viernes, 18 de febrero de 2011

Notas de madrugada para la mujer amada.

Notas de madrugada para la mujer amada.

Si entendieras la bella fragilidad de nuestras cosas... te darías cuenta del correcto uso de la palabra relación, porque por más fuertes que sean los cimientos, siempre será frágil y requerirá cuidados.

Te mostraría entonces con un beso el valor de los silencios, y con palabras el valor de los corazones, porque todo vale aunque su valor sea relativo, porque en una relación todo cuenta y es contable.

Si entendieras solamente mis miradas... aún con ellas y por más extrañas, sabrías que estos ojos saben solamente mirarte de lunes a domingo y a todas horas, porque son los ojos de un enamorado, un novio, un amante y un esposo, porque no puedo ser una sin ser las otras, y no puedo ello si no es por ti.

Te abrazaría entonces de forma desesperada y casi suplicante, para que entendieras el miedo que me dan los más levísimos espacios, porque tu cuerpo es mío y e mío es tuyo, porque somos uno y no nos desearía nunca separados.

Sí, te recorrería la piel entera nombrándote cada parte, cada centímetro y fragmento de tu cuerpo amado... y entonces sería una clase de anatomía porque todo lo amo, porque encuentro belleza en cada grupo de lunares y una historia en cada marca y cada pliegue, porque tu cuerpo es uno de mis vienes más preciados... por el solo hecho de ser tuyo y ser tan nuestro.

Si entendieras la razón de mis silencios, sabrías que me faltan a pesar de todo las palabras, que no me sirven más los piropos y te amos... para expresarte mi amor de forma clara en la medida de los años.

Te diría entonces acerca del tiempo... que es solamente una mera forma de nombrarnos una limitante, porque yo no podría amarte jamás en números o cantidades... si estas fueran contables en una calculadora o con los dedos, porque este amor que por ti yo siento, no conoce del tiempo limitantes.

Si entendieras hasta este punto de mi escrito... entonces ya sabrías demasiado y entenderías la razón de tus latidos, suspirarías quizás por un instante... y entenderías que te estuve amando aún en la ausencia de tus ojos y tus manos.

Te alegraría entonces saber de mí y de mis cosas, de mis amores anhelantes y jamás perecederos, de mis palabras para ti en cada instante, de mis ganas enormes de fundirnos en un beso, de mi eterno antojo por tus labios... y mi obsesión extrema por la forma de los mismos.

Y es por eso que quizás te escribo esto, porque a estas horas de la madrugada mi pecho añora... aquel mañana cuando no tenga que añorarte más mi pecho, porque estarás ahí sin falta a todas horas, y no solo en mi mente, sino dormida entre mis brazos sobre nuestro lecho.

Sí, te escribo esto porque me haces falta en estas horas de la madrugada, en este instante en este cuarto en estos centímetros sin luz... donde mis dedos juegan con el teclado a escribirte una nota mientras mi mente te dibuja sonriente entre mis brazos y a punto de regalarme un dulce beso.

Y es que es así, si entendieras la bella fragilidad de nuestras cosas... te darías cuenta del correcto uso de la palabra relación, porque por más fuertes que sean los cimientos, si tu me besases justo ahora... yo ya no te permitiría nunca más el irte lejos.


-Si entendieras-

Confesión de amor a dos mujeres.

Confesión de amor a dos mujeres.

He de confesar que recientemente he comenzado a mirar con estos ojos a otra mujer. Lo he hecho frente a las narices de mi amada, pero no me siento tan culpable como podría pensarse, sino que más bien… lo siento tan correcto como amarla al mismo tiempo.

Podrían pensar entonces que ello me hace una mala persona, pero diré a mi favor que las malas personas serían más bien los que no pudiesen amarla en mis mismas condiciones, porque amarla no es más un crimen que el quererla siempre cerca al igual que a mi mujer, y si eso es en verdad un crimen… entonces lo admito y soy culpable.

Diré entonces a mi defensa que han sido sus ojos los culpables… en conjunto con su sonrisa sincera, bellamente esculpida, diré entonces que fue amor a primera vista y jamás podría retractarme, diré que quizás inclusive… mi esposa ha sido en parte la culpable. Sí, diré eso y muchas otras cosas mientras haga falta, eso y más mientras pueda tenerla, eso y más por tenerlas en mi vida a ambas.

He pensado largo rato en aquel instante breve que selló nuestros destinos cuando su mano sujeto la mía en aquel cálido momento. Todo fue tan hermoso en aquella escena tan intima… que jamás me habría perdonado el no haberla hecho mía en un abrazo tierno como solo los que lo entiendan podrían llegarse a imaginar. Yo no me arrepiento de cómo han sido las cosas desde aquel entonces… y creo que jamás podría arrepentirme de algo como ello. Si dijera ahora que amo a mi esposa con toda el alma y el corazón… quizás y nadie me creería, pero así son las cosas en cada latido de mi pecho y es inevitable. Las cosas son simplemente así.

Diré entonces que amo a mi esposa más que a nada, pero que también hay otra persona que llena mis días de alegría, y es que soy y he sido tan afortunado… que se me permite tenerlas a las dos sin queja alguna. Así pues, si alguien ha malentendido, yo les pido una disculpa, es solo que la otra mujer que amo a la par que a mi bella esposa… es a mi hijita desde que los doctores nos hubieron presentado.

He de confesar entonces… que recientemente he comenzado a mirar con estos ojos a otra mujer. Lo he hecho frente a las narices de mi amada, pero no me siento tan culpable como podría pensarse, sino que más bien… lo siento tan correcto como amarla al mismo tiempo.

Diré entonces a mi defensa que han sido sus ojos los culpables… en conjunto con su sonrisa sincera, bellamente esculpida, diré entonces que fue amor a primera vista y jamás podría retractarme, diré que quizás inclusive… mi esposa ha sido en parte la culpable. Sí, diré eso y muchas otras cosas mientras haga falta, eso y más mientras pueda tenerla, eso y más por tenerlas en mi vida a ambas.

-Confesión de amor a dos mujeres-

Recordatorios del día.

Recordatorios del día.

• Limpiar… algo había que limpiar, estoy seguro.
• Comprar a las niñas en el mercado.
• Recoger los víveres del colegio.
• Checar el helado.
• Comprarle una niña al conejo.
• (Espacio en blanco por falta de memoria)
• Llevar el móvil de Jessi a casa.
• Llamarle a las niñas para decir que estamos bien.
• Asegurarme de recoger su tarea.
• Checar que hagan a Jess… O.o?
• … Tomar un momento para entender lo anterior.
• Verificar la lista y corregir absolutamente todo.
• Abrazar a las niñas, besar al conejo… ¿y jugar con mi esposa?
• Reorganizar lo anterior
• Comprar una secretaria
• Buscar más papel… o al revés.
• Preparar una peli.
• Ver la cena.
• Recostar al conejo.
• Guardar a las peques.
• Dormirnos un cuento
• Contar otra noche.

Y la más importante de todas:

• No quitarme nunca el anillo del dedo.


(Te amo Cariño, gracias por soportarme y por estar conmigo.)

Mañana.

Mañana.

Mañana nos levantaremos a la misma hora, en el mismo lugar de siempre y sin ninguna sorpresa, nos levantaremos despacio tras haber mirado al otro… y haremos la rutina del día a día, nada habrá cambiado en absoluto, la vida siempre será esta misma.

No veo el crimen en el hecho de despertar día a día a tu lado, si esa es monotonía, yo la escogería por siempre en cada uno de mis días porque no considero nada mejor que ese simple hecho de mirarte dormida al otro lado de la cama cada mañana al despertar, simplemente es así y eso tampoco cambiará.

Respecto a la misma rutina diré que es solo en parte, que es rutina solamente en el hecho de arreglarse e irse a trabajar, el resto… siempre ha sido un aspecto cambiante por los bordes pero constante en sus simientes.

Sí, mañana será otro día como todos, con la misma mujer, el mismo horario y procedimientos habituales, el mismo día ajeno al nombre, año y número de mes, el mismo día que ayer, antier y el resto tras haberte conocido y decidir que nunca más te quería lejana a mi vida y emociones. Sí, mañana será el mismo día que hoy, pero igual será grato mientras estés conmigo.

Hablando de hoy, te diré palabras diferentes comenzando desde ya en este escrito que es algo ajeno al día a día.

Comenzaré por decirte gracias por existir y por prestarle los ojos a estas palabras que son apenas una pequeña muestra de cómo pueden ser diferentes los días entre nosotros a pesar de ser iguales. Seguiré después por repetirte que te amo inclusive más de lo que te amaré mañana pero dejando en claro el día de mañana, que nunca podría amarte menos de lo que te ame el día de ayer. Continuando con ello te mencionaré despacio entre palabras que la decisión más correcta no ha sido estar contigo, sino haber insistido en que te quedases hasta lo que somos sin pensarlo algo incorrecto. Sí, hoy es uno de esos días donde podría simplemente morirme entre tus brazos sin quejarme de nada más. Te amo.

Retomando los mañanas, agregaré que será un placer mirarte al despertar y repetir el día a día… porque a mi me gusta esto de despertarte y saberte y por el resto de mi vida.

-Mañana-

Nota 1.

Nota 1.

• Recuerda decirle que la amas, es importante que ella lo sepa de ti directamente y no solamente de los detalles a pesar de que estos últimos sean muy bonitos.

• Mírala a los ojos cuando te hable y pon atención a todo lo que dice, es importante para ella que la escuches en todo momento y sepas reconfortarla si el momento lo amerita.

• No olvides abrazarla mucho y estar atento a sus necesidades.

• Tómala de la mano si ella extiende la suya o si se siente preocupada por algo.

• Si ella no habla entonces háblale tú de lo que sea, a veces solo se necesita entrar en confianza para abordar los temas importantes.

• Agradécele todos los días por ser parte de tu vida y permitirte ser parte de la suya, recuerda que si las cosas fueran diferentes… tú no estarías leyendo esto.

• Pregúntale siempre como estuvo su día, eso muestra interés y da la pauta para una conversación a la par que deja en claro que ella te interesa.

• No prometas lo que no podrás cumplir, una decepción es algo que no toman bien algunas mujeres.

• Sonríele, eso les da confianza y les hace saber que todo esta bien entre ustedes.

• Respétala, si ella es importante para ti, debes comenzar por respetarla.

• Retribuye sus esfuerzos esforzándote de igual manera y no te permitas olvidarlo.

• Jamás le niegues un beso.

• Quiérela como es y no intentes cambiarla, después de todo, si estás con ella es por algo.

• No la dejes sola cuando haya problemas, aprende a ser más tolerante.

• Jamás la dejes sola cuando más te necesite.

• Amala de buena manera y como solo tú podrías hacerlo, jamás imites a alguien más ni intentes ser lo que no eres.

• Nunca le mientas, la confianza es algo frágil y recuperarla muy difícil.

• Si cometes un error se el primero en aceptarlo.

• Dale su espacio si lo pide, solo no dejes de estar pendiente de ella.

• No la presiones.

• Cuídala, recuerda que ella es tu todo y tú la adoras y la amas más que a nada.

• No seas egoísta ni unilateral, recuerda que las cosas de pareja son de dos.

• No permitas terceros, solo deben importar los que conforman la relación.

• Jamás le levantes la mano e intenta no levantar la voz.

• Piensa en ella antes que en ti mismo.

• No hagas lo que no quieras que te hagan.

• Hazla feliz y se feliz tu mismo.

• Lee esta nota cada vez que te haga falta.

sábado, 5 de febrero de 2011

Batallas y caídas.

Batallas y caídas.

Cada gota que tocaba el suelo se transformaba en diminutos cristales que brincaban por todos lados. La tormenta se tornaba más fuerte a cada segundo.

Bajo los cristales se veían aquellos salvajes resplandores de un lado a otro rugiendo como los truenos que sonoros surcaban el cielo. Corrían de un lado a otro chocando con todo a su paso. El aire era pesado y olía a desesperación mientras el suelo absorbía en el la muerte. La niebla se hacía densa e impenetrable a los ojos. Llevaba a cuestas una vida.

Los gritos de aquellos que contemplaban el manto blanco se perdían en la nada. El frío penetraba sus cuerpos mudos ante el gran algodón, pero más que frío… Era el miedo lo que sentían, porque una vez que se tiñera de rojo la cortina, todo habría acabado. El fango absorbería en el lo que la niebla a cuestas cargaba.

Aquellos resplandores incansables abrían el rio en dos mientras los ojos de aquel ángel producían aún más cristales miserables dispersándose entre los demás. El ambiente tenso comenzaba a quemar, se llenaba de ira, frustración y odio. La sangre que alguna vez se enlazaba y respetaba por ser una se congelaba y se rompía bruscamente en algún lugar de un gélido cementerio. Aquellas luces que eran siempre la misma, clamaban por una vida o quizás las dos. El tiempo agonizaba, para el hierro que cediera ante la tumba… se detendría de una vez y para siempre.

La traición era por si sola la madre de no uno, sino dos pecados, y los dos títeres, los padres del silencio eterno y el olvido. Las caras de aquellas marionetas se iluminaban ante el resplandor del choque de las filosas aliadas. Un error o el dudar representaría un cambio en la coloración del agua del rio… Y a su vez un destino fatal.

La diferencia de estilos era notoria entre ellos. Peleaban sin tregua y con toda su fuerza, pero mientras uno quería acabar lo más pronto posible con el otro… El otro se regocijaba en la cara de sufrimiento de su oponente. No quería partirlo aún, quería hacerlo sufrir y suplicar la muerte. Quería romperlo completamente.
La niebla comenzaba a disiparse, la lluvia dejaba de caer, y cuando todo regresase a la normalidad… la pelea debía ya de haber terminado.

La fatiga se hacía presente, todo dependía de un golpe final. Corrieron ambos al encuentro con el destino. El resultado fue el que todos habían predicho. Hubo un silencio sepulcral… y el tiempo se detuvo para uno de ellos mientras el otro tomaba aire y sonreía maliciosamente.