntos para poder mirar hasta donde podría llegar nuestra relación, y entonces, cuando sepamos eso y estemos seguros de las cosas, entonces sí quías pensaremos en aquella forma cursi de construir juntos nuestras vidas.


Fin.

-Acerca de la vida y los excesos-