domingo, 30 de enero de 2011

Minutos previos.

Minutos previos.

El reloj marcó las 4:00 mientras evitaba sus ojos para no herirla con mi imperiosa necesidad que se convertiría en tormento apenas ella escapara de mi vida. El tiempo parecía lento ante esa escena, tan lento… que podría haber contado mis latidos e interrumpir la caída de cada hoja con mis manos, pero el que fuese lento no quería decir que interrumpiera así su paso. La estreché fuertemente entre mis brazos sin decir palabra. Eran las 4:01 y el tren seguía su retraso.

Alguna vez cuando éramos niños… yo soñé con una vida tomados de la mano, pero la vida no es un sueño, sino una cruenta realidad que se levanta ante nosotros y se burla en ironías, así pues, era nuestra vida juntos la que acababa tomados de las manos.

La tomé de la mano mientras llegaba el ferrocarril aquella tarde. No había palabras por decir ni pendientes por resolver entre nosotros. Ella era libre como el viento… y yo un iluso que lo perdía todo en un instante. Eran las 4:02 y sus ojos evitaban ahora los míos. Un sonido distante anunciaba el final de una vida y marcaba el inicio de otra. La bese despacio mientras se dibujaba a lo lejos el humo de la locomotora. Ella se alejo al instante y levanto su maleta. Ya no había espacio para mí en su vida.

Eran las 4:15, el tiempo se nos había ido en silencio, sin mirarnos, sin sentirnos cerca, sin estar quizás en el mismo sitio. Yo ya la había perdido desde antes.

Fin.

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